Urkullu cree que el «arraigo de Euskaltel está blindado» por los estatutos de la empresa

El lehendakari charla con Pío Aguirre, desde ayer exdirector general de Elkargi. Detrás, Iñaki Gabilondo y Josu Jon Imaz. /Efe
El lehendakari charla con Pío Aguirre, desde ayer exdirector general de Elkargi. Detrás, Iñaki Gabilondo y Josu Jon Imaz. / Efe

Exigen que el 75% del accionariado respalde una hipotética deslocalización de la sede social

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

Iñigo Urkullu clausuró este miércoles la asamblea anual de la sociedad financiera Elkargi en San Sebastián, que se ha convertido desde hace tiempo en la principal cita anual de las empresas vascas. El lehendakari reiteró, ante 1.500 directivos y empresarios, que «el paro sigue siendo la principal preocupación del Gobierno vasco», en un escenario de incertidumbres en torno al comportamiento de la economía, pero con el objetivo de reducir la tasa de desempleo por debajo del 10% este año. Junto a ello, decidió también hacer una referencia a la situación de Euskaltel, después de que la compañía británica Zegona se haya convertido esta semana en el primer accionista de la operadora, por delante de Kutxabank, y de que haya anunciado su deseo de introducir cambios en su estrategia y, también, en el equipo directivo.

«El arraigo de Euskaltel está blindado, porque en sus estatutos se exige una mayoría reforzada del 75% para un cambio de su sede», señaló el lehendakari en referencia a una característica de las normas internas de la empresa, que se introdujo hace ya algunos años. Las palabras del jefe del Ejecutivo hacen referencia al temor que existe por la posibilidad de que Zegona, desde la posición de control que pretende ocupar en la empresa vasca de telecomunicaciones, protagonice en el futuro una deslocalización de la compañía. Un proceso que puede ser forzado o fruto de una fusión con otra empresa mayor. «Euskaltel debe seguir velando por mantenerse en la vanguardia tecnológica y garantizar la creación de empleo y riqueza para Euskadi», añadió el lehendakari al respecto.

Ya en estos momentos, Zegona controla el 21% de las acciones de Euskaltel tras haber superado en el papel de primer accionista a Kutxabank, cuya venta progresiva de acciones de la operadora vasca -hace apenas unos días se desprendió del último paquete-, ha ampliado la puerta de entrada de los fondos de inversión más especulativos. El temor en numerosos sectores, pese al matiz mencionado por Urkullu, es que el desplazamiento del centro de decisión de la empresa sea un hecho a medio plazo, incluso aunque se mantenga el aspecto formal de la sede social. De ahí que el supuesto blindaje al que se refirió el lehendakari sea una cuestión más formal que real, y superado con creces por la realidad. Un buen número de empresas tienen formalmente su sede en Euskadi, aunque su centro principal de actividades se ha desplazado a otros lugares. Sin salir del propio sector de las telecomunicaciones, es el caso de MasMóvil. Su sede social está en San Sebastián, pero su cuartel general radica en Madrid.

Con este mensaje lanzado este miércoles en un foro empresarial, Urkullu pretendía introducir algo de calma en una situación compleja. El Gobierno vasco ya ha anunciado que no está dispuesto de momento a intervenir en una disputa puramente mercantil -se trata de una batalla entre inversores por el control de una empresa privada-, pero tampoco puede eludir que Euskaltel es algo más que una sociedad anónima. Fue impulsada por la propia Admistración vasca, tiene un lazo emocional muy especial con la sociedad vasca y existía la idea de que Kutxabank era el 'guardián' de sus esencias. Algo que, en la práctica, ha distado mucho de ser real. El presidente del banco, Gregorio Villalabeitia, junto a buena parte de su equipo directivo, estuvo presente durante el dircurso de Urkullu.

Rebajar el paro

Por otra parte, Urkullu recordó una intervención suya en este mismo foro de Elkargi, hace ahora cinco años, cuando «salíamos de la recesión. Desde entonces -dijo- se ha asentado una senda de crecimiento. Los resultados de hoy son fruto de las decisiones adoptadas este miércoles. Fruto de un modelo propio de desarrollo humano sostenible». En su intervención, hizo un repaso de las principales líneas estratégicas del Gobierno vasco en materia económica, con una incidencia especial en los planes de internacionalización de empresas y también de estímulo a la innovación y al nacimiento de nuevos proyectos. Así,resaltó que la «estabilidad institucional con la que nos hemos comprometido» es el mejor caldo de cultivo para «facilitar las decisiones de inversión» y contribuir a crear nuevos empleos.

Entre los objetivos que se ha marcado el Gobierno junto a la reducción del desempleo, dijo Urkullu, figura alcanzar el «125% del PIB per cápita de la Unión Europea para 2020», desde el 121% actual, así como incentivar también la contratación de los más jóvenes. Por último, mostró un respaldo sin fisuras a la política de contención del gasto público que su gabinete ha realizado en los últimos años y que han llevado a la Administración vasca a terminar los dos últimos ejercicios con superávit presupuestario.

Abanca y el grupo March, los resortes sobre los que apoyar el contrapeso a Zegona

Las posibilidades de que algún accionista lidere la batalla para impedir que Zegona consiga hacerse con el control de Euskaltel parecen remotas. Nadie estaría interesado en asumir ese papel que, en cualquier caso, requiere movilizar cientos de millones de euros para una aventura incierta en el terreno económico. Todo apunta a que, en el mejor de los casos, varios accionistas pueden sumar sus fuerzas para actuar como contrapeso. Esto es, para impedir que Zegona gestione la empresa a su antojo y para obligar al grupo británico a consensuar una hoja de ruta, una estrategia e incluso los relevos en el equipo directivo, en el caso de que deban producirse.

Este miércoles mismo, el presidente de la fundación BBK, Xabier Sagredo, descartó que esta institución pueda entrar en esa batalla. Su fondo para inversiones apenas dispone de 70 millones de euros por el momento y no es munición suficiente para esta guerra: Euskaltel vale en estos momentos en el mercado bursátil 1.500 millones de euros.

Sin embargo, algunos observadores creen que Kutxabank puede buscar una alianza con otros dos accionistas, Abanca y el grupo March. Los tres suman el 35,36% de las acciones de Euskaltel. Sería el contrapeso al 32,7% que, se interpreta, puede aglutinar Zegona junto a los fondos Talomon, Capital Income y Artemis, que le son próximos. Pero el juego de las alianzas aún no está claro en esta aventura.

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