Los empresarios aprueban con notable la estabilidad política vasca

El presidente de Cecobi, Pedro Campo; el presidente de Cebek, Inaki Garcinuño y su secretario general, Francisco Javier Azpiazu, durante la presentación de los datos./
El presidente de Cecobi, Pedro Campo; el presidente de Cebek, Inaki Garcinuño y su secretario general, Francisco Javier Azpiazu, durante la presentación de los datos.

En cambio, una mayoría cree que la situación en España hace daño a la economía

Manu Alvarez
MANU ALVAREZBilbao

Los empresarios vascos tienen una magnífica opinión en torno a la estabilidad política e institucional que se vive desde hace años en la comunidad autónoma y así lo han reflejado en una encuesta realizada recientemente por la patronal vizcaína, Cebek. Esa buena valoración que hacen, además, alcanza una trascendencia mayor si se compara con lo que estos mismos empresarios piensan en torno a la coyuntura política en España que, estiman, hace daño al crecimiento económico.

Las encuestas de la organización empresarial a sus afiliados son algo habitual, que realizan al menos con una periodicidad semestral. Por primera vez, sin embargo, la patronal ha decidido introducir una sonda en este colectivo para medir cómo respiran en torno al ambiente político. Las respuestas han sido clarificadoras. Así, un 67% de las empresas encuestadas –un total de 455 en Bizkaia, de todos los sectores de actividad y tamaños- estiman que la inestabilidad política española es dañina para la economía y, en consecuencia, para la generación de empleo. Esa tasa, la de quienes estiman lo mismo pero referido al clima político vasco, cae hasta el 20%. Mientras tanto, quienes consideran que la política vasca es neutral o aporta elementos positivos al crecimiento del PIB, se eleva al 73% de los encuestados. Esos dos grupos, referidos a España, tan sólo representan el 24%. Notable para la política vasca, suspenso para la española.

La misma encuesta refleja que los empresarios son «optimistas pero de forma moderada» –en palabras del presidente de Cebek, Iñaki Garcinuño-, porque una mayoría espera que la demanda permanezca más o menos en los mismos niveles del primer semestre. Pese a ello, las respuestas que revelan un aumento de la preocupación por el futuro han aumentado en comparación con sondeos anteriores, lo que refleja que la coyuntura internacional y la desaceleración han comenzado a hacer mella en el colectivo empresarial. Cebek ha rebajado algo sus estimaciones de crecimiento para este año y también de cara a 2020, aunque sin embargo han mejorado las relativas a la creación de empleo. Una de las razones es la recuperación que se registra en el sector de la construcción, que tiene la capacidad de generar empleo con menores exigencias de valor añadido.

No hay conflictividad laboral

Los empresarios se muestran muy tranquilos en torno a la conflictividad laboral que, vienen a transmitir, prácticamente ha desaparecido. Así, en un listado con los diez principales elementos de preocupación, los empresarios lo sitúan en el número nueve, prácticamente al final, tan sólo por delante de la incertidumbre en torno al coste de las materias primas. La situación de la demanda internacional, la dificultad para encontrar trabajadores cualificados en puestos clave y los problemas de financiación bancaria, figuran como las principales preocupaciones. Y preguntados por los factores que influyen en la competitividad de sus empresas, la conflictividad sindical desciende hasta el puesto décimo. Esto es, la que menos influye. Sin embargo, apuntan a los elevados costes laborales como el principal problema para competir en el mercado.

Por otra parte, el presidente de la patronal vizcaína, Iñaki Garcinuño, ha criticado la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez en torno al control horario de las jornadas laborales. Así, ha admitido que «en estos momentos hay un auténtico despiste y desorientación por parte de las empresas», debido a que el Ejecutivo no ha sido capaz de resolver las enormes lagunas que ha generado la nueva legislación que obliga a fichar. «El Gobierno ha querido solucionar un problema puntual, que puede afectar a algunos sectores y a algunas tareas concretas, con una medida generalista como una ley. No hay un reglamento de esa ley que aclare las enormes lagunas que tiene y la Inspección de Trabajo, con la que estamos en contacto permanente –ha aclarado- tampoco es capaz de resolverlo». Garcinuño ha negado que los empresarios se hayan tomado este tema con calma, como ha venido a denunciar la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, «porque ni siquiera han sido capaces de hacer un reglamento y la nota explicativa no aporta novedades sobre el propio texto de la ley. ¿Cómo ficha un comercial de una empresa que se desplaza al extranjero? ¿A partir de qué momento del viaje se considera jornada laboral? ¿Se consideran horas extras el tiempo que un profesor de universidad alarga sus clases? No hay respuesta para estas y otras muchas dudas», ha matizado Garcinuño.