Los desguaces esperan un aluvión de coches por el Renove con dudas sobre su rentabilidad

Grúas Jon guarda parte de los vehículos en un pabellón del polígono Arriagane de Amorebieta./maika salguero
Grúas Jon guarda parte de los vehículos en un pabellón del polígono Arriagane de Amorebieta. / maika salguero

Pese a que crecerá su stock de vehículos, la regeneración del parque móvil causa perjuicios a un sector dependiente dela venta de piezas

ERLANTZ GUDE

Es la trastienda de la automoción, el eslabón menos lustroso de un engranaje del que, sin embargo, es parte indispensable. El Plan Renove acentuará el trabajo de los desguaces vascos en los próximos meses, con la previsión de que los cinco millones inyectados por el Gobierno autonómico -traducidos en ayudas de 2.000 a 3.000 euros para la compra de vehículos más eficientes- propicien la retirada de más de 2.000 coches en los dos meses que se calcula que durará el programa de subvenciones.

Y ahí entra la labor de los desguaces. Además de allanar la renovación del parque móvil apilando en sus terrenos centenares de vehículos, desempeñan una imprescindible función ecológica con la eliminación de líquidos, fluidos y materiales considerados peligrosos. Son la punta de lanza de un proceso que permite reciclar cerca de un 90% del coche. Cabe destacar que apenas trabajan con camiones dada la especificidad que requieren, además de la onerosa inversión.

Sus ingresos llegan por dos vías. La principal: la venta de piezas. A fin de cuentas la pieza del desguace cuesta entre un 70 y un 80% menos que el artículo original, sin olvidar que con el tiempo algunos pueden ser difíciles de lograr. Los desguaces trabajan con estrechos márgenes. Al margen de la antigüedad del vehículo, los conductores buscan el material más moderno.

Aflora en esta tesitura el debate sobre el impacto del Plan Renove, ya que algunos negocios consideran que la actualización del parque móvil va en contra de sus intereses no solo por la pérdida de clientes, sino también por el mayor stock que ingresará en los cementerios de automóviles, con la consiguiente disminución de los precios. Los optimistas ven precisamente en esta circunstancia una oportunidad, ya que, además de aumentar el género, podrán reemplazar los modelos -y piezas- por idénticas unidades menos deterioradas.

Sus principales suministradores son los concesionarios, como apunta la gerente de los guipuzcoanos Desguaces Barraka, Estitxu Gaztelumendi, aunque también negocian compraventas directamente con los particulares. Caso aparte son las aseguradoras, que a través de sus peritos contactan con varios de estos negocios para conocer el mejor postor. Son coches siniestrados más modernos que los ofrecidos por los concesionarios, y más fáciles por tanto de rentabilizar. Su precio ronda el 10% del importe original. También hay páginas web que gestionan subastas y se quedan con un porcentaje de las transacción.

La gerente de los alaveses Desguaces Arroyabe explica que «los coches de los concesionarios son más antiguos y ya suele haber acuerdos con ellos, con precios cerrados, pero una aseguradora te puede aportar un vehículo más nuevo del que extraen mejores piezas». Por ejemplo: un coche de una buena marca y poco tiempo en el mercado eleva su cotización si aún tiene mucho material aprovechable. Así, mientras que por un vehículo del concesionario abonan de 100 a 150 euros, según Alicia Fernández de Arroyabe, un buen vehículo accidentado puede dispararse por encima de los mil euros. Son precios orientativos ya que en un marco de competencia feroz, los grandes desguaces irrumpen con ofertas contundentes.

Los seguros llaman a los desguaces para que pujen por coches siniestrados atractivos por sus piezas

Lo que está claro es que, aun siendo un negocio vital en la pujante cadena de automoción, el sector de los desguaces presenta llamativas particularidades como su modo de cobro, a la vieja usanza. No firman contratos con los concesionarios. «Aquí funcionamos con la palabra». Lo cuenta Miguel Ángel Manjón, propietario de los navarros Desguaces La Cabaña, una de las firmas del sector más importante del país, y que cuenta con plantas en los tres territorios vascos, a donde envía a diario hasta nueve furgonetas cargadas de piezas.

De cara al Plan Renove no se modifican los acuerdos entre los concesionarios y los desguaces. «Nos avisan a través de correos electrónicos de que debemos pasar a recoger un número de coches y a finales de mes nos mandan la factura. Simplemente esta aumentará en los próximos meses», detalla el gerente de Grúas Jon. Jon Meabe tiene en los 14.000 metros cuadrados que suma en sus dos instalaciones de Amorebieta capacidad para apilar unas 450 vehículos. El ritmo de llegada de coches desde los tres concesionarios con los que colaboran ronda el medio centenar mensual, media que lógicamente crecerá en las próximas semanas.

No firman contratos con los concesionarios, sus grandes suministradores. Todo se fía al pacto verbal

A 140 euros la chatarra

¿Y todo acaba en los desguaces? No. Y aquí llega la otra gran fuente de ingresos: la venta de chatarra, que en estos momentos, a 140 euros la tonelada, se considera a un precio bajo -la tonelada de motor vale el doble-. Compran la chatarra las fragmentadoras, como la que tiene el Grupo Lyrsa en Araia (Álava), que reciben lo que queda del vehículo o directamente la unidad prensada y convertida en un amasijo metálico. A través de un procedimiento magnético, apartan los metales férricos de la llamada fracción no férrica, donde se incluye desde cobre y aluminio hasta gomas y plásticos. El proceso se culmina con la separación manual de estos últimos elementos tan dispares. El material extraído se distribuye a continuación en camiones rumbo a sus correspondientes destinos.

Pero el reciclaje del vehículo no termina aquí, salvo que la gestora del residuo tenga medios para exprimirlo un poco más. De no ser así, lo que queda del coche se deriva a una nueva instalación donde, a través de distintos procedimientos -cribados, corrientes de inducción, mesas densimétricas o sistemas ópticos- se puede obtener una última remesa de fragmentos metálicos de los que sacar réditos.

En cifras

2.200
coches que se retirarán con el Plan Renove del Gobierno vasco, con ayudas de 2.000 a 3.000 euros por vehículo.
100-150
euros son los precios en que se mueven los automóviles que los desguaces adquieren a los concesionarios.
90%
porcentaje aproximado del coche que se recicla tras despiezarse y pasar por la fragmentadora.
70-80%
es la diferencia entre el precio de una pieza del desguace y el coste de la original.

El proceso de desguace

En la descontaminadora.
En cuanto el desguace recibe el aviso, moviliza su grúa para recoger el vehículo. Este se coloca con una carretilla en la planta descontaminadora -de origen alemán y valorada en 60.000 euros en las instalaciones de Grúas Jon-. Se detonan los airbags y se pincha el depósito para succionar el combustible. También se absorbe el aceite y los líquidos de freno, anticongelante y limpiaparabrisas. Los desguaces no se encargan del reciclaje de las lunas, ya que su extracción requiere una compleja maniobra que encarecería el procedimiento.
El catalizador.
La descontaminación viene a durar entre una hora y hora y media, pero puede alargarse en función de dónde se ubique el catalizador -forma parte del sistema de escape del vehículo y su función esencial es reducir la contaminación producida al expulsar los gases de escape-. Si está en el motor, su extracción exige más tiempo. Si se encuentra bajo el vehículo, se corta con cizalla.
La batería y las ruedas.
Una vez descontaminado el coche, se quitan las ruedas y la batería. El desguace paga por la recogida de neumáticos, baterías, combustible y líquidos. Si ven, no obstante, que las baterías están en buen estado las conservan paraintentar venderlas.
Selección de piezas.
El siguiente paso es seleccionar el resto de piezas que pueden tener salida en el mercado -espejos, puertas, pilotos o motores-. Y se etiquetan y distribuyen en estanterías. Se hace lo mismo con el motor, que de ser nuevo, estar en buen estado o pertenecer a un vehículo poco habitual también se guarda.
Conservar o tirar.
De tratarse de un coche interesante, se prolonga el periodo de almacenamiento. De lo contrario se elimina de inmediato, contactando con la fragmentadora en cuanto se acumulan varias unidades. Modelos caros o con gran presencia en el mercado son susceptibles de ofrecer rentabilidad, al igual que los vehículos poco habituales ya en las carreteras. En las instalaciones de Grúas Jon pueden distinguirse un Nissan Patrol GR y un Chrysler PT Cruiser, dos ejemplos de este tipo de coches. También cuentan con varias cabinas de camión.