El BCE cerrará la era de los estímulos a finales de año

Mario Draghi. / Efe I EP

Rebajará las compras de 30.000 a 15.000 millones mensuales de septiembre a diciembre | El Eurobanco espera que los tipos seguirán en el 0% al menos hasta verano de 2019

ADOLFO LORENTEBruselas

El Banco Central Europea ha confirmado hoy que está de retirada, que el histórico programa de compras de activos, sobre todo deuda soberana, tiene fecha de caducidad. Será a finales de este año. El 31 de diciembre de 2018, adiós a los estímulos. Así lo ha acordado el Consejo de Gobierno de la entidad, que ha decidido bajar de 30.000 a 15.000 millones las compras mensuales que se efectúen entre septiembre y finales de año.

Respecto a los tipos de interés, nada cambia. Los de referencia siguen en el histórico 0% y la facilidad de depósito, en el -0,4%. Sin embargo, hay un matiz importante. El BCE asegura en su comunicado que seguirán en estos niveles al menos «hasta verano de 2019» y que entonces se tomará una decisión en función de la evolución de la inflación (el objetivo del Eurobanco es que esté por debajo pero muy próxima al 2% de forma sostenida a medio plazo). Ahora, gracias a la volatilidad de los precios de la energía, está en el 1,9%.

Mario Draghi, el gran presidente, lleva muchos meses advirtiendo de que el principio del fin está cerca. Que la Eurozona, anestesiada por una histórica borrachera de liquidez, debe parapetarse para una resaca que se barrunta dolorosa y recordar a su vez cómo vivía en la era de los tipos de interés al 5, 4 ó 3%, cuando todo era normal, cuando la gran recesión ni siquiera era un amago. Y sí, ese día ha llegado. Se acabó la fiesta. Toca retirada, desmantelar la red de seguridad que consiguió mantener con vida al euro en sus peores momentos.

El adiós será lento, dulce, pero real e inquietante con la incógnita de la euroescéptica Italia y los continuos desafios de Donald Trump. Sin embargo, el BCE ya no podía esperar más, sobre todo con una Reserva Federal que el martes volvió a subir los tipos por sexta vez desde la retirada de los estímulos situándolps en torno al 2% El principio del fin de los estímulos ha llegado. Se llama 'tapering' y esta Draghi describirá cómo será.

¿Por qué el adiós? No se debe a las presiones alemanas. O no sólo. Draghi siempre ha tenido un fiel aliado para plantar cara a Berlín: la baja inflación. Era el gran argumento, la excusa perfecta. El italiano siempre ha ganado la batalla del relato ante los halcones del Bundesbank. «Si queréis reglas –insistía–, las reglas dice lo que dicen y para animar la inflación hay que tomar medidas expansionistas». Ahora, las tornas han cambiado y toca cambiar el chip.

 

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