Roger, Rafa va a por ti

Roger, Rafa va a por ti
IGOR DEL BUSTOPresidente de la Federación vasca de tenis

Bravo por él. Para los que no se quedaron despiertos hasta las 3.10 horas de la madrugada que sepan que se perdieron un partido espectacular, tanto por el nivel de juego como por las emociones. Nadal comenzó jugando muy serio, sin hacer maravillas pero no concediendo prácticamente nada. Se le notaba tenso. A pesar de su experiencia (26 finales de Grand Slam hasta el domingo) sabía lo que se jugaba. Con 33 años y después de todo lo que ha trabajado y en la forma en la que estaba, era una ocasión única para acercarse a los 20 grandes de Federer. Diga lo que diga, para mí esto es lo que más le motiva para seguir entrenando y luchando cada bola como no he visto a hacer a nadie en ningún deporte.

Rafa no estaba cómodo en la pista también porque Medvedev apretaba mucho con un gran servicio y con golpes largos, rápidos y planos que le impedían dominar los peloteos. Aún así al principio iba ganando porque «se agarraba» a su saque, cometiendo pocos errores y ganando los puntos importantes. En el segundo set se soltó un poco y comenzó a variar más su juego con bolas altas con peso, otras sin peso, con reveses cortados, cortos y largos y empezó a conectar algún 'winner' con su derecha paralela. El ruso aguantaba los puntos largos pero al final caía en la trampa de Rafa y fallaba, sobre todo de derecha.

Todo marchaba bien con dos sets arriba y con un break en el tercero. Tenía toda la pinta de que Medvedev iba a pinchar definitivamente, tanto física como mentalmente. Tenía tocados el brazo y el muslo izquierdo, venía de hacer tres finales seguidas, varios partidos duros en Nueva York y todo apuntaba a que en ese momento Rafa iba a pasar por encima de él como una apisonadora. Todos lo deseábamos porque la madrugada iba avanzando y nos quedaban ya pocas horas de sueño.

Cuando yo jugaba y no 'cerraba' un partido mi padre me hablaba de una escena en la que se oye una voz que dice «estoy vivo, estoy vivo» a la vez que sobresalen unos dedos de una tumba mientras el antagonista se los pisa y le dice «tú lo que estás es mal enterrado». Aunque suene un poco bestia, perdónenme la licencia, Nadal le tenía que haber pisado los dedos en ese momento y enterrar a Medvedev.

Pero no lo hizo y el desgarbado ruso resucitó ganando el tercer set. Además comenzó a sacar mejor, a fallar menos y a ganar muchos más puntos. En los partidos anteriores 'le costaba' la derecha paralela y también la bola baja, pues empezó a meterlas también. Rafa aguantó como pudo pero el partido había cambiado. El manacorí se olvidó de variar y de cambiar el ritmo y se enfrascó en una guerra de pegar palos en la que el ruso estaba mucho más cómodo. Siguió luchando pero el fragor de la batalla y al no irle del todo mal le impedía tener frescura mental para seguir con la táctica que le dio los dos primeros sets.

Al comienzo del cuarto set todo se igualó de nuevo y el nivel de tenis de los dos mejoró. Ahora bien, al final del set y hasta el comienzo del quinto el ruso 'entró en la zona' y lo metió todo. Saques, 'winners' con derecha y revés, voleas de dejada, ángulos increíbles, contradejadas… Era un auténtico vendaval imparable. Con 1-0 abajo y dos bolas para el 2-0 en el quinto set Rafa estaba contra las cuerdas. Llevábamos más de cuatro horas de partido y la tendencia era claramente negativa para el manacorí.

Pues una vez más surgió el Rafa sobrenatural, extraterrestre, luchador, genio, con una cabeza privilegiada y un físico espectacular. Ese que nos levanta de los asientos y nos hace no tener sueño a las 3 de la madrugada. En esos momentos su experiencia le decía que el ruso no podía seguir jugando así todo el tiempo. Rafa se agarró a su saque y tomó de nuevo las riendas del partido. Subió más a la red, cortó más el revés para conseguir bolas bajas incómodas para Daniil, hizo varias dejadas, y siguió corriendo y presionando porque el ruso seguía jugando a un gran nivel.

La central de Flushing Meadows echaba humo y se respiraba un ambiente de partido épico. Ninguno se rendía pero Medvedev comenzó a fallar más por el cansancio, porque le dolían las bolas bajas y las altas suaves y porque Rafa le devolvió unas cuantas bolas que con cualquier otro jugador hubieran sido punto directo. Era una pelea de gladiadores.

Sufriendo, pero Rafa se puso 5-2 arriba en el quinto con dos breaks. Muchos pensaban «ya está hecho». Pues no. Medvedev dando esa sensación de que se las juega todas y pegándole durísimo resucitó de nuevo y se puso con bola para 5-5. Afortunadamente Rafa ganó los tres puntos siguientes, el segundo con una dejada deliciosa, y se llevó su 19º Grand Slam.

He visto miles de partidos pero este está entre los 5 mejores de mi vida, por calidad, por emoción, por las diferentes alternativas y por poder disfrutar de Rafa Nadal en estado puro. Soy Nadalista y también Federista pero, 'Roger, prepárate. Rafa va a por ti'.