«Como soy muy impaciente, el karate me ha aportado tranqulidad y disciplina»

El joven karateka acude tres veces por semana al gimnasio. :/
El joven karateka acude tres veces por semana al gimnasio. :

Campeón de Euskadi cadete de karate en -52 kg

EDUARDO IZQUIERDO

Solo contaba con cuatro años cuando su madre le apuntó a karate para que practicara algún deporte. Lo que empezó como un hobby se ha convertido en su especialidad. Durante un tiempo compaginó la actividad en los tatamis con el balón, «jugaba de punta en el Olabide y me gustaba ser delantero, un goleador», y la natación en el K2. Con el paso de los cursos, debido a la «dificultad» que entrañaban los estudios, no le quedó mas remedio que decantarse por una modalidad. Al final, Julen Tamayo colgó las botas y el bañador para ceñirse el keikogi. Yla elección le está dando la razón. Nunca se sabrá qué trayectoria habría firmado por los campos de fútbol ni en las piscinas, pero la prueba de su correcta elección se está reflejando en los frutos que está recogiendo como componente del Fitness Gasteiz. El último se produjo en octubre al proclamarse campeón de Euskadi cadete en -52 kg en su debut en la categoría.

Hasta Aretxabaleta se desplazó con una idea muy clara: el título y no encajar ningún punto. «En un torneo anterior había recibido una patada y me costó remontar», asegura. Además, era consciente de que la consecución del entorchado suponía el primer paso para poder acudir al Campeonato de España. Los nervios le merodeaban en la previa del combate inicial. «Es algo que me sucede habitualmente. El estreno me suele resultar complicado», desvela. Como ya conocía al oponente y «sabía por dónde» le tenía que atacar, se serenó para imponerse sin problemas. Ya en semifinales le esperaba un compañero de gimnasio, Aimar Bermejo. «Nos conocemos desde siempre y, además, es un amigo, por lo que aumentó la dificultad. Nos teníamos mucho respeto», admite. Al final consiguió batirle y se presentó en la lucha por el título. Por el otro lado del cuadro accedió otro competidor alavés, Jon Lamas, pero está vez no era de su gimnasio sino del Yin Yang de Vitoria. Los consejos de su preparador resultaron fundamentales para adjudicarse el triunfo. «Mi coach, Ángel Vizuete, me asesoró muy bien y me supo dirigir para poder vencerle. Me comentó que le amagaría mucho para intentar meterle una técnica de yako suki. Después de lograrla, me fui desplazando para conservar la ventaja. Lamas se caracteriza por ir a la contra, te espera para, en cuanto te descuides, marcarte. Pero supe controlar. Terminé con magníficas sensaciones y salí muy contento porque no recibí ningún punto y cumplí el objetivo», subraya.

Una vez materializado este éxito se centró en la preparación de cara a viajar a Santa Cruz de Tenerife para el Campeonato de España. En su etapa como infantil ya había participado en una cita de estas características, así que conocía los entresijos de la competición. Tamayo no tuvo suerte y cayó en el combate inicial. A pesar de perder en primera ronda, regresó contento. «La estancia fue maravillosa y me ha servido para adquirir experiencia de cara al futuro. Aprendí bastante, aunque no supe analizar bien el combate porque estaba muy nervioso y me perjudicó. Perdí 2-0. Tuve la oportunidad de meter un ippon pero no lo conseguí ya que el rival era muy rápido. Ytampoco pude ir a la repesca», recuerda.

Equilibrio

En los albores de la temporada ha fijado sus intereses en otro evento de relumbrón, «que se celebrará el próximo mes en Valencia», aunque ha debido variar los entrenamientos debido a que competirá en otro estilo, el shinkyokushinkai. Si en 2016 cosechó dos medallas en el Campeonato de España infantil de la modalidad, ahora pretende repetir éxitos. «El año pasado se disputó en Vitoria y conseguí la plata en kata y el oro en kumite. Me gustaría, por lo menos, igualar esos resultados», remarca. Tamayo se amolda bien a las dos disciplinas y duda a la hora de decidirse por alguna. «Me veo bien en las dos. Con las katas mantengo una relación de amor porque dicen que tengo elegancia al expresarlas y siempre pienso que voy a obtener mejor nota. En cambio, en kumite saco muy lado más salvaje y al final me sale mejor». Ycon los estilos le sucede algo muy similar. «Resulta difícil compaginarlos y en un futuro deberé elegir, pero aprovecho los beneficios de uno para ponerlos en práctica en el otro y viceversa. Al punto predomina la velocidad y en contacto pleno la fuerza es primordial».

Del karate ha extraído rentabilidades para mejorar su vida privada. Así, le ha servido para amansar su ansiedad. «Soy muy impaciente y me ha aportado tranquilidad y disciplina. Cada cosa tiene su meta y poco a poco puedo llegar a ella. Cuando voy al gimnasio me sereno y me relajo. Me ayuda a desahogarme y vuelvo a casa con más energía, a pesar del cansancio», recalca. El joven karateka dedica tres días a la semana a la preparación, donde alterna las dos modalidades. «Ahora estoy más centrado en kumite y hago más físico porque se necesita en el shinkyokushinkai», advierte. Tamayo intenta salir al tatami «con las pilas cargadas» e intenta ser muy equilibrado a la hora de planificar la táctica en los combates. «Depende del rival. Si necesito atacar voy hacia adelante, pero también puedo defender y contraatacar», confiesa.

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