El plan estratégico de Iberdrola tendrá una repercusión en Euskadi de 10.000 millones

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, durante la conferencia-coloquio en la Universidad de Deusto sobre la transformación digital del sector eléctrico,/FERNANDO GÓMEZ
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, durante la conferencia-coloquio en la Universidad de Deusto sobre la transformación digital del sector eléctrico, / FERNANDO GÓMEZ

Destacan los 4.000 millones de compras que realizarán entre proveedoras vascos, además de la repercusión fiscal, que sólo en 2018 implica una contribución de 700 millones

Carmen Larrakoetxea
CARMEN LARRAKOETXEABilbao

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, acaba de anunciar en Bilbao que el Plan Estratégico 2018-2022 del grupo tendrá un impacto directo en Euskadi de cerca de 10.000 millones de euros, de los que 4.000 millones serán compras a proveedores vascos. También ha destacado la aportación fiscal, que sólo en 2018 ha supuesto del orden de 700 millones de pago de impuestos.

Galán, que ha participado como ponente en Deusto Forum para hablar del futuro del sector energético mundial, ha recordado la gran apuesta que el grupo eléctrico vasco realizó ya hace 20 años por las energías renovables, lo que le ha llevado a situarse entre las cinco grandes firmas mundiales del sector; sin olvidar que su sede está en el País Vasco y el respaldo que ello supone para la existencia de un tejido industrial fuerte. En este sentido, ha indicado que alrededor del grupo eléctrico hay unas 14.000 personas, integrando tanto los puestos de trabajo propios como los inducidos.

Galán también ha puesto el foco en el impacto social que tiene Iberdrola a través del reparto de dividendos entre los accionistas; son muchos miles de pequeños ahorradores, buena parte de ellos pensionistas, para los que esos dividendos «son un complemento a su pensión». En principio, y según el Plan Estratégico 2018-2022, la previsión de reparto de dividendo en Euskadi en esos cinco años -comunidad en la que hay cerca de 70.000 accionistas- supera los 1.300 millones de euros.

 

Ante casi 200 directivos y responsables institucionales que han acudido al Deusto Forum, Galán ha reiterado su reconocimiento al respaldo que en Euskadi tiene el sector energético y su desarrollo industrial, destacando el carácter pionero del Gobierno vasco al suscribir una alianza con Iberdrola para iniciar la digitalización de la red eléctrica, con el programa Bidelek, cuya experiencia permitió después desplegar el cambio tecnológico en el resto de España a través del programa Star. Y después, a otros países en los que opera directamente Iberdrola.

En este sentido, cuantificó en cerca de 300 millones de euros la inversión realizada por Iberdrola en Euskadi en los últimos años en labores de I+D, desarrollo tecnológico y renovación de redes. De cara al futuro más inmediato, además de destacar también su colaboración con la Diputación de Bizkaia, recordó los trabajos que se están realizando con el Ayuntamiento de Bilbao para que el desarrollo de la nueva isla de Zorrozaurre permita disponer de «una ciudad inteligente, libre de emisiones y un ejemplo de sostenibilidad».

Lo que también hizo el presidente del grupo eléctrico es lanzar un mensaje a la red de proveedores vascos, al insistir en que en un mercado tan tecnológico y global, el tamaño, la dimensión, importa para poder asumir nuevos retos. De ahí que animara a la industria de proveedores. «Juntémonos, juntémonos» para «intentar hacer masa crítica, porque si no, podemos terminar con una base muy atomizada, que puede tener éxito en un nicho muy concreto, pero difícilmente va a tener expansión». En este contexto, considera que parte de las empresas que han trabajado en el desarrollo de la digitalización de redes y contadores inteligentes «terminarán juntándose».

Inversiones y regulación

El presidente de Iberdrola no ha escatimado elogios para el recientemente Plan Integrado de Energía y Clima (PIEC) aprobado por el Gobierno central en el último consejo de Ministros, y que ahora deberá ser revalidado por la Comisión Europea. Ha resaltado que se trata del primer plan nacional energético que se ha hecho, lo que en sí mismo supone un hito relevante. Otro es, a su juicio, que se trata de «un plan muy de ingeniero» y no de políticos, hecho «con cierta sensatez», en el que se definen las grandes estrategias de despliegue de energías renovables y se programan cierres progresivos de otras tecnologías.

Sin embargo, alertó que lo que hace falta ahora es decir «cómo» se va a hacer ese plan, cómo se va a retribuir a las inversiones y garantizar que la regulación no cambiará dentro de unos años «a mitad de partido» y con «efectos retroactivos», como ocurrió con la estrategia de las renovables en España en la última década. Ahí recordó que Iberdrola, dentro de su plan global de inversiones que a cinco años suma 34.000 millones, en España tiene previsto invertir 8.000 millones. Se primará la nueva generación renovable y la digitalización de las redes. Para que este compromiso se convierta en realidad,a ha concluido, «tiene que ser factible», porque «si no, no se hace».

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