La importancia de planificar nuestra herencia

La importancia de planificar nuestra herencia
Planificar nuestro patrimonio de forma realista es muy importante, sin embargo, suele costarnos dar ese paso y pensar en un momento futuro que preferimos que sea muy lejano

Realizar una planificación pensada y meditada de lo que deseamos hacer con nuestro patrimonio en el futuro es muy necesario. Aunque normalmente nos cuesta pensar en el momento en el que no vayamos a estar presentes, es conveniente tener claro cómo vamos a organizar nuestros activos tras haber madurado todas las opciones y considerando qué factores podemos comenzar a implementar para ayudar a nuestros familiares y allegados.

Para planificar nuestra herencia, el primer paso debe ser reflexionar e intentar encontrar las respuestas a una serie de cuestiones del tipo: ¿Qué recursos puedo dejar a mi familia y qué voy a necesitar yo?; ¿Alguien va a necesitar un apoyo mayor?; ¿Qué hago con mi vivienda? ¿conviene donarla o dejarla en herencia?

La planificación de la herencia no debe limitarse a hacer testamento, pues conviene que esta comience antes, a partir de la realización de un inventario de bienes o calculando qué recursos vamos a necesitar durante nuestra vida, etc. Tras realizar esta planificación financiera global, llega el momento de revisar nuestros activos y valorar cuáles tendremos que donar, cuáles no tendrán que adjudicarse, de acuerdo con la herencia legítima (que marca los límites del reparto de bienes); cuáles dejaremos en herencia y cuáles no se podrán heredar o deben tributar, etc.

También es necesario tener presente cómo está regulado el impuesto de sucesiones y donaciones en la Comunidad Autónoma donde tributamos, para conocer la cantidad que tendremos que pagar en caso de realizar una sucesión o una donación. En este punto es preciso tener en cuenta que los planes de previsión y los planes de pensiones tributan en el IRPF, y no en el impuesto de sucesiones y donaciones.

Herencia y seguro de vida

Si contamos con un seguro de vida familiar, es probable que este incluya coberturas que faciliten la gestión de este tipo de procesos. Sin embargo, el seguro no formará parte de la herencia, pues tampoco forma parte del patrimonio de la persona asegurada.

Conviene tener claro este punto: la indemnización de un seguro de vida no forma parte de los activos de la persona asegurada, pues el derecho a recibir esta cantidad solo nace a consecuencia del deceso de esta persona. Así, si el tomador del seguro no incluye a sus herederos legítimos entre los beneficiarios del seguro, estos no tendrán derecho a cobrar la indemnización.

Por lo tanto, aunque el cobro de la indemnización del seguro de vida como de la herencia dependen directamente del deceso de una persona, el pago de lo estipulado en el seguro se realiza por vía contractual, y la gestión de la herencia se realiza por una vía distinta, la vía sucesoria.

En relación con lo anterior, puede darse una situación en la que beneficiarios del seguro de vida y herederos legítimos sean personas distintas. De hecho, si además de los legitimarios existen otros beneficiarios del seguro, los primeros no tendrán más derecho que estos sobre la indemnización, y si no se indica lo contrario, la cantidad final correspondiente será repartida a partes iguales.

Los herederos legítimos sí podrán cobrar la herencia legítima que les corresponde, pero la persona asegurada no puede disponer que el pago de estas herencias legítimas se haga con la indemnización del seguro.