Alcaraz recupera el sabor de la victoria
Vence a Alex de Miñaur por 7-6 (5) y 6-2 en su estreno en el Torneo de Maestros y está a dos victorias de consolidarse como número uno
Y Carlos Alcaraz volvió a sonreír. Le hacía falta una victoria. Un comienzo besando el triunfo. Y más en un torneo en el que cada partido es una final. Un triunfo siempre necesario para los que están acostumbrados a amar la felicidad en la pista o donde sea. Su estreno fue de película. Venció a Alex de Miñaur por 7-6 (5) y 6-2 en 1 hora y 40 minutos de juego. Está a dos victorias de consolidarse como el número uno del mundo en el 2025.
Carlos Alcaraz llegó a Turín, al torneo que reúne a los ocho mejores de la temporada, coleccionando todo lo que no le gusta. Derrota en la exhibición millonaria del Six Kings Slam en Riad, y en la primera ronda del Masters 1000 de París. Había puesto en peligro su consolidación como número uno. Y ahí, en el suelo de su mayor adversario Jannik Sinner, consiguió reencontrarse con lo que más le gusta, la victoria.
El debut de Alcaraz en el ATP Finals de Turín no fue fácil. Pero acabó siendo espectacular. Sobre el papel Alex de Miñaur, séptimo del mundo, no era el adversario más peligroso. Las cuatro veces que se lo había encontrado lo había vencido, pero siempre había tenido que sudar. Había necesitado de tres sets. Y parecía que esta vez sería diferente. Alcaraz llegó a tener una ventaja de 4-1. Lo tenía. Pero no. Necesitó de un tie-break, en el que también padeció lo suyo. El australiano se puso 5-3, pero entonces apareció el auténtico número uno. El murciano se mostró agresivo con su revés, y en los momentos claves fue decisivo.
La segunda manga dibujó el partido que todo el público de Turín esperaba. En el que Alcaraz apareciera como el líder del tenis que es. Tres veces rompió el saque de su rival. Y nunca puso en peligro el suyo. Dominó. Demostró confianza. Exhibió todo su potencial. Y mostró esa sonrisa que enamora, que convence a la afición de que él no es un tenista aburrido, sino que es un jugador que en cada partido intenta convencer que su juego no solo merece el aplauso, sino también el reconocimiento de haberse convertido en el mejor jugador del mundo.
Taylor Fritz el próximo rival
Reconoció el español que en París experimentó la sensación de haber jugado un partido malo. En el que tuvo muchas dudas, pero que ante De Miñaur salió a darlo todo, a no especular porque es consciente que este último torneo de la temporada en cada encuentro hay algo más, que por algo son las finales del año. «Aquí o juegas bien o te comen», expresó. Dijo que había jugado muy atrevido y que había venido no solo a por la tres victorias que necesita para proclamarse número uno del año, sino también porque quiere ganar un torneo en el que solo Manolo Orantes (1976) y Álex Corretja (1998) han escrito su nombre.
El último torneo de la temporada al final no puede contar con la presencia de Novak Djokovic, el tenista que más veces lo ha ganado (7), y ha sido sustituido por el italiano Lorenzo Musetti, casualmente el rival al que venció en la final del ATP 250 de Atenas para acumular a sus 38 años, la friolera de 101 títulos.
El próximo adversario de Alcaraz será Taylor Fritz, que mañana se enfrentará a Musetti. Al cierre de esta edición se enfrentaban Alexander Zverev y Ben Shelton. Jannik Sinner debuta este lunes contra Félix Auger-Aliassime.