Mércules, como una flecha

Gabriela Laiseca, Mercedes Gallego y Alejandra O'Shea, en la tienda de Mércules en el madrileño barrio de Salamanca. /john Marc Manson
Gabriela Laiseca, Mercedes Gallego y Alejandra O'Shea, en la tienda de Mércules en el madrileño barrio de Salamanca. / john Marc Manson

La firma bilbaína vende bolsos de piel en Francia, Reino Unido y Japón

IRATXE BERNAL

Los doce trabajos de Hércules casi parecen poca cosa comparados con lanzar una nueva marca en un sector tan competitivo y maduro como el de la moda. Más aún si lo haces en años de crisis y pretendes que la fabricación sea uno de los elementos distintivos de la marca. Lo dicho, un empeño hercúleo. Por eso, la diseñadora Mercedes Gallego se encomendó al semidios romano de la fuerza cuando en 2010 decidió crear su propia línea de bolsos de piel y, mezclando los nombres de ambos, creó la marca Mércules.

Gallego, que estudió en la escuela de diseño londinense de Saint Martins de Londres y después trabajó en Dior y Loewe entes de ser responsable de accesorios de Massimo Dutti, encargó la fabricación de sus primeras piezas propias a un taller de Vic y así, con el sello 'made in Spain' estampado sobre pieles italianas, ofreció de feria en feria sus bolsos de «lujo asequible».

La calidad de la materia prima y la originalidad de unos modelos, donde las tachuelas se han convertido en una seña de identidad tan reconocible como la propia flecha del logo, llamó enseguida la atención de una buena cartera de clientes británicos, franceses y sobre todo japoneses. «Son muy dados a personalizar las cosas y nosotras damos la opción de hacer algunas variaciones en los bolsos para ajustarse a sus gustos», explica Alejandra O'Shea, que se unió cuatro años después.

Ella aporta estrategia empresarial al proyecto de una antigua compañera de escuela con la que el destino volvió a reunirla dos veces. La primera en un máster sobre gestión de empresas de moda y la segunda, la definitiva, cuando a una la gestión de su propio negocio empezaba a hacérsele inmanejable y la otra quería cambiar de rumbo y abandonar la banca privada, sector en el que llevaba ya una década.

LA EMPRESA

MÉRCULES.
Diseño, fabricación y venta de accesorios de moda de producción artesanal.
68.900
euros es el capital social de la empresa aportado por las tres socias que la componen.
342.000
euros fue la facturación en 2017. Para 2018 esperan elevar esa cifra hasta los 450.000 ó 500.000 euros.
300.000
euros estiman necesarios para impulsar las ventas 'online' y ampliar la gama de productos.

Reformular el negocio

Todavía durante un par de años más la mayor parte de las ventas se realizaba en ferias internacionales y con los «maravillosos clientes japoneses» como público principal, hasta que también ellos supieron lo que es estar en crisis. Había que replantearse el negocio.

La reformulación de la empresa pasó por tener presencia en tiendas multimarca de España, Francia, Reino Unido y, cómo no, Japón. Hoy, sus bolsos se pueden encontrar en más de 50 establecimientos, incluidos doce centros de El Corte Inglés. El último paso -de momento- ha sido lanzarse a montar tiendas propias. Primero aquí, en casa, en Neguri. Un poco sin querer, todo sea dicho, porque en realidad buscaban un local que hiciera las veces de oficina y 'show room' u almacén, pero resultó que la gente entraba a comprar. Así que por qué no darle la razón.

Vistas las ventajas de contar con establecimientos propios la siguiente pica la pondrían en Madrid, en el carísimo barrio Salamanca. «Es una decisión puramente estratégica. La tienda de Madrid tiene como misión ayudarnos a hacer marca». Y efectivamente, el de Conde de Aranda es un escaparate tan estupendo que incluso ha levantado las ventas 'online'. Un éxito capitalino del que aprender. «En el futuro nos gustaría poder abrir más tiendas, y en este caso pensaríamos más en París o Londres que en Barcelona o Valencia», explica O'Shea.

La marca además poco a poco ha ido ampliando su catálogo de productos artesanales con la incorporación de pequeños artículos de marroquinería realizados en Ubrique, cinturones de piel hechos en Barcelona y mantas de mohair confeccionadas en Ezcaray. «Nuestro próximo reto es empezar a diseñar y fabricar calzado y más adelante alguna prenda de vestir, pero no líneas o colecciones completas, sino algo especial o distintivo. Aún es sólo una idea», explica la cofundadora de Mércules.

Por otro lado, la empresa también ha ganado músculo con la incorporación de la tercera socia, la publicista Gabriela Laiseca. «Era la tercera pata que nos hacía falta para cubrir la parte creativa, la empresarial y la de comunicación y marketing», señala O'Shea. De hecho, suya es la responsabilidad de reforzar las ventas 'online' a través de la mejora de la web y de la búsqueda de 'influencers'. Esa es su siguiente diana y para atinar lanzarán la primera flecha próximos los días 16 y 17 a B-Venture, el mayor evento de financiación para 'startups' del norte de España. El encuentro está organizado por EL CORREO con el patrocinio del Gobierno vasco, la Diputación foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao, así como con la colaboración de Elkargi, Telefónica, BStartup de Banco Sabadell, Laboral Kutxa, CaixaBank y la Universidad de Deusto.

Ampliar el 'universo Mércules'

«La flecha del logo simboliza nuestra filosofía. Una flecha sólo puede ser disparada tirando de ella hacia atrás. Cuando la vida te empuja hacia atrás significa que te va a lanzar hacia algo mucho mejor, así que sólo hay que apuntar bien y seguir disparando», explica Alejandra O'Shea, que espera que esa idea optimista cale entre los clientes de la marca. Para ello, la firma busca diversificar la producción y crear un 'universo Mércules' en el que tendrán cabida «detallitos», como las velas aromáticas que ya venden.

 

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