Los jueces nacionales «deben entrar en el fondo»

Los jueces nacionales «deben entrar en el fondo»

El abogado general del TJUE les emplaza a ir más, aun cuando las condiciones del préstamo sean claras, y detectar «un posible desequilibrio» en el coste económico de aplicar el IRPH frente al euríbor

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYO

Que un índice sea oficial y, por tanto, se encuentre bajo el paraguas del Estado no lleva aparejadas plenas garantías de transparencia y seguridad para el consumidor. Esa idea de base conduce a que el Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios (IRPH), aplicado a casi un millón de hipotecas en todo el Estado, no esté excluido del ámbito de aplicación de una directiva europea que ya consideró abusiva la cláusula suelo, provocando un vuelco en el sistema bancario español. Ahora un abogado del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) comienza a dibujar esa misma senda al considerar que los jueces nacionales sí podrían tumbar el IRPH de las hipotecas si determinan que existe un «potencial carácter abusivo» en sus condiciones. Dicho de otro modo, se decanta por el consumidor en detrimento de los bancos.

En el informe completo de conclusiones que se ha dado a conocer pasadas las 12.30 horas, el abogado polaco Maciej Szpunar, insiste en que «es indispensable que el correspondiente Derecho nacional garantice efectivamente la plena aplicación de la directiva, que la situación jurídica que resulte de dicho Derecho sea suficientemente precisa y clara y que se permita a los beneficiarios conocer la totalidad de sus derechos y, en su caso, invocarlos ante los tribunales nacionales».

En este sentido, el extenso documento, de 33 páginas, incide en que «corresponde al juez nacional, efectuar el control de la transparencia de la cláusula controvertida» y verificarlo teniendo en cuenta el conjunto de circunstancias que rodearon la celebración del contrato». En este sentido, se remarca la necesidad de testar si el contrato «expone de manera transparente el método de cálculo del tipo de interés», de forma que el consumidor esté en condiciones de valorar «basándose en criterios precisos e inteligibles», las consecuencias económicas que del mismo se derivaban para él y, por otra parte, si este contrato cumple con todas las obligaciones de información previstas en la normativa nacional.

Szpunar va incluso más allá al aseverar que, aun en el caso de que el órgano jurisdiccional llegara a la conclusión de que la exigencia de redacción clara y comprensible de las cláusulas contractuales y, por lo tanto, de transparencia «haya sido respetada», la cláusula controvertida debería ser sometida a un examen referido a su eventual carácter abusivo «en cuanto al fondo», habida cuenta de «la posible existencia de un desequilibrio importante causado, en detrimento del consumidor». Y es que con el desplome del euríbor durante la crisis, el IRPH no fue reequilibrado en la misma medida. Siguió más alto y el perjuicio se estima entre los 250 y los 350 euros mensuales por hipoteca.

Durante la sesión que EL CORREO siguió el pasado 25 de febrero en la sede de la Curia en Luxemburgo, la abogada que representó al Reino de España insistió en las «consecuencias muy graves» que tendría para el sistema financiero español una sentencia favorable a los afectados, incidiendo en que el IRPH es «un índice oficial que no elaborado por los operadores de mercado, lo que lo hace objetivo y transparente».

La tesis de España y de la entidad objeto del caso, Bankia, fue cuestionada por la Comisión Europea, que se posicionó a favor de los afectados. En nombre de estos, el abogado guipuzcoano José María Erauskin subrayó en aquella vista oral que el IRPH se gestó para estar siempre por encima del euríbor, ya que si este subía también lo hacía el IRPH al elevar la media del coste de préstamos. Los retrocesos del euríbor, insistió entonces, no llegaron a aplicarse en la misma medida puesto que (el IRPH) se acababa compensando con «la subida de comisiones, etcétera», algo de lo que no se informó a los afectados, según defendió el letrado guipuzcoano.