El presente bien. ¿El futuro? Cuando llegue

Rueda de prensa ofrecida por Confebask./
Rueda de prensa ofrecida por Confebask.

Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

La patronal vasca hizo ayer una descripción de sus realidades actuales y de sus preocupaciones de futuro. No hubo grandes sorpresas. El presente es bueno. Y si nos fijamos en la variable que más nos preocupa a todos, el empleo, podríamos decir que es mejor y como muestra cerraremos el año con el mismo nivel de ocupados que en 2008, cuando la crisis ronroneaba por los alrededores y, en 2019, superaremos el máximo anterior a caer en ella. Además, con el mismo número de ocupados producimos muchos más bienes y servicios, como reflejan las estadísticas del PIB y como certifican los datos de ingresos fiscales.

Si es así, que lo es, debemos fijarnos en algunas curiosidades. Una, que no se entiende bien por qué razón justo cuando el sector público mejora sus ingresos se le ocurre al Gobierno central relajar el objetivo de déficit para que podamos endeudarnos más. Si cuando las cosas van mal hay que gastar más y endeudarse para paliar los efectos negativos de la coyuntura, y cuando van bien e ingresamos más nos endeudamos también para seguir gastando, ¿cuándo llegará el momento de pagar la deuda que vamos acumulando? ¿Cuándo corregiremos el déficit que estiramos como si fuera un chicle? Ni idea, nadie lo sabe, es un misterio insondable.

Los empresarios se quejan también de los anuncios de nuevas subidas de impuestos -les recuerdo, en el mismo momento que batimos récords de recaudación-, y los empresarios vascos, como es natural, se quejan del destope de las cotizaciones para los salarios más elevados. Euskadi es la segunda comunidad con salarios más altos, así que recibirá el segundo impacto negativo más abultado, en relativo, de esta subida. Una cifra superior a los 630 millones de euros. ¿No habíamos quedado en que queríamos salarios altos? Pues parece que solo era para gravarles con mayores impuestos. Cruda realidad.

Acabamos de ver que la recaudación sube cuando la actividad repunta, sin necesidad de tocar los tipos o, incluso, bajándolos como está sucediendo. Las empresas venden más -pagan más IVA- y emplean más -retienen más IRPF-. ¿No parece lógico mantener esa senda y no arriesgarse a quebrar la tendencia? Diría que, a muchos, no les parece. ¿Trabajarán todos en el sector público? ¿Y dónde lo harán sus hijos?

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