«La sostenibilidad no es solo una demanda social, sino una oportunidad de negocio»

Juan Verde codirigió en el extranjero la campaña para la reelección de Barack Obama./e. c.
Juan Verde codirigió en el extranjero la campaña para la reelección de Barack Obama. / e. c.

La entidad del exasesor canario de Obama organiza una conferencia en Madrid con su antiguo jefe y otros tres premios Nobel para formar a 300 activistas ambientales

ERLANTZ GUDE

Juan Verde es un ejemplo del sueño americano. Abandonó con 15 años Canarias rumbo a Estados Unidos sin saber inglés y, a los 22, ya trabajaba en la Casa Blanca. Desde entonces los Clinton, Al Gore, John Kerry o Barack Obama han confiado en él. A este último le une una relación amistosa y a través de su fundación -Advanced Leadership Foundation-, el expresidente impartirá mañana en Madrid su primera conferencia en España, en el marco de la Cumbre de Economía Circular. Casado con una hija de Adolfo Domínguez e instalado en Orense, Verde busca crear en el país una red de 300 'líderes' que propaguen la conciencia ambiental.

- Pobres en recursos; ricos en residuos. Esta frase le pertenece.

- Iría más allá: pobres en voluntad política y ricos en basura. Queremos transmitir que tiene sentido apostar por la economía circular desde un punto de vista de competitividad, de oportunidad de negocio para las empresas. Lo que falta es voluntad política para cambiar las cosas, porque hay una demanda social absoluta de que los gobiernos hagan más por una economía más sostenible, por la mejora de la calidad de vida, del aire y la protección del medio ambiente.

- Reciclar, alargar la vida de los productos choca con el consumismo.

- No es una cosa o la otra. Pensar que la gente va a dejar de consumir es poco realista. Lo que defienden muchos expertos económicos no es tanto disminur el consumo, que también, sino entender que los productos deberían tener una vida más larga, que podemos y debemos reciclar, pero, sobre todo, que todo está vinculado. La economía circular dice que los componentes de la economía están relacionados y que si tú apuestas por la eficiencia energética, las energías renovables, el reciclaje, un consumo más responsable, estás apostando por una sociedad más sostenible, justa, más formada, con empleo de alta calidad.

- No obstante, puede haber reticencias empresariales.

- No lo creo. La gente preferiría no tener que comprar un móvil cada año y encontrar aquel que le fuera bien y actualizarlo. Si le das a elegir, opta por un coche bonito, barato y con mucha autonomía que no contribuya al problema, sino a la solución. Una encuesta de Nielsen en 37 países determinó que el 93% de los consumidores prefiere, entre dos productos iguales, el más responsable con el medio ambiente. Por lo tanto, si una empresa puede reducir costes y ofrecer un producto responsable, el 93% del mercado se lo va a comprar.

«Hemos copiado el modelo de Al Gore, que convirtió el cambio climático en tema prioritario en 18 meses»

- ¿Se resiente la batalla por un mundo más sostenible con un presidente negacionista del cambio climático en el país más importante?

- Si bien es cierto que EE UU es el único país que no ha firmado el Acuerdo de París, la inmensa mayoría de la población norteamericana quiere que el Gobierno haga más. Así lo demuestran una reciente encuesta de la CNN, las movilizaciones de cientos de miles de personas en las grandes ciudades, el acuerdo entre 23 gobernadores para cumplir el Acuerdo de París... La decisión de Trump ha activado a un segmento de la población que exige que se haga algo al respecto. EE UU está luchando contra el cambio climático pese al Gobierno federal.

Éxito en Argentina

- Ustedes formaron a 300 embajadores en Argentina. ¿Cómo ha ido la experiencia?

- El balance ha sido muy positivo. Nos habíamos propuesto hacer 3.000 conferencias en un año, y en ocho meses hemos superado la meta. El modelo funciona. De hecho se lo hemos robado literalmente a Al Gore -con el que Verde colaboró en este asunto-. Antes de 2006 nadie había oído hablar del cambio climático fuera de la comunidad científica, y llegó él, abanderó el proyecto, formó a 300 'líderes' en 21 países y logró que se convirtiera en 18 meses en un tema muy importante de la agenda mundial. Cualquier persona sabe hoy de lo que hablamos. Se trata de hacer lo mismo.

- El acompañamiento dura un año.

- La idea es que tengan las herramientas y mantengan la influencia en su ámbito. Estamos creando la mayor red de líderes comprometidos con la economía circular y la lucha contra el cambio climático en Iberoamérica, y eso tiene un gran valor para concienciar a la gente y formar a todo un ejército de activistas, en el buen sentido de la palabra.

- ¿Los aspirantes a 'líderes' les pagan dinero?

- No hay que pagar absolutamente nada. Les ofrecemos tutela gratis durante un año, con una plataforma online, coaching. Somos una entidad sin fines de lucro.

- ¿Cómo persuadió a Barack Obama para debutar en esta cumbre como conferenciante en España?

- Recibe entre 30 y 40 ofertas mensuales de todo el mundo para hablar. Ha aceptado nuestra oferta porque creo que se conjugan los intereses de su fundación y la nuestra. Su fundación se va a dedicar a partir de ahora a fomentar la sociedad civil, la participación ciudadana. Y nuestro proyecto consiste en 300 personas que se comprometen con esta causa. Van a salir a la calle a hablar con sus vecinos, en foros empresariales, cámaras de comercio, asociaciones. Y eso es un ejercicio de sociedad civil.

- En la conferencia de mañana habrá premios Nobel de Economía, pero ¿qué aporta el de Física, Barry Barish?

- Este Nobel de Física nos ha sorprendido muchísimo porque en sus investigaciones, más allá de la evidencia científica, toma siempre en consideración el elemento humano como parte de sus conclusiones. Viene a hablar de por qué tiene sentido que la gente entienda la aplastante evidencia científica sobre el cambio climático.

«Reparo mi huella con bonos para plantar árboles»

- ¿Hasta qué punto es usted consecuente con su activismo en su día a día?

- La fundación hace una auditoría anual de nuestra huella de carbono y la compensamos con la compra de bonos para plantar árboles. Es un porcentaje ínfimo de nuestros ingresos. Si todos fuéramos conscientes del impacto negativo que tenemos y tratáramos de compensarlo, sería un mundo más sostenible y justo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos