El BCE, preparado para compensar los tipos bajos: «no nos faltan instrumentos»

Mario Draghi, este miércoles antes de participar en una conferencia en Fráncfort (Alemania). / REUTERS
Mario Draghi, este miércoles antes de participar en una conferencia en Fráncfort (Alemania). / REUTERS

Draghi da a entender que los intereses negativos se prolongarán y abre la puerta incluso a rebajar la tasa que cobra a la banca por su exceso de liquidez

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Preparado y dispuesto. A los responsables del Banco Central Europeo (BCE) no les temblará la mano a la hora de «mitigar los posibles efectos colaterales» para los bancos que está teniendo el mantenimiento de los tipos de interés negativos, cuya recuperación no parece tener un horizonte claro. Así lo afirmó este miércoles el presidente de la institución, Mario Draghi, en Fráncfort (Alemania).

No tuvo el financiero italiano que irse lejos de la sede del supervisor bancario para lanzar este mensaje, que dio la impresión de estar muy calculado en un foro donde también participaron su 'número dos', el exministro español de Economía Luis de Guindos, y el economista jefe del Banco Central, el alemán Peter Praet. Este último aseveró que la política monetaria que han llevado a cabo «está dando frutos y permanecemos confiados», por más que la expansión económica estuviera –reconoció– «perdiendo el ímpetu» y ello, añadió De Guindos, incremente «la preocupación sobre la sostenibilidad de la deuda soberana».

No obstante, dijo Praet que la ralentización económica no ha «debilitado» las condiciones del crecimiento entre los socios del euro. Por eso, y aunque Draghi habló de un eventual deterioro «significativo» de las perspectivas de inflación a medio plazo, centró su atención en las posibles consecuencias adversas para la banca de no subir los tipos.

Y esto no se espera que ocurra, al menos, hasta finales de año según anunció ya el Banco Central meses atrás y da la sensación de que la misma situación se mantendrá durante un período prolongado. Por eso, aseveró que «no nos faltan instrumentos para cumplir nuestro mandato», muy en el tono escueto de los mensajes de la institución.

Tratando de desentrañar lo que hay detrás del mensaje de Draghi, fuentes oficiosas apuntan como hipótesis una presunta rebaja en las tasas que el BCE cobra a la banca por su exceso de efectivo. Es lo que se denomina facilidad de depósito y desde junio de 2014 se adentró en terreno negativo –es decir, el supervisor les cobra a las entidades por tener su dinero en vez de recibir éstas algo por sus fondos en el Banco Central–, hasta situarse en -0,40%.

Factura multimillonaria

El resultado de ello es que los bancos de la zona euro pagan una factura anual de casi 8.000 millones a la institución por su sobrante de liquidez –1,9 billones de euros en total, incluidos los 616.261 millones de la facilidad de depósito–, de los que a las entidades españolas les corresponderían 391 millones. La opción que se podría estar estudiando sería introducir varios tramos en esas tasas, graduados en función del volumen de dinero que se aparque.

Draghi, en cualquier caso, no aclaró sí se podría llevar a cabo una medida así, que en la práctica supondría asumir que el horizonte de tipos en mínimos históricos va aún para largo. Insistió, en todo caso, en que el supervisor adoptará las decisiones que sean «necesarias y proporcionadas» tras «reflexionar» sobre las medidas que harían falta para «preservar las implicaciones favorables» de las tasas negativas para la economía, por ejemplo, facilitar más el crédito a hogares y empresas.

Para el presidente del BCE, sin embargo, la baja rentabilidad de los bancos no es un efecto «inevitable» de esos tipos negativos. Al respecto, apenas el 10% de las entidades de la zona euro no ha superado las últimas pruebas de esfuerzo macroprudenciales y dinámicas realizadas por el supervisor y publicadas también este miércoles, aunque sin detallar sus nombres.