Salaberria marca la pauta en el Biharko Izarrak

Pelotaris, organizadores, patrocinadores y representantes institucionales y de las empresas de pelota profesional tras la entrega de premios./pankra nieto
Pelotaris, organizadores, patrocinadores y representantes institucionales y de las empresas de pelota profesional tras la entrega de premios. / pankra nieto

Bien acompañado por Elizegi, vence a Canabal y Bikuña y se convierte en el primer pelotari en lograr en dos ocasiones el torneo de Mallabia

JUAN PABLO MARTÍN

No podía fallar en una final tan importante como la de Mallabia, e Iker Salaberria no lo hizo. El delantero de Goizueta está pidiendo a gritos una oportunidad. Sobre la cancha. El pasado viernes por la noche marcó la pauta y se hizo con la 16 edición del torneo Biharko Izarrak de pelota aficionada que patrocina EL CORREO. Bien acompañado de Elizegi, superó a Canabal y Bikuña en un encuentro más fácil de lo esperado. El navarro fue la pieza clave de una combinación bien compensada a la que le costó engranar un poco, pero en el momento que cogió velocidad de crucero no hubo quien les parara. A sus 19 años, es el primer pelotari en lograr en dos ocasiones un campeonato tan exigente, en el que fue nombrado mejor del torneo.

Salaberria tiró de experiencia a lo largo de la competición para ser uno de los más regulares a pesar de contar en cada partido con un zaguero diferente, y en el choque cumbre mostró el buen momento por el que atraviesa. Porque la final se decidió en los cuadros alegres donde muchas veces se marcan las diferencias. Finalizó catorce tantos -tres con la jugada inicial- y tan sólo cometió un par de errores, pero supo gestionar bien el choque y tuvo muy claro qué hacer en cada momento. Elizegi comenzó un poco atado y le tocó capear el temporal porque su rival en los cuadros largos todavía estaba fresco, pero en el momento que bajó un poco sus prestaciones, el de Asteasu estuvo más cómodo y pudo sujetar mejor en su parcela al cruzar la pelota.

Los que vistieron de rojo quisieron pero no pudieron. Canabal estuvo más pendiente de defender que de otra cosa y tampoco se mostró inspirado cuando tuvo oportunidad de rematar, mientras que Bikuña arrancó fuerte y sacó partido a su buena derecha para poner la bola lejos del frontis o cortarla a los pies del delantero, pero no consiguió mantener el ritmo y, en el momento que bajó un poco las revoluciones, vio como Salaberria no perdonó. Lo que se antojaba un encuentro de brega se rompió a partir del empate a nueve. El de Goizueta se mostró inspirado desde los primeros compases, lo que les permitió ir con el viento de cara. Sin embargo, los azules sufrieron un inesperado bache en forma de errores que dieron mayor estabilidad a sus rivales. Un par de pelotas a la chapa del navarro, un error de Elizegi con la derecha arriba y una buena bola cortada de Bikuña los colorados apretaron el encuentro, que ganó en emoción.

Reclamar el protagonismo

Pero en un abrir y cerrar de ojos todo saltó por los aires. Fue el tiempo que necesitó Salaberria para volver a reclamar el protagonismo y buscar una y otra vez los ángulos para mover a sus oponentes. Con una tacada de seis tantos en la que destacó su gancho, el de Goizueta escribió el principio del fin del partido. Porque a partir de entonces tanto él como su zaguero estuvieron mucho más constantes, mientras que Canabal y Bikuña se vieron superados y no pudieron contener lo que se les vino encima.

La diferencia comenzó a ser demasiado grande y la presión hizo mella en los colorados, mientras que a los vencedores les bastó con mantener sus prestaciones para alcanzar el cartón 22 sin excesivos problemas. Salaberria lo consiguió con un gancho a la mínima ocasión que tuvo.

«Ganar por segunda vez es algo increíble», destaca el navarro

Era la segunda txapela que Salaberria y Elizegi se llevaban juntos esta temporada tras de la de Zumarraga. El delantero de Goizueta, además, repitió en Mallabia. «Es algo increíble. Creo que al principio nos ha costado un poco porque era una final y había mucha tensión, pero de mitad de partido adelante nos hemos asentado y hemos jugado un gran partido. Ha sido más fácil de lo previsto, pero los dos sabemos lo que hemos sufrido en la cancha», apuntó.

Su compañero lo pasó mal al principio porque arrastra problemas de circulación en un dedo, luego consiguió estabilizarse, dar altura a la pelota y cruzarla. «Bikuña tiene mucha potencia en la derecha y me ha costado. Pero luego he mejorado, Salaberria ha tenido más pelota delante y ha dado una exhibición. Está en muy buena forma y me ha ayudado mucho», apuntó Elizegi.

Larrazabal exprime a Gutiérrez (11-22) en el Cuatro y Medio

Iker Larrazabal se hizo con la txapela del Cuatro y Medio para jóvenes promesas del torneo Biharko Izarrak. El delantero de Amurrio exprimió a Gutiérrez (11-22) en un duelo en el que movió muy bien la pelota con su pegada y estuvo inspirado en el remate. El alavés arrancó fuerte y fue siempre con el marcador a favor, lo que le permitió gestionar mucho mejor los nervios. Tras el empate a uno, tiró de su juego de aire para abrir un boquete de ocho tantos en el que su rival no estuvo fino con el resto.

El riojano paró la racha de su rival con un sotamano derecha, pero no consiguió encadenar una tacada de tantos que le permitiera acercarse en el luminoso y desestabilizar a su rival. Con las ideas bastante más claras, Larrazabal siguió a lo suyo y alcanzó el ecuador de la contienda, tras el tanto más peleado en el que se repartieron veinte pelotazos y que cruzó bien a pared, con una ventaja de siete (4-11).

En la segunda mitad del choque tampoco llegó la reacción de Gutiérrez. Le costó demasiado encontrar los huecos y dominar la situación cuando tuvo oportunidad, mientras Larrazabal dio bastante menos signos de inestabilidad. Poco a poco minó la moral de su oponente que vio como el encuentro se le comenzó a escapar de las manos definitivamente.

El riojano encadenó tres tantos y volvió a colocarse a ocho (11-19), pero cometió una falta de saque a continuación, que fue la gota que colmó el vaso porque acusó demasiado el golpe y tampoco tuvo suerte con la chapa.