Víctor arrolla a Irribarria en Zalla

Víctor golpea ante la atenta mirada de un Irribarria que estuvo superado. /Pedro Urresti
Víctor golpea ante la atenta mirada de un Irribarria que estuvo superado. / Pedro Urresti

El riojano estará en la liguilla de cuartos de final del Cuatro y Medio, tras firmar un duelo sin un solo error ante un rival al que se le atraganta la distancia

JUAN PABLO MARTÍN

Víctor volverá a jugar la liguilla de cuartos del Cuatro y Medio. El riojano se lo ganó ayer con creces tras arrollar a Irribarria en el frontón Mimetiz de Zalla. El de Ezcaray firmó un encuentro muy serio en el que no cometió un solo error frente a un rival al que se le vuelve a atragantar la distancia. El guipuzcoano no pudo sacar partido a sus armas en la 'jaula' ante la ambición del delantero de Baiko y con el marcador que encajó tiene demasiado complicado optar a la plaza que dejó vacante el lesionado Urrutikoetxea, que será para el derrotado de cuartos que más tantos consiga. Deberá esperar otra oportunidad.

Coincidieron ambos en la elección de material. La regularidad iba a ser clave en un duelo que presentaba a dos protagonistas que no se caracterizan por ella. El que más centrado estuviera tenía muchas papeletas para alcanzar el cartón 22, y Víctor hizo los deberes a la perfección.

Había tomado las medidas al frontón en los dos entrenamientos que realizó y estuvo siempre metido en el encuentro. Aunque comenzó por detrás en el luminoso, supo tener la paciencia suficiente para aprovechar su momento. Logró equilibrar el choque y la tacada que consiguió a continuación hizo demasiado daño al guipuzcoano.

Apoyado en un buen saque cruzado y cortado, el de Ezcaray tuvo casi siempre claro dónde tenía que colocar la pelota. Hizo mucho daño a su rival al ponerla cerca de la pared y se fue creciendo a medida que veía que las cosas le salían. Irribarria navegó en la dirección contraria. No encontró la fórmula para desestabilizar al de Baiko Pilota, que echó mano de un buen repertorio de remates para evitarlo.

Sin reacción

De esta forma, un encuentro que comenzó igualado y tuvo cierta incertidumbre hasta el empate a cinco porque ninguno de los dos protagonistas dio su brazo a torcer en defensa y aprovechó las ocasiones que dispuso, se decantó del lado del que vistió de azul a partir de entonces. Fue tras un error del guipuzcoano con la zurda en una pelota que se le marchó al colchón de arriba cuando el de Ezcaray empezó a encarrilar el choque.

La primera tacada fue de ocho tantos, en la que se pudo comprobar que quería el partido porque fue a buscar casi todas las pelotas de aire y finalizó a la perfección. Irribarria quiso pero no pudo porque en las escasas ocasiones que dispuso no escogió la opción correcta para acabar. El brazo se le encogió.

Logró su sexto tanto después de dominarlo y acabarlo con un gancho, pero no supo aprovechar su jugada inicial para tener continuidad. El riojano fue mucho más efectivo a la hora de mover a su oponente y así comenzó otro nuevo arreón, esta vez de siete tantos, que le permitió dejar la contienda prácticamente sentenciada (6-20). Al de Arama se le fue haciendo de noche a medida que comprobaba que su rival ponía la pelota donde quería y no dejaba pasar una oportunidad para complicarle la vida con el dos paredes o con la volea.

Irribarria se quedaba sin aire y se jugó una cortada perfecta que no tuvo respuesta. Recuperó otra vez el saque con el que tratar de enmendar algo la situación pero, como ocurre en estos casos, la falta de concentración hizo que cometiera una pasa que echó al traste cualquier atisbo de reacción. Fue la gota que colmó el vaso y la que terminó de descentrar al guipuzcoano. Sin margen de error en el tanto que cerró el partido su dejada se marchó abajo.

En el encuentro que abrió el festival, Ezkurdia y Aretxabaleta se impusieron (12-22) a Olaizola II e Ibai Zabala. El navarro y el de Markina controlaron la situación en todo momento.