Entrena como eres

David Celorrrio, respaldado por un cartel de Martín Fiz./IGOR MARTÍN
David Celorrrio, respaldado por un cartel de Martín Fiz. / IGOR MARTÍN

La empresa biotecnológica Baigene, situada en el Parque Tecnológico de Álava, aplica la genética al deporte para mejorar el rendimiento

IRATXE BERNAL

Está en nuestra naturaleza. En las mismas condiciones, no todos nos comportamos igual. Y nuestros cuerpos, tampoco. El mismo entrenamiento no logra los mismos resultados en todos los deportistas porque, inevitablemente, todos somos distintos. Y si resulta obvio para cualquiera, más aún para dos genetistas como José María Aznar Oviedo y David Celorrio. Ellos son los fundadores de Baigene, una biotecnológica situada en el Parque Tecnológico de Álava que aplica la genética al deporte.

En 2013, ambos buscaban una aplicación empresarial a sus conocimientos cuando repararon en una afición común, el deporte. «Lo normal entre los amateurs que practican un deporte es que sigan blogs especializados y se fíen de sus recomendaciones sobre cuáles pueden ser los entrenamientos específicos para esa disciplina o los alimentos más adecuados en algunos momentos concretos de la competición, por ejemplo. Pero, pese a que se trate de pautas que en general pueden estar bien, sabemos que lo que a unos les funciona, a otros no tanto. En cambio, conocer el perfil genético permite determinar qué es lo mejor expresamente para cada quién y cómo prevenir lesiones, mejorar la capacidad aeróbica, recortar los tiempos de recuperación…», explica Celorrio.

Un ejemplo. A grandes rasgos, nuestras fibras musculares pueden ser de contracción lenta o rápida. Por ejemplo, las lentas utilizan más oxígeno que las rápidas para obtener energía, pero con mejor tolerancia a la fatiga en distancias largas. Es decir, ideales para quienes practican deportes de resistencia como el triatlón. En cambio, quienes tienen fibras rápidas tendrán más facilidad para destacar en deportes que requieren más velocidad, explosividad, pero en sesiones más cortas como correr los 100 metros. Otro tanto pasa con la alimentación. Los hidratos de carbono parecen imprescindibles en las comidas previas a una competición, pero no todo el mundo los procesa del mismo modo ni a la misma velocidad. Quizá consigas rendir más si la pasta va acompañada de alguna grasa saludable, como lo del aguacate.

Es así; no se puede modificar. Pero nadie escoge a qué deporte es aficionado porque sepa de antemano cómo son sus fibras o cómo absorben su cuerpo los nutrientes. Ni cambia cuando lo sabe, pero sí puede mejorar sus resultados si ajusta el entrenamiento diario a sus características naturales. Es decir, que no vas a ser más alto, pero sí puedes ser más rápido y más fuerte. «Acondicionar el entrenamiento y la nutrición a las características genéticas permite mejores rendimientos, pero también implica saber en qué condiciones podemos tener mayor riesgo de lesionarnos y es fundamental para alargar la vida deportiva», explica Celorrio poniendo como ejemplo a Aritz Aduriz, uno de los profesionales con los que trabajan. «Ahí le tienes con 37 años».

Convencer de eso a cualquier deportista es fácil; hacer de ese convencimiento un negocio ya era otra cosa. Hacía falta que fuera un servicio no sólo demandado por los profesionales. ¿Puede estar un análisis de ADN al alcance del cualquiera? Pues sí, para eso Baigene ha patentado un sistema (desarrollado durante su estancia en el Centro de Investigación Lascaray de la Universidad del País Vasco) que facilita la obtención de los resultados que se necesitan para mejorar el rendimiento deportivo por 190 euros. «No es un precio prohibitivo, y además hay que tener en cuenta que es un análisis que sólo tendrás que hacerte una vez porque tu rendimiento podrá mejorar, pero tu genética no va a cambiar», explica Celorrio. La prueba, además, se realiza en casa y es bien fácil. Baigene envía uno de sus kit al domicilio y, tal y como vemos en las series policiacas, sólo hay que frotar un bastoncillo de algodón por las mucosas bucales. Listo para enviar de nuevo a la firma vitoriana que, en tres o cuatro semanas y con absoluta confidencialidad, habrá realizado el análisis y elaborado un informe. El año pasado, después de cuatro años de investigación, comenzaron a comercializarlo y lograron una facturación de 35.000 euros.

Junto a ese primer informe se puede contratar asesoramiento personalizado de entrenadores por 280 euros y sumar el de nutricionistas por 450. Para ello, la firma ya colabora con exdeportistas de élite como Joseba Beloki y Martín Fiz.

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