Emergentes, ¿la respuesta a la esperada sequía de rentabilidad?

Emergentes, ¿la respuesta a la esperada sequía de rentabilidad?
Efe

El cambio en la política monetaria de la Reserva Federal de EE UU podría poner coto a la subida del billete verde y beneficiar a estas economías

MARÍA GÓMEZ SILVA

Hay un asunto en el que muchas gestoras de fondos coinciden este 2019: hay que destinar una parte de la cartera a los países emergentes, por pequeña que sea. El objetivo no es otro que capturar rentabilidad en un entorno caracterizado por la escasez de retornos, debido sobre todo a la debilidad de los tipos de interés. Fidelity International, Schroders o BBVA Banca Privada son solo tres de las numerosas casas del mercado que ven en este activo una herramienta para insuflar rendimientos en las carteras, aunque implique asumir algo más de riesgo.

«Nosotros tenemos una clara preferencia por los emergentes frente a Estados Unidos, Europa o Japón», dijo esta misma semana Sebastián Velasco, director general de Fidelity International, en un evento. También muchos asesores patrimoniales defienden esta opción, como José María Luna, director de Análisis de Arquia Banca: «Desde hace tres meses venimos aconsejando que aquellos inversores dispuestos a asumir ciertos riesgos (perfiles equilibrado, dinámico y agresivo) destinen una parte de su cartera a la Bolsa de países emergentes a través de fondos puros de acciones en esas regiones, sobreponderando el sudeste asiático. Además, en el caso de inversores más arriesgados, en este 2019 vemos con mejores ojos la inversión en determinados fondos de deuda emergente».

Por qué apostar

Pero, ¿cuáles son los motivos que llevan a estos profesionales a apostar por los países emergentes? El principal de ellos está relacionado con las políticas monetarias de los bancos centrales y, especialmente, de la Reserva Federal estadounidense. Del mismo modo que las subidas de tipos en EE UU fortalecieron el dólar y perjudicaron la evolución de estos mercados en 2018, este año podríamos asistir al efecto contrario. En concreto, el mercado descuenta actualmente que la Fed va a suavizar o, incluso a detener, el ritmo de subidas de tipos, por lo que es probable que el dólar frene su escalada o incluso se debilite, según Carla Bergareche, directora general de Schroders para España y Portugal. Y eso es una gran noticia para los países emergentes.

Así lo explica Alejandro Varela, gestor especializado en emergentes de Renta 4. «Para mí, la clave son los bancos centrales. Hemos pasado a una fase diferente en la que van a ser menos restrictivos. Y eso va a cambiar todo el juego. Porque el dólar no va a tener tantas razones para seguir revalorizándose (el año pasado, fue activo refugio frente a las caídas de la Bolsa y también subió con la curva de tipos americana). Y, al final, si vemos al dólar menos fuerte, va a ser una razón para que las materias primas suban de precio (como ya estamos viendo este año, salvo en el trigo) y esto es bueno para los emergentes, que suelen ser productores de materias primas». Asimismo, un dólar menos caro también ayuda a la financiación del mundo emergente, según recuerda Carlos Farrás, socio director de DPM Finanzas.

Un segundo factor que ha impulsado este 'rally' desde comienzos de año son las expectativas de un acuerdo entre China y Estados Unidos, que podría poner fin al conflicto comercial que tanto ha perjudicado a estos mercados desde que Donald Trump llegó al poder en el país norteamericano, apunta Farrás. A este respecto precisamente se espera que ambas potencias se reúnan en las próximas semanas para sellar un pacto, lo que podría dar alas al mercado en su conjunto y, también, a los emergentes.

Fuentes de crecimiento

Pero, más allá de estas dos circunstancias, los expertos recuerdan que los mercados emergentes cuentan con una ventaja de cara al largo plazo: ser los grandes proveedores de crecimiento económico a nivel global. «Si atendemos a las proyecciones de consultoras como PwC sobre la evolución del PIB de los distintos países en el año 2030, vemos como cuatro de las cinco mayores economías del mundo serán asiáticas (China, India, Japón e Indonesia), lo cual muestra un claro cambio de paradigma en la escena internacional», explica Farrás.

Este conjunto de factores son los que han provocado que, tras un nefasto 2018 -en el que la fortaleza del dólar hizo estragos junto con las crisis en Argentina o Turquía-, el año haya comenzado con briosas subidas en estos mercados. En concreto, el índice MSCI Emerging Markets sube más de un 9% en lo que va de ejercicio. Es cierto que los mercados desarrollados registran subidas en la misma línea e incluso superiores (con un nivel de riesgo inferior), pero los expertos creen que (más allá de subidas puntuales) el 2019 va a seguir siendo un año donde va a ser complicado identificar fuentes de rentabilidad, por lo que los activos de mayor riesgo (como los emergentes) van a estar mejor pagados. «Los emergentes no dejan de ser una apuesta de riesgo, pero ya sabemos que la única forma de obtener rentabilidad, más aún en esta etapa de mercado, es asumiendo un cierto nivel de riesgo», explica Paula Mercado, de VDOS.

En todo caso, Mercado cree que hay que ser muy selectivos y diversificar adecuadamente para mitigar esos riesgos. En concreto, excluiría Argentina y Turquía de las carteras, «por problemas estructurales propios»; así como_Venezuela, por «haber dejado de pagar su deuda». En cambio, le gustan las operaciones sobre China pues, «a pesar de que crezca a un ritmo más lento, sigue haciéndolo por encima de los mercados desarrollados y puede ofrecer oportunidades tanto en renta fija como en renta variable». El otro gran gigante asiático, India, también tiene «gran potencial», a su juicio, «especialmente en renta variable, con la expectativa de continuidad de la presidencia de Modi tras las elecciones de este año».

En todo caso, también hay expertos que apuntan que los emergentes ya no están tan atractivos tras el repunte de los dos primeros meses del año. Es el caso de David Lafferty, estratega jefe de mercados de Natixis Investment Managers: «Los mercados emergentes estuvieron muy baratos el año pasado pero ya no lo están tanto». Además, este analista advierte de que el efecto del probable acuerdo comercial podría ser muy limitado en el tiempo: «Creo que habrá acuerdo y que será positivo, pero no durará mucho porque Estados Unidos puede subir los aranceles unilateralmente y el presidente Trump tiene antecedentes en cambiar de opinión rápidamente».