El pelotari Miguel Gallastegui fallece a los 100 años

Miguel Gallastegui durante la celebración de su centenario./Jose Maria López
Miguel Gallastegui durante la celebración de su centenario. / Jose Maria López

Campeón manomanista en tres ocasiones, en 1948, 1950 y 1951, se va un manista legendario

JOSEBA LEZETA

El pelotari Miguel Gallastegui ha fallecido esta madrugada a los 100 años en su domicilio de San Sebastián. El 25 de febrero habría cumplido 101. Campeón manomanista en tres ocasiones, en 1948, 1950 y 1951, marcó una época dentro de la pelota a mano y fue quien tomó el relevo a Atano III en la cúspide de la modalidad. Zaguero poderoso, marcó unas diferencias enormes sobre la cancha, lo que le permitió jugar en solitario contra parejas en numerosas ocasiones, lo mismo que como componente de parejas contra tríos. Cosechó resultados fabulosos para convertirse con el paso del tiempo en leyenda de este deporte.

El hércules de Asoliartza, caserío de Eibar donde nació el 25 de febrero de 1918, debutó como profesional en junio de 1936 con 18 años en el Astelena, su frontón, presidido hoy en día por una imagen suya. La Guerra Civil atrapó sus comienzos. Su figura creció en la posguerra hasta erigirse en referencia absoluta de las combinaciones. Principal alternativa a Atano III en el Manomanista, arrebató la txapela al mítico azkoitiarra en 1948 al superarle 22-6 en el Municipal de Bergara. Acababa así un reinado de veintidós años, el más longevo que ha conocido la disciplina. Gallastegui retuvo el título en dos ocasiones, ambas frente a José Luis Akarregi, a quien derrotó 22-15 en 1950 en el Astelena de Eibar y 22-14 en 1951 en Bergara.

Dos años después, en 1953, Gallastegui renunció a disputar contra Barberito I la final anunciada en San Sebastián por desavenencias con la empresa organizadora que le llevaron a plantar cara a la Federación Española y a las autoridades de la época. Hombre de carácter, volvió a las canchas tras aquel contencioso con la misma fuerza e idéntico empaque.

Su carrera como pelotari profesional se desarrolló hasta 1960. Dejó de jugar como profesional a los 42 años. Casado en la capital donostiarra con María Jesús Damborenea, dirigió sus pasos al mundo de los negocios. Gestionó salas de cine en Eibar, Irún y Mondragón, sin dejar de asistir a los frontones durante toda su vida.

Se ha ido uno de los grandes del deporte vasco, un hombre que disfrutó el pasado mes de febrero con las celebraciones de su centenario, el pelotari que había visto jugar a todos desde Mondragonés a Irribarria y Altuna III. Un siglo de pelota.

Obras

«Gallastegui representa la transición, desde los antiguos pelotaris, como los Atano III, Mondragonés, Kortabitarte a la nueva generación de los Ogueta, García Ariño, en donde cambian las empresas, la manera de jugar, los frontones e incluso hasta las camisetas», comentó el periodista Pedro Mari Goikoetxea durante la proyección de una parte del documental 'Miguel Gallastegui, ni pelotari' producido por ETB. Y es que Gallastegui fue para muchos un legendario campeón de pelota.

En 2013 se presentó, ante una nutrida presencia de eibarreses, aficionados a la pelota y expelotaris, el libro 'La Pelota según Miguel Gallastegui', escrito por Luis Alberto Aranberri. Se trata de una obra cumbre para conocer al deportista. En este libro, Amatiño hace un retrato del pelotari y de Eibar, pero también refleja una parte importante de la historia de la pelota vasca, sin obviar el papel de los medios de comunicación en el devenir de dicho deporte.

Recientemente, José Agustín Larrañaga también quiso rendir homenaje al pelotari a través de otra obra de 600 páginas que se titula 'Miguel Gallastegui, en su centenario'. Larrañaga describe en su trabajo los 1.100 partidos jugados por Gallastegui, quien cumplió 100 años el 25 de febrero de 2018, con crónicas de diferentes periodistas, especialmente las publicadas en EL DIARIO VASCO o en La Voz de España. También se exponen biografías y fotos de 110 pelotaris con los que jugó Gallastegui. Junto a ello, se dan a conocer otras fotografías de pelotaris profesionales de la época. El libro describe también la historia de los 50 frontones en los cuales jugó Gallastegui.