Urrutikoetxea, a tumba abierta

Urrutikoetxea levanta los brazos tras conseguir plantarse en su tercer final del Manomanista./Pedro Urresti
Urrutikoetxea levanta los brazos tras conseguir plantarse en su tercer final del Manomanista. / Pedro Urresti

Regresa a la final del Manomanista tres años después tras rentabilizar un gran arranque de partido que apagó a Ezkurdia en el Bizkaia

JUAN PABLO MARTÍN

Tres años después Mikel Urrutikoetxea jugará otra vez una final del Manomanista. El vizcaíno está de vuelta. A lo grande. Lo demostró ayer en el frontón Bizkaia frente a Ezkurdia. El de Zaratamo ha recuperado el instinto matador. En la cancha de Miribilla soltó toda la rabia que llevaba dentro. La de no haber podido ser el de siempre durante cerca de un año por culpa de un virus que mermó sus facultades. Necesitaba reivindicarse y plasmar que vuelve a ser aquel pelotari completo que despertó a la afición vizcaína de su letargo de títulos. Además, el de Baiko Pilota rompió la hegemonía que había tenido Aspe durante los últimos años al copar el protagonismo en los duelos cumbres. Tenía muchas razones para ganar.

El que vistió de colorado se llevó un triunfo contundente frente al navarro en un partido que no cumplió las expectativas previstas en un inicio. Ambos llegaban en un gran momento de forma, pero el gran arranque del vizcaíno apagó al delantero navarro. El paso al frente dado por Ezkurdia no fue suficiente en esta ocasión. El de Arbizu sigue sin poder ganar a su rival en esta modalidad. No fue el que acostumbra y pagó las consecuencias. Pocas veces se ve al que vistió de azul encararse con el cristal del rebote porque la situación y su rival le superaban.

Y es que el buen inicio de Urrutikoetxea fue clave para explicar una victoria en un partido en el que siempre estuvo concentrado, a pesar de cometer algunos errores impropios. Su fuerza mental le mantuvo en el encuentro cuando más lo necesitaba. No solo eso. El vizcaíno restó a un nivel muy alto y supo sacar bastante más partido que su rival a la jugada inicial. Aprovechó mucho mejor sus ocasiones porque tuvo más iniciativa a la hora de dar un paso al frente. Su claridad de ideas a la hora de encontrar los huecos hizo el resto.

A Ezkurdia le tocó sufrir casi todo el rato y jugar con la corriente en contra implica un desgaste importante. No consiguió rentabilizar su potencia en el golpe y su volea tampoco tuvo la mordiente de otras ocasiones. Como consecuencia de ello el ritmo que tenía que imponer para llevar las riendas tan sólo pudo hacerlo durante contadas ocasiones. La mayoría de los tantos duros y peloteados cayeron del lado de su rival.

Ventaja hasta el 14-4

El choque arrancó tenso. Había demasiado en juego. Y la situación se intensificó en el primer tanto que cayó del lado del colorado después de que Ezkurdia chocara con él al intentar alcanzar una pelota. El juez interpretó que no le había estorbado. El navarro parecía que había olvidado el incidente tras el dos paredes que le permitió empatar el choque, pero en las dos siguientes acciones erró dos bolas sin aparente dificultad. Tampoco fue un drama porque reaccionó y una chapa de Urrutikoetxea en una volea de derecha hizo que los dígitos volvieran a coincidir en el marcador en el cuarto tanto.

Fue entonces cuando el de Zaratamo comenzó a poner los cimientos de su victoria. Y fueron sólidos. Comenzó con un saque bien cruzado al que sacó partido en las siguientes acciones porque le permitió dominar la situación. Movió bien a su rival con la zurda y acertó en el remate. Los tantos fueron cortos porque no dejó pasar una oportunidad. Tras los primeros cinco consecutivos Ezkurdia pidió un descanso para ordenar sus ideas, pero no sirvió de mucho porque le cayeron otros tantos seguidos. La ventaja se fue al 14-4. Pero el choque no había terminado.

De repente, Urrutikoetxea comenzó a realizar concesiones cuando solo tenía que terminar la faena. Lo achacó al ritmo al que se jugaba y permitió que Ezkurdia albergara alguna esperanza. Llegó a colocarse a cuatro (16-12), pero no pudo ir más allá. El vizcaíno tiró de sufrimiento para enderezar la situación. Se alió con la pared para encontrar nuevos huecos a los que el navarro no pudo llegar. Se plantó a falta de dos para el final después de una tacada de cuatro que Ezkurdia rompió con su único tanto de gancho de la tarde. Un buen saque le hizo albergar alguna pequeña esperanza de remontada, pero dos errores consecutivos con la zurda terminaron por hundirle. Urrutikoetxea levantó los brazos y gritó. De rabia. Había vuelto.