La biofarmacéutica vasca Histocell espera triplicar su facturación en cuatro años

Imanol Pradales, Unai Rementeria, Arantxa Tapia y Jon Darpón atienden a una de las explicaciones en la planta Histocell de Larrabetzu./Manu Cecilio
Imanol Pradales, Unai Rementeria, Arantxa Tapia y Jon Darpón atienden a una de las explicaciones en la planta Histocell de Larrabetzu. / Manu Cecilio

Ha inaugurado su primera planta productiva en Larrabetzu, con una inversión de 1,6 millones y la creación de 10 empleos, que también espera triplicar a corto plazo

Carmen Larrakoetxea
CARMEN LARRAKOETXEABILBAO

En el argot técnico las empresas que surgen de ideas e investigaciones procedentes del mundo universitario se llaman 'sping off' y un claro ejemplo de que esto puede suponer el embrión de una gran compañía con proyección internacional es la biofarmacéutica Histocell. Esta firma, que tiene sus laboratorios en el Parque Tecnológico de Bizkaia, acaba de inaugurar en Larrabetzu su primera planta productiva en la que ha invertido 1,6 millones de euros y ha supuesto la creación de 10 puestos de trabajo este año y la perspectiva de ampliar el personal en otros 20 puestos en los próximos años. Además, estiman que con esta estructura productiva están en disposición de triplicar su facturación en cuatro años: de los cerca de dos millones actuales a los seis millones en 2021.

Histocell, que forma parte del Grupo Noray Bio, opera en dos líneas de actividad: una de productos sanitarios y cosméticos, que ya tiene varias gamas de productos en el mercado internacional; y, la otra, de medicamentos de terapia celular, que cuenta con varios proyectos en experimentación clínica de fase dos y que se espera que puedan llegar al mercado en un plazo de entre seis y ocho años.

El director general de Histocell, Julio Font, destacó el «verdadero hito» que para ellos supone la inauguración de «esa avanzada fábrica de productos sanitarios». «Por fin cerramos el ciclo y tenemos nuestra propia fábrica aquí en Bizkaia», lo que les permitirá incrementar sustancialmente la producción y la comercialización internacional de su actual gama de productos y el lanzamiento en los dos próximos años de los que están ahora ultimando. Histocell cuenta con cerca de 50 patentes propias.

Entrada al gran mercado japonés

Font recalcó que esta iniciativa «evidencia la apuesta de Histocell por mantener tanto sus actividades de investigación como de producción en Euskadi», al tiempo que desveló que este verano entró en su capital un fondo de inversión japonés llamado Cell Innovation Partners, especializado en medicina regenerativa y terapias celulares, que además de apoyo financiero les facilitará la entrada comercial al gran mercado nipón.

Además de este nuevo socio, Font agradeció a los accionistas actuales de Histocell por su ayuda para que la compañía haya podido consolidarse y asumir esta fase de crecimiento. En este accionariado además de los fundadores se encuentran el fondo vasco Orza (que canaliza las inversiones de los fondos de pensiones Geroa y Elkarkidetza), así como los fondos de capital riesgo Seed Capital (Diputación de Bizkaia) y Ezten (Gobierno vasco), la aseguradora médica IMQ, el laboratorio Cantabria Labs, así como varias entidades de gestión de patrimonios (family office).

A la inauguración de la planta acudieron muchos de sus accionistas, así como el diputado general de Bizkaia, Unai Rementería; y la consejera de Desarrollo Económico y Transportes, Arantxa Tapia.

Tres productos

Exterior de la fábrica ubicada en Larrabetzu.
Exterior de la fábrica ubicada en Larrabetzu. / Manu Cecilio

La fábrica de Larrabetzu inicialmente hará tres productos: Rexocare, un apósito para el tratamiento de heridas y úlceras de difícil curación, del que se prevén fabricar 100.000 unidades anuales y también su versión para el segmento veterinario; además de 400 kilogramos del ingrediente cosmético WGC (Wharton Gel Complex) de regeneración celular para tratamientos antiedad; y por último 200.000 mil viales Histoessence, otro producto sanitario elaborado a partir de WGC.

De forma paralela los laboratorios de alta tecnología situados en el Parque Tecnológico de Bizkaia –que disponen de una sala blanca acreditada por la Agencia Española del medicamento– continuarán trabajando en el desarrollo de los proyectos de medicamentos de terapias celulares basados en células madre, en que varios de ellos se encuentran ya en fase de experimentación clínica en varios hospitales «con resultados muy prometedores», según la compañía.

Vocación emprendedora

Marta Acilu y Julio Font.
Marta Acilu y Julio Font. / Manu Cecilio

Julio Font y Marta Acilu, además de director general y subdirectora de Histocell, también son los fundadores de la firma NorayBio, que fue el embrión de lo que hoy es el grupo, que reúne a tres empresas a la bioinformática cuyos desarrollos en software especializado se venden en más de 15 países; la biofarmacéutica Histocell –promovida en sus inicios por cuatro profesores e investigadores de la UPV– que ha logrado colocar sus productos en Europa, Asia y América; y Artinvest que es la comercializadora internacional de las derivaciones de los productos para el segmento veterinario.

Procedentes ambos del mundo científico tecnológico, Marta Acilu reconoce que «si me llegan a decir hace más de una década que me iba a convertir en empresaria, hubiera dicho que no», pero ahora cuando mira hacia atrás y ve lo que han logrado y los proyectos que tienen en marcha se siente «orgullosa».

En cambio, el camino emprendedor era la verdadera vocación de Julio Font que reconoce que «es lo que siempre he querido» y que tras lo logrado hasta el momento, su siguiente sueño es ver «grandes camiones salir llenos de productos desde estas instalaciones» y para más largo plazo ver al grupo con un gran crecimiento internacional en el segmento de las biomedicina y que incluso pudiera llegara a cotizar en Bolsa.

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