La Naval propone ampliar el ERE de su plantilla hasta finales de diciembre

Las semivacías gradas de La Naval, en Sestao./LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Las semivacías gradas de La Naval, en Sestao. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La ausencia de un acuerdo con el armador holandés Van Oord mantiene al astillero sin actividad y en riesgo de liquidación

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

El astillero La Naval de Sestao ha propuesto a los sindicatos mantener el actual ERE de suspensión de empleo hasta finales de diciembre, ante la evidencia de que no va a ser posible recuperar la actividad en el corto plazo. Los 180 trabajadores fijos de la empresa se encuentran en suspensión de empleo -una situación asimilada a la de parado y dependientes del Servicio Público de Empleo- desde octubre del pasado año. El expediente actual concluye a finales de septiembre y la empresa comunicó ayer a los sindicatos la apertura del periodo legal de consultas para hacer posible la extensión del ERE hasta terminar el año.

En la negociación que se abre ahora con los representantes sindicales deben pactarse las condiciones que se aplicarán en este nuevo expediente. La principal, sin duda, es la que afecta a las condiciones salariales de los trabajadores afectados. El Servicio de Empleo, SEPE, abona una cantidad equivalente a la que cobraría el trabajador de estar en situación de desempleo. Una cifra siempre inferior al salario en activo. En los primeros meses de suspensión de empleo, La Naval aceptó complementar los salarios de los trabajadores hasta el 100% de sus percepciones netas. Desde enero de este año, sin embargo, los sucesivos EREs que se han aprobado rebajaron al 85% la garantía de complemento de las percepciones. Al parecer, la intención de la empresa es mantener este nivel de complemento.

La persistencia de la inactividad del astillero no hace sino acumular problemas a la ya delicada situación en la que se encuentra, desde que la empresa entró en un procedimiento concursal en octubre del pasado año. De entrada, los recursos económicos de la sociedad siguen deteriorándose. Por otra parte, la prolongación de las suspensiones de empleo ha encendido algunas alarmas entre los sindicatos, ya que algunos componentes de la plantilla están a punto de agotar su derecho a percibir subsidios de desempleo.

En el dique seco

El panorama de la empresa es cada día más complicado. Desde hace algo más de un año la inactividad es total, después de que el colapso de su tesorería impidiese continuar con los cuatro buques que formaban parte de la cartera de pedidos. Dos de ellos, el cablero 'Living Stone' y la draga de succión 'Vox Amalia', fueron entregados de forma anticipada y sin terminar a sus respectivos armadores. Los empresarios prefirieron llevarse los buques fuera de La Naval, ante el riesgo de que la situación del astillero provocase una prórroga indefinida en el fin de los trabajos. El tercer buque, que ni siquiera había entrado en fase de corte de chapa -un ferry de Baleària-, ha quedado suspendido por el incumplimiento de los plazos. El cuarto y último, la draga 'Vox Alexia', está en la grada con su casco inacabado.

Ese casco es ahora propiedad de un grupo de entidades financieras, tras haber hecho frente al pago de 42 millones euros al armador holandés Van Oord, a quien habían avalado sus anticipos a cuenta al astillero. Los contactos entre el astillero, los bancos y el armador, al objeto de que la compañía adquiera el casco y retome la construcción del buque, han resultado de momento infructuosos. Incluso, las conversaciones están suspendidas hasta mediados de este mes. El astillero anunció hace dos semanas que la empresa y el armador habían convenido extender el periodo de negociaciones durante dos meses, lo que sitúa la nueva 'línea roja' a mediados de octubre. El administrador concursal será el responsable de decidir si, transcurrido ese periodo sin cerrar un acuerdo, el proceso se da definitivamente como fracasado, lo que obligaría a iniciar la liquidación del astillero y a aceptar ofertas para su venta.

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