Paseo en toda regla en el Beotibar

Ezkurdia y Ladis Galarza se abrazan ayer en el Beotibar a la conclusión del partido. /iñigo royo
Ezkurdia y Ladis Galarza se abrazan ayer en el Beotibar a la conclusión del partido. / iñigo royo

Ezkurdia y Ladis Galarza arrollan a Bengoetxea VIy a un inseguro Larunbe que acaba con siete errores

ENRIQUE ECHAVARREN

Ezkurdia y Ladis Galarza volvían a jugar juntos tras no haber podido clasificarse para la liguilla de semifinales del Campeonato de Parejas. El domingo se vieron las caras en Beasain, como rivales, y la victoria sonrió al zaguero de Baraibar. Ayer unieron sus fuerzas en Tolosa y quedó patente que si llegan a entrar entre los cuatro mejores binomios no hubiese sido una sorpresa para nadie. Se quedaron en la orilla, reaccionaron demasiado tarde, pero demostraron que puede contarse con ellos para el futuro.

Ambos se tomaron muy en serio el compromiso del Beotibar. Nada de chirigotas, disfraces y carrozas. Tampoco el ambiente ayudaba en exceso. Se vieron algunos aficionados disfrazados en las gradas, pero mucho menos que en años anteriores. Y el público, como había pasado la víspera, tampoco respondió como se esperaba en el segundo festival de los Carnavales tolosarras. Poco más de 400 espectadores. A la hora de inicio del primer partido solo un centenar ocupaba sus asientos. Pudo ser una premonición de lo que pasaría después. Otro triste festival. Otro estelar desequilibrado.

Y torcidas se les pusieron las cosas a Bengoetxea VI y Larunbe desde que la pelota se puso en juego. Los tres primeros tantos que subieron al casillero de Ezkurdia y Galarza fueron por errores del zaguero de Galdakao, que llevaba once días sin vestirse de blanco. Su último partido lo disputó el pasado 23 de febrero en el Labrit de Pamplona. Perdió el telonero con Peña II ante Laso y Aranguren (22-18). «Mikel no tiene ningún problema de manos, pero ha fallado una pelota con la derecha, ha encajado un saque y seguidamente ha perdido otra de zurda. Se ha visto sin confianza nada más empezar», afirmó el doctor Iñigo Simón, médico de Baiko intentando justificar las malas sensaciones que transmitía el pelotari vizcaíno, que acabó con siete errores.

A Galarza le sale fresca la pelota de ambas manos, y no se viene abajo si comete errores

Y confianza es precisamente lo que le sobra a día de hoy a Ladis Galarza. Al zaguero de Baraibar le sale fresca la pelota de ambas manos, ya no se viene abajo cuando comete errores. Cuajó un partido inmaculado, sin errores en su casillero. Y los que es más importante, dando una gran sensación de poderío. Soltó buenos zarpazos y dos de ellos sirvieron para ganar el tanto.

La presión de Galarza provocó que a Larunbe le entraran las dudas y eso se tradujo en imprecisiones. Dejó mucha pelota a placer en el frontis y el de Arbizu no perdonó. Ezkurdia también está con chispa. Imprime mucha velocidad a la pelota con la volea, cubre cancha, ayuda al compañero y se muestra letal con el gancho. Siete remates y tres saques. Más no se puede pedir. Superó con claridad a un Oinatz Bengoetxea que nada pudo hacer para contrarrestar el vendaval de juego de sus rivales. El leitzarra se empleó en defensa –entró de aire al resto hasta en diez ocasiones–, pero apenas tuvo ocasiones para rematar. Y cuando lo hizo se encontró a la chismosa en el camino.

El 5-22 final refleja bien a las claras la superioridad de la pareja de Aspe. Y el resultado pudo ser incluso más abultado si el juez principal llega a percatarse que Larunbe puso en el frontis la pelota al segundo bote tras una parada en el txoko de Ezkurdia. Supuso el 5-21 porque acto seguido el de Arbizu mandó la pelota de volea a la contracancha. Fue clarísimo, pero al ser carnaval todo se perdona...

5 Bengoetxea VI-Larunbe

22 Ezkurdia-Galarza

«Cuando no hay competición, el público no responde»

«Dicen que la pelota goza de una salud extraordinaria, pero no es así. Cuando no hay competición, el público no responde. No hace falta más que ver las gradas del Beotibar. Si hubiese coincidido con un partido de campeonato estarían llenas». La reflexión corresponde a un pelotazale asiduo a los frontones cada fin de semana. Pero no es la única en este sentido. Un veterano corredor de apuestas nos comentaba que «la gente no es la misma de antes, no viven tantos los carnavales. Antaño se bebía más, era distinto. Y no hablo solo de la apuesta, cuyo descenso ha sido muy significativo en los últimos años. Si no hay algo en juego, el público se lo piensa a la hora de ir al frontón».