Los pensionistas vascos mantendrán la presión en la calle tras un año de «logros»

El movimiento no ha perdido poder de convocatoria. /Manu Cecilio
El movimiento no ha perdido poder de convocatoria. / Manu Cecilio

Los mayores reivindican las medidas aprobadas a consecuencia de las movilizaciones e instan a no rebajar la presión

ERLANTZ GUDEBilbao

Los pensionistas vascos han conmemorado hoy en sus habituales protestas de los lunes el primer aniversario –realmente se cumple mañana– de un movimiento que les llevó a exigir una serie de medidas para mejorar la calidad de vida del colectivo, al tiempo que se han conjurado para no rebajar la presión. La protesta pivotó en un inicio sobre la exigencia de que el Gobierno central invalidase el Índice de Revalorización que, dado el déficit de la Seguridad Social, solo permitía aumentar anualmente las pensiones un 0,25%, en lugar del IPC, como se venía haciendo hasta la reforma del PP en 2013.

Precisamente, en la concentración de Bilbao, eje nacional del movimiento, se ha exhibido en un gesto cargado de simbolismo una de las pancartas que encabezó las primeras movilizaciones. Realizada con una sábana por uno de los miembros del movimiento, destaca en ella el rechazo al 0,25%, símbolo durante largo tiempo de la furia de los manifestantes.

Uno de los principales actores de las protestas bilbaínas, Víctor Etayo, ha tomado la voz en la movilización –con unos 1.500 asistentes, según el Ayuntamiento– reivindicando los «logros» en este primer año. «Conseguimos entrar en la agenda política», ha afirmado. Etayo ha recordado que frente a sus pretensiones se esgrimía que no había fondos para ligar de nuevo las prestaciones al IPC, pero finalmente tanto el Gobierno del PP como el PSOE acabaron aceptando esta demanda. Otro de los logros, puesto en valor hoy, ha sido la mejora de las pensiones de viudedad.

Pero en este tiempo y conscientes de los frutos de su presión, los pensionistas han puesto el foco en nuevas demandas, muy difíciles de cumplir, como una pensión mínima de 1.080 euros y un salario mínimo de 1.200 euros, conforme a su interpretación de las recomendaciones de la Carta Social Europea.

Hasta el 30 de junio

En consecuencia, el movimiento vizcaíno insta a seguir presionando «porque si nos marchásemos volvería el 0,25», ha advertido a la muchedumbre Andrea Uña, otro de los rostros icónicos de las protestas. En la movilización del pasado lunes, los pensionistas ya anticiparon su intención de seguir en la calle al menos otro medio año, en referencia al plazo fijado por el Ejecutivo para finiquitar el Índice de Revalorización de forma oficial. Según el Ministerio de Trabajo, antes del 30 de junio debería pactarse un mecanismo que garantice el mantenimiento del poder adquisitivo de los mayores.

Entretanto, los pensionistas celebrarán el sábado una nueva manifestación por las calles de la capital vizcaína, que arrancará a las cinco de la tarde desde la sede de Confebask, en Gran Vía 50. El jueves aprobarán un comunicado conjunto en su reunión en Vitoria con las plataformas de las otras capitales vascas y Navarra. Por otra parte, mañana inaugurarán una exposición fotográfica en el centro de cívico de San Francisco que recorrerá un año de protestas en Bizkaia. A fin de costear ambas iniciativas colectaron 1.243 euros en la protesta del pasado lunes en Bilbao.

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