La escalada del precio de la electricidad amenaza la industria vasca

Espectacular imagen de la refinería de 'Petronor' iluminada. /Aitor Arriola
Espectacular imagen de la refinería de 'Petronor' iluminada. / Aitor Arriola

Las empresas están afrontando subidas enla factura del 30% y los grandes consumidores se quejan de las diferencias con Alemania o Francia

Ana Barandiaran
ANA BARANDIARAN

La escalada de la electricidad de los últimos meses está golpeando con fuerza a la industria vasca, que absorbe el 48% del consumo eléctrico de la comunidad autónoma, una cuota mucho más elevada que en otros territorios. Las empresas del sector «están afrontando incrementos en la factura de en torno al 30%, sumando energía y distribución», según advierten en la consultora bilbaína Grupo Ase, aunque la casuística es muy amplia en función de los contratos y las coberturas. Lógicamente, el daño es mayor cuanto mayor sea el peso de la electricidad en la estructura de costes, con lo que las más perjudicadas son compañías como las siderúrgicas, metalúrgicas o químicas, donde supera el 10% y puede llegar al 50%. La asociación que las aglutina, Aege, advierte de que el diferencial que pagan respecto a Francia o Alemania se ve aumentado por los mecanismos de compensación que tienen esos países.

La espiral alcista de los precios de la electricidad en el mercado mayorista no es un fenómeno particular de España, sino que se extiende a toda Europa. Y es que el principal factor que la impulsa es el brutal encarecimiento de los derechos de CO2, debido a la política europea para acelerar la transición hacia tecnologías más limpias y también a un fuerte componente especulativo. Esta semana su cotización ha llegado a alcanzar los 25 euros la tonelada, frente a los 5-10 de los últimos años.

Derechos de CO2

Esta subida hace que las centrales de carbón y gas, que también han visto elevarse sus materias primas, entren más caras en el 'pool', un tirón que las eléctricas han aprovechado para ofertar otras tecnologías a precios más altos. El caso es que agosto cerró en 64,3 euros el MWh, un 36% más que el año anterior, y el pasado miércoles marcó un pico de 75 euros, un récord, hasta relajarse este viernes a los 70.

En el resto de mercados europeos está pasando exactamente lo mismo, con lo que toda la industria del continente está sufriendo. «Existe el riesgo de que las factorías se trasladen fuera de la UE, un efecto conocido como 'fuga del carbono'», advierten en el Grupo Ase.

Pero aunque la tendencia alcista sea generalizada, hay diferencias, según destacan en Aege, la asociación que representa a la industria electro-intensiva, con fuerte peso en Euskadi. Según sus cálculos, el precio medio del mercado mayorista en lo que va de año ronda los 60 euros MWh frente a los 46,6 euros de Alemania. «Encima el diferencial se ve incrementado por los mecanismos de compensación que tienen esos países y por la bajada del 40% de la retribución del servicio de interrumpibilidad en España», censura Fernando Soto, director general de Aege, que espera reunirse con el Gobierno a lo largo de este mes para transmitirle su inquietud.

Eso por lo que toca a los grandes consumidores. Luego, aparte, está el problema de las empresas que pagan un mayor peaje en Euskadi por las particularidades de la red de la comunidad. En principio, esta diferencia quedó solventada tras el acuerdo del PNVy el PP, por el que se dotaron 40 millones en los Presupuestos de 2018. No obstante, falta por ver cuándo y cómo lo aplica el nuevo Gobierno socialista.

Las empresas están más o menos expuestas a la escalada en función de los contratos. Las que peor lo están pasando son aquellas que los tienen indexados al 'pool' –el precio del mercado mayorista– o las que tienen tarifa fija, pero a punto de vencer. Para una compañía industrial tipo que consuma 5 GWh al año, el subidón de verano supone un desvío de 50.000 euros más en la factura respecto a lo previsto.

Pero nadie parece a salvo porque las comercializadoras también están rescindiendo contratos, al no poder asumir los precios a los que han comprometido el suministro. De hecho, han caído un tercio de las que existían. Únicamente las grandes eléctricas resisten bien al compensar los números entre su generación y su comercialización.

Los precios para cubrirse ahora se han disparado y la volatilidad es una locura. Solo los cambios que se han producido en los dos últimos días, cuando las cotizaciones del 'pool' y de los derechos de CO2 han aflojado, pueden suponer diferencias de cuatro millones de euros para una siderúrgica. Unos pocos ganan y muchos pierden.

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