La economía vasca mantiene un sólido crecimiento del 2,3% apoyado en la demanda interna
El avance del tercer trimestre se produce pese a una industria estancada y un comercio exterior a la baja
La economía vasca sigue mostrando una notable capacidad de resiliencia. Euskadi cerró el tercer trimestre del año con un crecimiento interanual del 2,3%, una ... décima superior a la primera estimación realizada por el Eustat en octubre. El avance se apoya en la fortaleza de la demanda interna, mientras la industria muestra signos de debilidad, lastrada por la creciente incertidumbre y la menor actividad en mercados clave como Francia y Alemania, que están en plena desaceleración.
Euskadi despeja así, al menos por el momento, el temor a los «nubarrones negros» de los que advirtió el lehendakari, Imanol Pradales, en el arranque del curso político. Y es que en un contexto de frágil estabilidad –o de inestabilidad contenida–, el territorio logró consolidar las buenas cifras de empleo de los trimestres anteriores con la creación de 13.450 puestos de trabajo entre julio y septiembre.
Este crecimiento de la economía vasca se sustenta, por lo tanto, en el aumento continuo del empleo, que alcanza niveles récord mes a mes, y en la sólida demanda interna, impulsada por el aumento del gasto de los hogares, que ha crecido un 3,2% en términos interanuales. Este avance se explica por la moderación de la inflación y la mejora progresiva del poder adquisitivo de las familias, factores que favorecen un incremento en el consumo.
Este reajuste del equilibrio sectorial, que compensa la debilidad industrial. se refleja con claridad en la evolución de la actividad ligada a las actividades no productivas, que se consolidan –junto a la construcción, que avanzó un 5%– como los principales sostenes del crecimiento económico. El avance del sector servicios fue del 2,9%, con un repunte aún más intenso en el comercio, la hostelería y el transporte, donde la subida alcanza el 3,5%. Detrás de este impulso está el tirón del turismo, cuya aportación al PIB pordría superar por primera vez el 7% a lo largo de este ejercicio.
A pesar de la consolidación del sector terciario. la economía vasca enfrenta riesgos significativos derivados de la debilidad de su tejido productivo. Este desafío se refleja en una parálisis industrial prolongada, que ya amenaza con destruir empleos y desplazar el crecimiento hacia actividades con menor valor añadido y mayor precariedad laboral, lo que hipotecaría el crecimiento a largo plazo. La debilidad del sector exterior ha limitado, de hecho, el avance de la industria manufacturera al 0,3% en términos interanuales, alimentando el temor a una desaceleración más intensa en ramas clave como la automoción y la siderurgia, que ya empieza a recurrir a los ERTE.
La gran incógnita es hasta cuándo podrá resistir el tejido productivo vasco en un escenario internacional tan turbulento. La dependencia industrial ha provocado un desacople de la economía española, cuyo PIB creció un 2,8% en el mismo periodo, frente al citado 2,3% registrado en Euskadi. La comparación con la zona euro resulta, no obstante, más favorable, ya que en el mismo trimestre el crecimiento se limitó al 1,4%.
Las previsiones del Gobierno vasco apuntan a que en el próximo ejercicio Euskadi sorteará la incertidumbre con mayor rigidez que el resto de los países europeos. Mientras Ejecutivo autonómico espera que este año cierre con un crecimiento del 2,2%, la estimación para el próximo es que la expansión se modere al 1,9%. El vicelehendakari y consejero de Economía, Mikel Torres, reparó este miércoles en que estos datos «refuerzan» la confianza del Ejecutivo en el futuro y muestran que «es posible avanzar en estabilidad, crear empleo y mantener una economía fuerte».
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