Urrutikoetxea e Irribarria recuperan crédito en el Manomanista

Irribarria y Urrutikoetxea celebran un tanto en el Manomanista./m. askasibar y j. Alemany
Irribarria y Urrutikoetxea celebran un tanto en el Manomanista. / m. askasibar y j. Alemany

Tras quedar eliminados en el primer partido que disputaron del torneo del pasado año, ahora han recuperado su mejor vesión y son candidatos a alcanzar la final

JUAN PABLO MARTÍN

La temporada que se encumbraron como campeones del Manomanista hubo muchas voces que dijeron lo mismo de ambos: 'hay campeón para rato'. Sin embargo, la predicción no se cumplió después del problemático año que vivieron los dos pelotaris. Ahora, una vez superados, Mikel Urrutikoetxea e Iker Irribarria vuelven a estar en las semifinales del torneo más grande y, por las sensaciones que han emitido, recuperan crédito para volver a ser protagonistas en la final.

El vizcaíno se caló la txapela hace cuatro campañas de forma inesperada. Su progresión fue de combustión lenta, pero para entonces ya había dado muestras de que su hora estaba cerca. Cayó en semifinales frente a Bengoetxea VI en el Labrit, pero Irujo renunció a la disputa del tercer y cuarto puesto por un problemas muscular, por lo que quedó como suplente de los finalistas, que eran el pelotari de Leitza y Olaizola II. El primero se fracturó un dedo de la mano mientras preparaba la final y tuvo que ceder su puesto, por lo que con apenas cinco días para entrenar, el de Zaratamo se midió a su compañero de empresa al que tantas veces había ayudado a preparar esta modalidad. Urruti rompió todos los pronósticos y Bizkaia tuvo un campeón 38 años después.

En 2016 repitió partido cumbre contra un joven de 19 años que había partido desde dieciseisavos y que fue la gran revelación. Iker Irribarria culminó su hazaña para convertirse en el campeón más joven de la historia de esta competición tras batir en el frontón Bizkaia al de Zaratamo. Parecía que la modalidad ya tenía sustitutos para Olaizola II e Irujo, los dos grandes dominadores de la modalidad. Pero no fue así.

Cayeron a la primera

Visto el ramillete de pelotaris punteros que ha surgido en las últimas temporadas y el estilo de juego de aire que impera, en el mano a mano no basta con la calidad. El físico y la mentalidad tienen que coincidir en su punto álgido, y lo más complicado no es llegar, sino mantenerse. Hace un par de campañas, Bengoetxea VI consiguió su punto dulce en el momento preciso y dejó en el camino a ambos para llevarse el título. Al Urruti en semifinales y a Irribarria en la siguiente fase. Y el año pasado, ambos cayeron en el primer partido de cuartos, lastrados por sus respectivos problemas.

Urrutikoetxea ya arrastraba para entonces una mononucleosis que le debilitó tanto desde punto de vista físico como mental, porque sus sensaciones en los entrenamientos no fueron buenas. Poco después, tras las pruebas que se le realizaron, se conoció la existencia del virus que le privó de una mejor actuación. Para Irribarria, 2018 fue un año para olvidar. No llegó a disputar ni una semifinal en los tres torneos oficiales, algo que sin duda afectó a su confianza en la cancha.

Tras verse alejados de los grandes objetivos, ambos tuvieron la paciencia suficiente para resurgir. El tercer puesto sumado por el de Zaratamo en el Cuatro y Medio el pasado mes de noviembre le permitió constatar que la enfermedad era pasado y tenía que mirar al futuro. El guipuzcoano, por su parte, alcanzó la final del Parejas hace apenas un mes, lo que le sirvió para ratificar que también estaba en el buen camino.

Partidos complicados

En el primer partido del Manomanista dejó al descubierto ciertas carencias, pero en el de cuartos frente a Altuna III, Irribarria volvió a ser el de siempre y tumbó al campeón. A Urrutikoetxea le ha bastado un encuentro para constatar que está en un gran momento. Aunque sus caminos hayan sido diferentes, ambos han regresado a las semifinales por la puerta grande.

Esta semana están en plena preparación para aspirar a la camiseta colorada, pero son conscientes de que no lo tendrán nada fácil. El guipuzcoano se mide a Danel Elezkano, que repite comparecencia y puede resultar un rival demasiado incómodo si no consigue tenerle alejado del frontis. El de Baiko Pilota tendrá de rival a Joseba Ezkurdia, el pelotari que más ha crecido el último año. Desde que ganó el Parejas con Zabaleta, el de Arbizu es otro y lo plasma sobre la cancha.

Los datos

Urrutikoetxea.
Nació en Zaratamo y tiene 29 años. Es uno de los contados pelotaris que cuentan con los tres títulos oficiales. El del Parejas lo logró de zaguero.
Irribarria.
Tiene 23 años y es de Arama (Gipuzkoa). Ganó el Manomanista en 2016 y el Parejas una temporada más tarde en compañía de Rezusta. En 2017 fue finalista del mano a mano.