Gas Natural Fenosa cambia su marca: ahora se llama Naturgy

Gas Natural Fenosa cambia su marca: ahora se llama Naturgy

El presidente de la firma apunta que si el carbon o las nucleares precisan inversiones sin retorno, liquidaran esos negocios

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Gas Natural Fenosa cambia su denominación y a partir de ahora se llamará Naturgy. Ese es el anuncio que acaba de realizar el presidente de la firma, Francisco Reynés, en el transcurso de la junta de accionistas que hoy tiene lugar en Madrid. «Necesitamos demostrar nuestra aspiración internacional, con un nombre corto y un logro más digitalizado», ha indicado Reynés, porque la corporación quiere desprenderse de su vinculación al gas natural para que se les «reconozca como una firma energética y no solo gasista».

Con esta modificación, la nueva Naturgy ofrece una imagen mucho más cercana a los valores medioambientales y una denominación que será mucho más comprensible en los países en los que opera, con 18 millones de clientes. En cualquier caso, la nueva imagen mantiene el logotipo tradicional de la mariposa y los colores azul y naranja característicos de la empresa.

La antigua Gas Natural Fenosa tampoco quiere mantener en funcionamiento instalaciones eléctricas que no sean rentables tal y como están planteadas las exigencias medioambientales de la Unión Europea en torno a las emisiones de las centrales. El presidente de la compañía, Francisco Reynés, ha apuntado que no quieren ser «abogados de cierres o no cierres, sino abogados de no reinvertir en esas plantas si no hay un retorno». De esta forma, el primer ejecutivo del grupo se ha referido a la posibilidad de que tengan que invertir en determinadas instalaciones para cumplir con los objetivos 'verdes' u optar por su clausura.

Reynés, que ha participado en un encuentro informativo antes de la junta de accionistas, coincide con otros agentes del sector al indicar que «no se le puede exigir a una empresa que mantenga una fábrica si no tiene el retorno necesario». Por eso, quieren «analizar la rentabilidad de las inversiones que tengan que realizar» tanto en las térmicas de carbón como en las nucleares. Reynés ha afirmado que «no se puede exigir mantener una central porque el dinero no es nuestro sino de los accionistas».

El carbón se ha convertido en el 'coco' de la política medioambiental impulsada desde Bruselas, al ser una de las fuentes de generación que más contaminan. De hecho, Iberdrola solicitó hace ahora casi un año el cierre de sus dos últimas plantas de esta tecnología en España. En el caso de las nucleares, un sector en el que la nueva Naturgy comparte accionariado con otras firmas del sector, son las cargas tarifarias que soportan las que definirán la decisión de las corporaciones sobre su futura prolongación de la vida útil.

Reynés también ha anticipado los resultados obtenidos por el grupo hasta el pasado mes de mayo, un periodo en el que el beneficio operativo (Ebitda) ha mejorado un 11% hasta alcanzar los 1.823 millones de euros. Lo ha hecho gracias a la mejora del negocio del gas y la electricidad, impulsado por la mayor producción hidráulica, y la recuperación del mercado del gas natural licuado.

 

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