La idea de Puente de comprar trenes a China dispara las alarmas del sector en España
Los fabricantes alertan del peligro que supone dar entrada al gigante CRRC en un área en el que la industria europea es líder mundial
«Voy a ir China en unos días». Bastó esa frase deslizada por el ministro de Transportes, Óscar Puente, el jueves pasado en la feria ... más relevante del sector ferroviario, 'Rail Live', cuando hablaba de la necesidad d comprar trenes para hacer saltar todas las alarmas del sector en España. Y es que, como ha podido confirmar EL CORREO en diferentes fuentes de fabricantes ferroviarios con activos industriales en el país, «abrir la puerta a la compra de trenes chinos es un golpe en la línea de flotación del sector y sería repetir los mismos errores que han llevado a comprometer el sector de la automoción en Europa».
Desde entonces, según ha confirmado este periódico, los contactos con entre los agentes y con la asociación del sector en España (Mafex) se han incrementado para tratar de evitar la entrada del gigante CRRC. La compañía china es el mayor fabricante del mundo y factura más de 34.000 millones. Las mismas fuentes insisten en que darle entrada en el mercado «podría vulnerar la libre competencia porque cuenta con importantes ayudas públicas del Gobierno chino que –recuerdan– no deja entrar a los fabricantes europeos».
El equilibrio del sector en España es muy frágil. Pesa la competencia entre marcas europeas como Alstom y Stadler, con plantas en Barcelona y Valencia, y con los nacionales CAF y Talgo, ambos en Euskadi. Tensionan también las reclamaciones de las empresas para recoger en sus contratos el impacto de los precios y también lo hacen los recelos que han despertado en sus competidores el respaldo público recibido por Talgo.
Además, se añaden los problemas de incidencias en trenes y la actividad de los operadores Ouigo y Iryo, que están impactando en la cuenta de resultados de Renfe. Todo llega a un sector que desde la crisis financiera de 2008 bloqueó en España las inversiones tanto en la flota ferroviaria, como en las infraestructuras. Eso no ha impedido que el país siga siendo, con sus 4.000 km de vía de alta velocidad, el primero de la UE. Además, el crecimiento de la demanda de los viajeros ha llegado niveles récord.
Por ello, el Gobierno de Pedro Sánchez activó, nada más llegar, un fuerte programa de compras de trenes de alta velocidad con más de 500 millones. Las nuevas unidades siguen siendo tan necesarias como el oxígeno. Así se ha visto por los efectos provocados por los retrasos en la entrega de los trenes Avril de Talgo, así como en los problemas derivados de su retirada en la línea Madrid-Barcelona.
El ministro Óscar Puente busca la adquisición de trenes de alta velocidad lo más rápido posible. Por eso, además de las licitaciones anunciadas para 2026, viajó a Alemania al final de verano para visitar las fábricas de Siemens y analizar la posible compra de unidades que tenía el fabricante en 'stock'. Y ahora lo hará a China.
Investigación en Bruselas
El sector tampoco ha recibido bien este anuncio en vísperas de las futuras licitaciones. «Es como un aviso a navegantes en un momento muy delicado». De todos modos, hay fabricantes que confían en que «la sangre no llegue al río». En ese sentido recuerdan los problemas que ya se han planteado en Europa con CRRC. En Austria, único país en el que un operador ha adquirido trenes de alta velocidad a China, se levantó el mes pasado una fuerte polémica que llevó al Gobierno del país a pedir a Bruselas la «protección a la industria europea». Lo hizo después de que el operador privado Westbahn firmara un pedido de cuatro trenes a CRRC.
Además, la ComisiónEuropea ha abierto una investigación en la licitación de la línea 'violeta' del metro de Lisboa. Había concurrido CRRC en una adjudicación de unos 700 millones y Bruselas analiza si la empresa cuenta con una ventaja por recibir ayudas públicas de su país.
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