El templo manista

El templo manista
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Tino Rey
TINO REY

Si hay algún territorio en el que se ha rendido culto con el mayor de los fervores a la pelota a mano es Gipuzkoa. No hay villa, pueblo, aldea o ciudad que no cuente con un frontón. Y si carece de él, los niños utilizan los pórticos de las iglesias para jugar. La capital, San Sebastián, antaño contó con frontones que dejaron una profunda huella. Entre otros el de Atocha, el Jai Alai, el Beti Jai, el Moderno y el Gros, todos desaparecidos.

En 1963, en plena depresión, se construyó el de Anoeta, que fue en buena parte del siglo XX el gran templo manista. Albergó innumerable finales manomanistas y del Parejas. Sobre esa cancha se escribieron bellas páginas pelotísticas que aún perduran en el tiempo y que han alcanzado ribetes de leyenda. En 1995 se le cambió de nombre y pasó a llamarse Atano III, el pelotari más grande que parió Gipuzkoa.

El viejo Anoeta, aunque ha sufrido varias remodelaciones, sigue siendo un recinto vetusto en el que la erosión del tiempo ha jugado en su contra. Es ley de vida. De ser un frontón estrella se ha eclipsado con el devenir de los años y otros recintos le han hurtado el protagonismo que un día tuvo. Y cuando muere el mes de agosto se viene celebrando una feria con los mejores manistas en liza.

Se subió el telón la pasada madrugada con una oferta empresarial muy sugestiva. Olaizola II, el incombustible becadero de Goizueta, junto a Jon Ander Albisu, contra Altuna III y Beñat Rezusta. Una combinación de lo mejorcito que hoy se puede programar. Dos delanteros, imaginativos y realizadores, con dos zagueros pegadores que le imprimen mucha velocidad a la pelota. Dinamiteros.

De salida apareció Aimar, que pese a estar cercano a la cuarentena, tiene un repertorio muy versátil. Amparado en el dominio que ejerció su guadaespaldas en la zona larga de la cancha se fue hacia adelante con absoluta determinación. Con su gancho, yo creo que es uno de los más letales de la historia, hizo diabluras. Aunque los primeros compases estuvieron salpicados de errores por parte de sus rivales.

El partido se adentró en la indefinición con el empate a 10. Jokin Altuna firmó la igualada con dos paraditas de ensueño. Marcó los tiempos como mandan lo cánones pelotísticos, balanceando la cintura para un lado y poniendo la pelota con dulzura en el 'txoko', y dejó a sus rivales completamente inertes. Dio la impresión de que la noche se iba a adentrar en exquisiteces. No fue así.

Con un fuerte arreón, un parcial de siete tantos, los representantes de Baiko Pilota rompieron el equilibrio: 17-10. La pareja de la promotora de los Vidarte concedió más de la cuenta a sus contrarios y terminaron poniéndoles en bandeja de plata el triunfo: 22-12. El partido en líneas generales pasará a las hemerotecas con más pena que gloria.

Ninguno del cuarteto de pelotaris presentó una tarjeta deslumbrante. Olaizola finalizó seis tantos, una cifra muy por debajo de la que tiene acostumbrados a sus seguidores. Su guardaespaldas estuvo mandón y pegó unos sopapos de consideración, finiquitó cinco tantos. Altuna III muy desteñido, con las ideas perdidas en la taquilla de vestuarios. En lo referente a Rezusta mal, muy mal. Los ganadores se meten en la gran final.