Empresas vascas reciben amenazas de un 'lobby' afín a Trump para que abandonen Irán

Donald Trump./Efe
Donald Trump. / Efe

El Ministerio de Exteriores recomienda no responder a estas organizaciones, que no tienen potestad para denunciar acciones comerciales legales

ALEXIS ALGABASan Sebastián

«Nos ha saltado una alarma. Cancele inmediatamente la presencia de su empresa en el congreso que se celebrará en Teherán». Las compañías vascas han aprendido que la internacionalización es clave. Han interiorizado los mecanismos para abordar mercados y ser competitivos. Pero ¿qué hacer cuando un grupo de presión te envía una amenaza en la que te emplaza a salir de otro país? Es evidente que para eso no se está preparado. Algunas compañías en Euskadi están teniendo que aprender a marchas forzadas a vivir con estas presiones. El extracto inicial de esta pieza forma parte de una carta remitida por un 'lobby' estadounidense a una importante firma vasca que opera en EE UU e Irán. Un documento que fue recepcionado hace unos meses y que, por suerte, no ha tenido un efecto decisivo en la actividad de la empresa destinataria.

«Te sientes desconcertado. Ves lo que es capaz de hacer Trump y no sabes si este grupo puede llegar a dinamitarte el negocio», explica una fuente cercana a la compañía afectada. La comunicación fue recibida meses antes de que el presidente estadounidense decidiera abandonar el acuerdo nuclear, de forma que si esa misma notificación fuera recibida estos días, el efecto sería más grave. Y es que con el apoyo tácito de Trump, el 'lobby' Unidos Contra un Irán Nuclear (UANI, por sus siglas en inglés) no deja de remitir 'avisos' a las firmas con negocios en ambos países para que las amenazas provoquen su salida de Teherán, contribuyendo al aislamiento del país árabe.

UANI es un 'lobby' formado por políticos estadounidenses -tanto republicanos como demócratas-, excongresistas y personalidades notables de EE UU que se creó hace ahora una década. Se definen como «grupo de defensa, sin fines lucrativos, que busca evitar que Irán cumpla su ambición de tener armas nucleares». Desde 2008 no han escatimado en fondos para analizar los lazos que las empresas internacionales mantienen con Norteamérica y con Irán, y para publicar en distintos medios artículos en los que desaconsejan a las empresas occidentales hacer negocios en la república islámica.

La organización está presidida por el congresista Joe Lieberman, que apoya a Trump en sus políticas internacionales, sobre todo las referentes a Oriente Medio, con un respaldo decidido en el cambio de ubicación de la embajada en Israel. La financiación corre a cargo, entre otros, del magnate judío Sheldon Adelson.

Su 'modus operandi' principal ha sido remitir misivas a distintas compañías para tratar de que abandonen Irán o cesen su actividad comercial en el país. Se dirigen a compañías internacionales que también operan en Estados Unidos, bien con una red comercial o bien con una planta productiva en el propio país norteamericano. Analizan hasta el último detalle del papel que completa cada firma en EE UU de forma que las comunicaciones que remiten tienen un alto componente informativo que hace dudar a estas empresas.

Esta última misiva dirigida a una compañía del País Vasco está firmada por Mark D. Wallace, fundador y director de UANI y exembajador de EE UU ante la ONU. En ella, la organización vierte una serie de amenazas y descalificaciones con las que trata de que abandone cualquier negocio en el país asiático.

El Ministerio tranquiliza

Sin ninguna muestra que lo contraste, UANI atribuye a esta compañía la venta en Irán de productos que en dicho país «sirven como métodos de ejecución pública». Directamente la acusa de «ayudar al régimen en su cruel persecución de disidentes y otros inocentes». Por supuesto, no se detiene ahí, y acto seguido habla de las consecuencias que el conocimiento de estas cuestiones en EE UU podría tener para el negocio en el país de Trump.

«Es probable que estas empresas deban ser empujadas a un debate público sobre la propiedad de sus negocios corporativos en Irán», defiende la carta, y avanza el posicionamiento que aparentemente tienen las instituciones norteamericanas al respecto. «Los miembros del Congreso y los propios estadounidenses no ven con buenos ojos a ninguna compañía que facilite o ejecute negocios con Irán y brinde ayuda financiera o legitimidad a entidades afiliadas al régimen iraní mientras se enriquece en los mercados de EE UU».

La misiva no cesa en su empeño de amedrentar a su receptor y añade que «ninguna compañía debería beneficiarse del acceso al mercado de la mayor economía del mundo si al mismo tiempo ayuda a facilitar los negocios y la inversión en Irán». Finalmente, en la carta, con nombres y apellidos, aconsejan que «clarifiquen sus intenciones» y comuniquen la renuncia a participar en congresos en el país iraní.

Una vez recibida la misiva y evitando un contacto directo con el 'lobby', la compañía vasca trasladó esa comunicación al Ministerio de Economía, desde donde reconocieron que algunas firmas españolas más ya habían recibido la misma carta y tranquilizaron a los responsables de la firma, apelando a las limitadas acciones que UANI podía llevar a cabo.

Inquietud en el tejido productivo por la situación del país persa

Algunos proyectos de enjundia en los que están inmersos empresas vascas comienzan a sufrir retrasos por la situación de ahogo económico que empieza a vivir la república islámica. El rial, la moneda del país, se ha depreciado un 50% y la inflación se eleva a pasos agigantados.

Las estadísticas del ICEX muestran que la apertura comercial iraní ha beneficiado a numerosas empresas de Euskadi. Las exportaciones hacia aquel país por parte de compañías vascas cerraron 2017 con un montante total de 102,7 millones. En los primeros cinco meses de este año, las ventas seguían en línea positiva, al registrar unas exportaciones por valor de 86,7 millones, camino de un nuevo récord.

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