ArcelorMittal anuncia un recorte en Europa que de momento no alcanza a la ACB

ArcelorMittal anuncia un recorte en Europa que de momento no alcanza a la ACB

La cabecera de Asturias reducirá en un 16% su actividad, debido al importante aumento de los costes eléctricos y de las emisiones de CO2

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

La multinacional ArcelorMittal anunció ayer un importante recorte de su producción de productos planos en Europa, en un intento de contrarrestar una complicada situación de mercado. Pese al incremento de la demanda que se ha producido en el Viejo Continente, los costes de algunas materias primas se han disparado –la electricidad y también los derechos de emisión de CO2– y la invasión de acero importado, lejos de haberse contenido con las últimas medidas de la UE, no ha dejado de crecer. Los planes de la empresa se centran en un recorte de 3,2 millones de toneladas anuales para toda Europa, que ya tiene destinatarios. La más afectada será la planta de Cracovia en Polonia –1,5 millones de toneladas–, seguida de la italiana de Taranto, que verá ralentizado su proceso de crecimiento en un millón anual. Y también habrá recorte en la cabecera de Asturias. En este caso la reducción será de 700.000 toneladas anuales, lo que supone rebajar su capacidad en un 16%.

Sestao se libra

Por el momento, la ACB de Sestao, donde la compañía también fabrica laminado en caliente, ha quedado al margen de este plan de reducción. La ACB se encuentra desde finales de 2016 al ralentí en su capacidad de producción, con un saldo mensual de 25.000 toneladas de bobinas de acero, aproximadamente. La cifra supone apenas un 20% de su capacidad de producción real y previsiblemente se mantendrá así por un tiempo indeterminado.

Todo apunta a que el anuncio de ArcelorMittal es una especie de pulso a la Unión Europea y a los países en los que tiene plantas de producción. Los argumentos para justificar la decisión son múltiples, pero hay una clara referencia a una supuesta estrategia equivocada por parte de las autoridades comunitarias. Así, los máximos responsables de la compañía, en un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, ponían ayer el énfasis en el aumento que se ha registrado en el coste de las materias primas. Y entre esos costes, además del eléctrico, destacaban también el de los derechos de emisión de CO2 que, matizaron, se ha elevado un 230% desde comienzos de 2018.

La compañía argumenta que las medidas de protección del mercado europeo adoptadas por la UE se han revelado «insuficientes». Estamos ante lo que se denomina 'el segundo efecto' de las fórmulas adoptadas por Trump con sus aranceles en Estados Unidos, ya que la producción que ahora no consigue entrar en ese país presiona al mercado europeo. Así, la firma sostiene que el alto coste de la energía eléctrica en Polonia le impide competir con el acero importado a ese país desde Rusia. Pese a la imposición de barreras arancelarias, la importación de productos planos de acero en la UE no ha dejado de crecer en el último año.

En el caso de la planta de Asturias, ArcelorMittal también argumenta que es el coste eléctrico el que condiciona su competitividad, junto a los derechos de emisión. Una tasa, recuerda la empresa siderúrgica, a la que no están sometidos los países ajenos a la Unión Europea y que les permite disfrutar de costes más bajos de producción.

Por el momento, ArcelorMittal no ha desvelado qué consecuencias directas va a tener esta decisión sobre el empleo de sus factorías afectadas, aunque en una manifestación genérica anticipó que las tendrá y que «se adoptarán las medidas sociales necesarias para reducir el impacto». Una declaración que suena a Expediente de Regulación de Empleo Temporal, cuyos detalles la compañía desvelará en el curso de los próximos días.

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