La banca sigue su ajuste en Euskadi y cierra otras 39 oficinas

Una mujer saca dinero de un cajero del Popular en Barcelona contiguo a otro del Santander. /Reuters
Una mujer saca dinero de un cajero del Popular en Barcelona contiguo a otro del Santander. / Reuters

Durante la crisis han desaparecido en el País Vasco cerca de 300 sucursales, el 37% de la red

Ana Barandiaran
ANA BARANDIARAN

Es la sangría que no cesa. La banca española prescindió de un 1,6% de su plantilla y cerró un 10% de sus oficinas en 2017. Son 1.575 trabajadores –ahora hay poco más de 95.000– y 580 sucursales, con lo que la cifra descendió a 11.018, frente a las 11.598 de un año antes. Se trata de la cifra de oficinas más baja desde 1977. Así se desprende de los datos del último anuario estadístico de la Asociación Española de la Banca (AEB).

Desde el inicio de la crisis, y hasta la actualidad, se han cerrado en España un total de 4.560 oficinas, registrándose el mayor descenso en el año 2014, cuando se clausuraron 1.064 sucursales en todo el país. Así, entre 2010 y 2017 y entre los principales bancos españoles, Popular y Santander han sido las entidades que mayor ajuste de oficinas han llevado a cabo. El banco resuelto y comprado por un euro por Santander contaba con 1.886 locales hace siete años, mientras que a cierre de 2017 tenía 1.416. Y el banco cántabro ha pasado de disponer de 2.942 en 2010 a 2.820 al cierre del ejercicio precedente.

Euskadi no ha escapado al último ajuste de la banca. Solo en el pasado ejercicio las entidades aglutinadas en la AEB han cerrado 39 oficinas y han prescindido de 137 empleados. Se amplía así el alcance del brutal recorte ejecutado desde que estalló la crisis en 2008. El número de sucursales clausuradas en este grupo sectorial roza ya las 300, el 37% de la red, mientras que las plantillas se han reducido en un tercio, es decir, se ha prescindido de uno de cada tres trabajadores.

Al cierre de 2017, los bancos sumaban en el País Vasco 502 sucursales, un 7,2% menos que el año anterior, mientras que el número de empleados ascendía a 3.740 personas, un 2,8% menos que en 2016. Las entidades integradas en la AEB (BBVA, Santander, Sabadell, Popular...) suponen cerca del 40% del sector. El resto lo forman las antiguas cajas (con Kutxabank y CaixaBank a la cabeza) y las cooperativas de crédito (con Laboral Kutxa como referencia en el País Vasco). Estos subsectores también están realizando su particular ajuste.

El de la banca, sin embargo, está siendo especialmente agresivo, sobre todo si se observa lo ocurrido en la última década. El número de oficinas repartidas por la comunidad autónoma ha pasado de 800 a cerca de 500. De los tres territorios Álava se ha llevado la peor parte, con un recorte del 44%. En Bizkaia ha sido del 40% y en Gipuzkoa algo más contenido, del 30%. Debido a esta circunstancia, el ratio de habitantes por sucursal bancaria es en las dos primeras provincias peor que la media nacional.

También ha caído el negocio. El crédito gestionada por la banca en Euskadi ha descendido un 15% hasta los 29.885 millones de euros. Los depósitos, por contra, han crecido un 24% hasta sumar un total de 28.921 millones.

En el análisis de lo sucedido el pasado año tiene protagonismo especial el Banco Popular, que vio cómo se esfumaban de su balance 380.903 productos de ahorros de sus clientes, debido principalmente a la resolución que vivió la entidad a mediados de junio después de varios meses de incertidumbre, lo que llevó a muchos usuarios a sacar sus ahorros, informa José María Camarero.

La evolución que registraron los fondos de clientes del Santander fue casi inversamente proporcional a la pérdida del Popular, adquirido por la entidad presidida por Ana Botín en junio del año pasado. En concreto, el Santander ganó durante 2017 casi 944.000 cuentas corrientes, un 34% más de las que tenía el año anterior. En el caso de las cuentas de ahorro, aumentaron en casi 275.000, un 7% más que en 2016.

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