Ofensiva de los bufetes antibanca contra la usura en las tarjetas de crédito

Ofensiva de los bufetes antibanca contra la usura en las tarjetas de crédito

En Euskadi ya se registran centenares de demandas por las 'revolving', que aplican tipos de interés del 24%

Ana Barandiaran
ANA BARANDIARAN

José Antonio ni siquiera ahora entiende bien el funcionamiento de la tarjeta 'revolving' que le vendió un joven comercial de Citibank en el verano de 2012, tras contactarle por teléfono. Eso sí, recuerda con nitidez aquella cita en un bar de su localidad. «Le pagué el café», recuerda con sorna este trabajador del sector de seguridad. Aceptó encantado ese plástico adornado con tantas ventajas: un crédito a su disposición de 4.750 euros del que podía hacer uso libremente, pagando cómodas cuotas de 18 euros al principio. No le quedó tan claro que el interés era del 24% TAE y que, por su diabólico mecanismo, la deuda podía engordar incluso sin incrementar el gasto. Al final se encontró con que, en siete años, había dispuesto de 6.000 euros, había abonado 10.000 y aún le quedaban por pagar 6.254.

Entonces recurrió a un abogado. En concreto a Arriaga Asociados, que está en plena campaña para captar clientes afectados por las tarjetas 'revolving'. Para ello ha vuelto a recurrir a su estrella mediática, Iker Casillas, recién recuperado del infarto que sufrió. Si los polémicos plásticos son un negocio para financieras y bancos, su reclamación también lo es para los despachos antibanca, que suelen quedarse con un porcentaje de lo recuperado. Cuentan con una baza importante: la sentencia del Supremo de 2015 que declaró nulo un crédito 'revolving', tras aplicar una Ley de 1908 y tachar de «usurario» el tipo de interés, del 24,6% TAE en ese caso.

Ya desde entonces comenzaron a proliferar las demandas en los juzgados y, aunque el grueso se registra en Madrid y Barcelona, también las hay en Euskadi. «Nosotros estamos gestionando un centenar de casos en el País Vasco y un millar a nivel nacional», señala Iván Metola, del despacho 'indemniza.me'. Con la ofensiva mediática de Arriaga, el número se está incrementando de forma muy rápida. «Solo en los últimos tres meses nos han llegado cerca de 100 clientes», apunta Nahikari Larrea, responsable del bufete en la zona norte.

Las tarjetas 'revolving' permiten acceder con gran rapidez a créditos de, por ejemplo, 5.000 euros con solo presentar una nómina y una cuenta bancaria en la que domiciliar los pagos. El cliente puede ir disponiendo de esa cantidad con libertad e ir pagando mediante una cuota fija muy pequeña. Ahí surge uno de los grandes problemas. La cuota es tan baja y el interés tan alto, que apenas se amortiza capital. Los plazos de amortización tan largos e indefinidos disparan los intereses, que se van recalculando.

Pero eso no es todo. Algunas tarjetas incluyen la posibilidad de capitalizar los intereses, de forma que si la cuota prefijada no da para la liquidación mensual de intereses y comisiones, la diferencia se añade a la deuda, que genera a su vez nuevos intereses. Así engorda la deuda incluso sin aumentar el gasto. Si uno no se da cuenta, la bola puede hacerse inmensa con los años. Todas estas condiciones suelen recogerse en letra muy pequeña y es habitual que en vez de dar el TAE anual solo se informe del interés mensual.

El perfil de los que las contratan suele ser muy variado. Predominan personas muy endeudadas, que incluso aceptan esas tarjetas para poder tapar otros agujeros. Pero también hay personas como José Antonio a las que les han abordado por teléfono o en un supermercado. «Tenemos varios casos de amas de casa», apunta Larrea.

Wizink, en el foco

Son varias las entidades que las han comercializado y las siguen comercializando, incluidos los grandes bancos y financiares como Cofidis, Cetelem o Vivus. Aunque la que se lleva la palma es Wizink, entidad que heredó el negocio de tarjetas de Citibank, Barclayscard y también Bancopopular-e. Solo entre enero y marzo acumula 600 reclamaciones por este motivo. «El porcentaje de demandas es insignificante respecto a la cartera de clientes», defienden en la entidad, que ahora pertenece al fondo de Värde.

El banco está recurriendo todas las sentencias condenatorias porque, a su entender, se basan en el fallo del Supremo, cuya interpretación considera «errónea». Según defiende, el interés que aplica no se puede tachar de usurero porque no es muy diferente de la media de las tarjetas, que ronda el 20%, según recoge el propio Banco de España en su estadística. En su opinión, este producto no se puede comparar con los créditos al consumo, que se conceden tras un estudio de la petición y de la solvencia del cliente. En esta modalidad el tipo medio se sitúa en el 8%.

Como hay pronunciamientos diferentes entre las audiencias, existe la esperanza de que llegue un recurso de casación al Supremo y el Alto Tribunal emita un nuevo criterio. No obstante, si se mira a Euskadi la cosa no pinta bien para la banca porque la jurisprudencia se alinea con los demandantes y considera usurero el tipo de interés. Ya hay numerosas sentencias de primera instancia y también de las tres Audiencias Provinciales.

Además, el carácter usurario del tipo de interés no es la única opción para reclamar que tienen los bufetes antibanca. Una sentencia de la Audiencia de Bizkaia falla contra la entidad financiera por su falta de transparencia al detallar el tipo de interés.

En su contexto

200%.
Los abogados denuncian que en algunos casos la cantidad que se obliga a devolver es tres veces el importe gastado con la tarjeta debido a los intereses cargados y las elevadas comisiones.
El Supremo.
El Alto Tribunal anuló por «usurario» el crédito 'revolving' de un banco que cobraba un interés del 24,6%. En su sentencia, de noviembre de 2015, argumentó que ese tipo «era más del doble del interés medio de los créditos en ese momento».
La banca.
Las entidades financieras alegan que el tipo medio de las tarjetas se sitúa en el 20%, tal como recogen las estadísticas del Banco de España. Defienden que no se puede comparar este producto con los créditos al consumo, que tienen un interés del 8%.
Los demandantes.
Los despachos antibanca consideran que el tipo de interés de las tarjetas sí se debe comparar con los créditos al consumo para determinar su carácter usurario. Denuncian, además, falta de transparencia en la incorporación de las condiciones.