Iberdrola exporta su bagaje hidroeléctrico al resto del mundo

Vista aérea de la central hidroeléctrica Baixo Iguazú (Brasil), en el río que lleva el mismo nombre en el Estado de Paraná./RC
Vista aérea de la central hidroeléctrica Baixo Iguazú (Brasil), en el río que lleva el mismo nombre en el Estado de Paraná. / RC

Con 9.700 megavatios instalados en este tipo de centrales en España, extiende el modelo de generación que le vio surgir hace un siglo

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROCapanema (Brasil)

De todas las fuentes de generación de electricidad disponibles, los saltos de agua fueron el embrión del negocio de Iberdrola en el inicio de su actividad de generación en España, hace más de un siglo cuando sus compañías originarias (Iberduero e Hidroeléctrica Española) comenzaron a operar. Ahora, la compañía, que cuenta con 9.716 megavatios (Mw) hidroeléctricos en España, sigue apostando por este tipo de instalaciones en los países donde técnicamente se pueden construir. El de la central de Baixo Iguazú, en Brasil, inaugurada esta semana, es el último ejemplo de la apuesta que está realizando la empresa en el ámbito de las energías renovables, donde las instalaciones que utilizan el agua de los ríos para producir luz siguen jugando un papel clave.

La apuesta por esta tecnología le ha llevado a ser, además, líder en el ámbito del bombeo hidroeléctrico, el método de almacenamiento energético más eficiente existente a día de hoy, con una capacidad instalada de 4.400 Mw. Con Baixo Iguazú, Iberdrola ha incrementado la capacidad de producción hidroeléctrica en 350 Mw en Brasil. Es uno de los grandes mercados donde la corporación presidida por Ignacio Galán tiene puesta su vista para desarrollar un plan estratégico que prevé unas inversiones de hasta 13.300 millones de euros a nivel global en renovables. Solo en el caso brasileño tiene previsto, por ejemplo, ampliar en otros 367 Mw su capacidad hidroeléctrica en el año 2020, dentro de un plan que destinará 6.500 millones en todo tipo de infraestructuras energéticas en ese país, como ha anticipado Galán esta semana desde Iguazú.

La batería de Europa

Cuando culmine la conexión de las diferentes instalaciones planteadas en ese plan estratégico, en cuanto a energía hidroeléctrica se refiere, Iberdrola habrá incorporado a su cartera de actividades unos 1.630 Mw, lo que representa aproximadamente un 18% de las diferentes centrales verdes que se pondrán en marcha en los cuatro próximos años. Destacan los 3.273 Mw en eólicas o los 2.791 Mw en fotovoltaicas.

Su nuevo proyecto emblemático se encuentra en el Támega portugués, con 1.158 Mw más

Otro de los grandes proyectos hidroeléctricos que se sumarán al brasileño inaugurado oficialmente esta semana con la presencia del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y que la compañía tiene en proceso es el de Támega, tres nuevas centrales (Gouvaes, Daivoes y Alto Támega), que se levantarán sobre el río portugués que lleva ese nombre y que suponen una inversión de más de 1.500 millones de euros. Cuando estén en marcha las tres instalaciones (se prevé su puesta en funcionamiento completa en el año 2021), sumarán una capacidad instalada de 1.158 Mw, lo que representa un aumento del 6% de la potencia eléctrica total instalada en ese país. El complejo producirá 1.766 Gwh al año para satisfacer las necesidades energéticas de unos 440.000 hogares.

Cataratas electrificadas

La construcción de una central hidroeléctrica implica el desarrollo de proyectos paralelos en el ámbito medioambiental, debido a los trabajos que se realizan sobre el terreno en el que se desarrolla la instalación. En el caso de Baixo Iguazú, por ejemplo, esta planta se caracteriza por su reducido impacto: por un lado, de los 31 kilómetros cuadrados del depósito de la central, más de 20 kilómetros cuadrados pertenecen al propio río; y, por otro, gracias a la utilización de tres turbinas tipo Kaplan, de las más eficientes del mercado, el área de inundación necesaria es sensiblemente menor que la de otras hidroeléctricas.

Una de las variables que impulsaron la construcción de esta central en medio de uno de los ríos más grandes de toda América Latina fue precisamente la regulación de las aguas en las conocidas cataratas de Iguazú, el punto de encuentro turístico que sirve de frontera natural entre Brasil, Argentina y Paraguay. La regulación de la producción de la central, que se encuentra aguas arriba, a unos 100 kilómetros de ese espacio natural, permitirá estabilizar el de las cascadas, que a partir de ahora «contarán siempre con el caudal mínimo necesario», según un dictamen del Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) de ese país, tras sequías como las de 2006. Además, se han llevado a cabo varios programas ambientales que monitorean, rescatan y preservan especies autóctonas y se ha construido un corredor para la fauna.

Un negocio cada vez más internacionalizado

Los resultados presentados por Iberdrola hasta el primer trimestre de este año muestran la diversificación de actividades que tiene la compañía repartidas por todo el mundo. La puesta en marcha de la hidroeléctrica de Baixo Iguazú (Brasil) es uno de los ejemplos del peso que tienen los negocios en otros países más allá de España, a la hora de configurar su cuenta de resultados.

Hasta el pasado mes de marzo, aproximadamente un 60% de su beneficio de explotación (Ebidta) se había generado en mercados ajenos al español. La aportación de esos territorios es muy diferente dependiendo de si se trata de Redes, Renovables o Generación, los tres grandes pilares de la compañía.

Cada uno de los mercados supone una apuesta clave para Iberdrola, como le ocurre en Estados Unidos, cuya presencia es cada día mayor, sobre todo en lo que a proyectos de renovables se refiere. También destaca el papel que está jugando México, con numerosos proyectos a la vista.

Y en Brasil, la compañía tiene como objetivo sacar a Bolsa su filial Neoenergia, como ya han aprobado sus accionistas. Será en julio, como anticipó el pasado jueves el presidente de la firma, Ignacio Galán. Precisamente esta semana Neoenergia anunció que ha iniciado el procedimiento para realizar una emisión de bonos por unos 312,5 millones de dólares antes de su salida a Bolsa. La totalidad de los recursos captados se destinará al pago de «gastos relacionados al desarrollo, la construcción y operación de centrales hidroeléctricas, parques eólicos y activos de transmisión que sean de propiedad de la empresa o que venga a poseer».

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