La 'banda de los cuatro'

Los Big Four del tenis en un homenaje a Carlos Moyá./
Los Big Four del tenis en un homenaje a Carlos Moyá.

Con las derrotas de Murray y Federer en Melbourne, la sombra del adiós se cierne sobre el grupo de tenistas que ha dominado el circuito con mano de hierro y se ha llevado 50 de los 56 Grand Slams disputados desde 2005

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

La 'banda de los cuatro' es el nombre con el que se recuerda a la camarilla encabezada por Jiang Quing, la viuda de Mao Tse Tung cuya defenestración política fue el preludio de una nueva era capitalista en China. Ese apelativo podría trasladarse igualmente a un grupo hiperlaureado de tenistas, todos ellos en la treintena, que desde hace casi tres lustros acaparan los focos del circuito masculino y forman una especie de politburó que domina las pistas de la ATP con mano de hierro. Cuando ellos se retiren, el tenis también entrará en otra era.

Hablamos de un club exclusivo, conocido también como 'Big Four' y constituido por el suizo Roger Federer, 38 años; el español Rafa Nadal, 33; el serbio Novak Djokovic y el escocés Andy Murray, los dos últimos con 31. Forman un poderoso cuarteto 'alfa' que, sin embargo, ha quedado en entredicho con las últimas derrotas de dos de ellos, Murray y Federer, en el Abierto de Australia. Dos pinchazos que sugieren si, por edad, carrera prolongada y lesiones, estamos a punto de asistir al fin de la hegemonía más dilatada que se recuerda en el tenis. Al carpetazo de una era en la que –sobre todo Nadal, Federer y Djokovic– han sido implacables a la hora de acumular títulos, aplastando a sus rivales en los momentos estelares de la temporada; es decir, en los Grand Slams, que además del Abierto de Australia, que se disputa estos días en Melbourne; son Roland Garros, en París; Wimbledon, en Londres, y US Open, en Flushing Meadows, Nueva York.

Para calibrar el dominio de los 'Big Four' hay que fijarse en un dato. De los 56 Gran Slams que se han disputado entre 2005 y 2018, ambas temporadas incluidas, esas cuatro figuras se han llevado 50, dejando los seis triunfos restantes como retales a repartir entre un puñado de 'intrusos' cuyos éxitos apenas alcanzan la consideración de accidentes del destino. Flores de un día como el argentino Alejandro del Potro (ganó el US Open 2009); el ruso Marat Sufin (Australia 2005) y el croata Martin Cillic (US Open 2014). Aunque hay más 'outsiders', y entre ellos destaca uno duro de pelar, alguien que apareció algún tiempo como aspirante al olimpo de la celebridad tenística. Se trata del suizo Stan Wawrinka, de 33 años, ganador no de uno, sino de tres Grand Slams (Australia 2014, Roland Garros 2015 y US Open 2016).

En realidad, Wawrinka representa una anomalía en el 'star system' de la raqueta. Tiene los mismos 'majors' que Andy Murray, pero es éste el que figura en la 'banda de los cuatro' con un palmarés engordado por otras seis finales perdidas en Australia y Roland Garros (el suizo sólo perdió una en la cita parisina). En cualquier caso, ambos deportistas se encuentran a enorme distancia de los diecisiete Grand Slams cosechados por Rafa Nadal entre 2005 y 2018 (once de ellos en Roland Garros); de los dieciséis de Roger Federer en ese mismo periodo (serían veinte en toda su carrera) y de los catorce que ha firmado Novak Djokovic.

Ante semejantes cifras puede decirse que la categoría de 'open' (abierto) con la que se califican los torneos profesionales no es real en la actualidad, ya que salta a la vista que los Grand Slams masculinos siempre ganan los mismos, y ejerciendo un magisterio demoledor, además; desconocido en las épocas de Jimmy Connors, Björn Borg, John McEnroe, Matts Vilander o Guillermo Vilas.

Sin embargo, ese escenario va a cambiar más pronto que tarde, a medida que se acentúe o se aproxime el ocaso de los Big Four. Al menos esa sensación les ha quedado a los aficionados y a los periodistas especializados tras las vacilaciones de Andy Murray al ser superado por el español Roberto Bautista el pasado lunes en Melbourne y tras la derrota de Roger Federer ante el griego Stefanos Tsitsipas este domingo en el mismo torneo. El escocés dejó caer que podría despedirse del tenis, aunque luego no ha quedado claro si va prolongar su carrera. Y Federer, a quien las lesiones acosaron en 2016, se ha marcado el próximo Roland Garros como horizonte. La pregunta no se ha hecho esperar. ¿Qué están pensando las figuras, los acaparadores de títulos?

De Rafa Nadal sabemos que el secreto de su éxito consiste en enfrentarse a la adversidad, y que en Australia está viviendo un momento dulce tras eliminar al checo Tomas Berdych. El mallorquín paladea su renacimiento competitivo, pero siempre ha tenido los pies en el suelo, y en Melbourne, cuando se especuló con que Murray sopesaba irse, reconoció lo evidente. «Hoy es él. Mañana será uno de nosotros. No tenemos veinte años», declaró.

La renovación del tenis es una tarea a la vuelta de la esquina. No sólo de las estrellas, sino de la propia competición, como lo demuestran los cambios anunciados en la Copa Davis de Gerard Piqué. De momento, la incertidumbre rodea a las grandes figuras y sólo Djokovic, otro 'resucitado' tras una lesión, parece el único de la 'Banda de los cuatro' sobre el que no se cierne la sombra de la retirada. Los Juegos Olímpicos de Tokio 2010, ocasión para agrandar el palmarés, quizá influyan en las decisiones de los actuales dominadores del tenis, pero el circuito busca otros héroes –el alemán Alexander Zverev, el austriaco Dominique Thiem, etc.–. Unos tenistas que no sean tan 'dictadores' como los que hoy afrontan el último tramo de sus carreras. Con los nuevos quizá lleguen unos Grand Slams más 'democráticos' y abiertos de verdad.