Mikel Larunbe supera su odisea

Larunbe juguetea con una pelota en el frontón de Lekeitio./maika salguero
Larunbe juguetea con una pelota en el frontón de Lekeitio. / maika salguero

Tras varias recaídas de la fibrosis que tieneen su diestra, que le han tenido muchos meses alejado de los frontones, el de Galdakao encara el verano con optimismo

JUAN PABLO AMRTÍN

El pasado sábado en el frontón de Barañain Mikel Larunbe se volvió a vestir de blanco después de tres meses parado por culpa de la fibrosis que arrastra en su mano derecha. Con anterioridad también había sufrido distintas recaídas tras intentar volver a jugar y atravesó otros largos periodos de convalecencia porque su diestra no respondía como esperaba y se resentía. Desde el 29 marzo de 2018 en el frontón de Ataun, el zaguero de Galdakao ha estado buscando la fórmula para curar su dolencia y volver a las canchas con garantías. Le ha costado mucho y lo ha pasado «muy mal», pero parece que el vizcaíno comienza a ver la luz.

El encuentro disputado en la localidad navarra no le sirve de mucha referencia para calibrar su nivel real «porque el suelo de aquella cancha es distinto al de las que jugamos habitualmente. Resbala más, y jugué con unas zapatillas algo viejas que no me permitieron hacer bien los apoyos. Pero la mano terminó bien y no tuve dolor. Y eso es lo importante», resume. Reconoce que las sensaciones todavía no son como las de antes, pero es normal. «Tampoco el juego, ni mi estado de forma».

El guardaespaldas ha sufrido una odisea desde que visitó la clínica del doctor Víctor Galán, «uno de los mejores especialistas en este tipo de lesiones», y le recomendó un tratamiento conservador. Si al final no encontraba la solución se plantearía la posibilidad de pasar por el quirófano para tratar de recuperar la zona afectada de la palma. «Comencé en Vitoria y he pasado por todos los fisioterapeutas que conocía y que me recomendaron. En un principio opté por los masajes, pero no notaba mucha mejoría. Al final, Oier Oregi, en Soraluze, me realizó un tratamiento que consiste en insertar agujas en la fibrosis y quemarla por medio de descargas», apunta. Fueron cinco sesiones, una cada semana, «cañeras», y a partir de entonces empezó su mejoría.

Cambio de tacos

Para poder evitar el dolor cuando golpeaba la pelota, Larunbe también probó el cambio de tacos en multitud de ocasiones. «Me los he puesto de distintos materiales, he realizado combinaciones diferentes, agujeros de distinto tipo, incluso he probado esponjas variadas para cubrirlos. He hecho de todo», resume. Y no solo una vez. Tenía que buscar la fórmula, y llegó a probar tres o cuatro combinaciones diferentes a la semana porque no funcionaban. «Iba al frontón, estaba diez minutos y vuelta disgustado para casa. Y al día siguiente otra vez».

Pero no cejó en su empeño. «Tenía que hacer algo porque no puedes pasar de estar jugando a gusto a no poder pegar la pelota desde el cuadro tres al cuadro tres. Había que moverse». Pidió ayuda a sus compañeros en el vestuario para tratar de encontrar una solución. Urrutikoetxea le aportó sus consejos, pero uno de los que más le ayudó fue un veterano ya retirado, Abel Barriola. El navarro sufrió mucho de manos a lo largo de su carrera y sabía de qué le estaba hablando Larunbe cuando le llamó un día. Quedaron en Leitza para tratar de buscar una solución. «Me enseñó cómo hacer el agujero. En su día, él hizo cientos de pruebas hasta conseguir dar con la mejor opción. Con su colocación libraba bastante bien el dolor y con ella he estado hasta hace poco. Ahora ya tengo la mano mejor, la he cambiado un poco y se asemeja más a mi estilo de antes».

Gracias a la mejoría experimentada desde el punto de vista físico y a la propuesta del excampeón de Aspe, Larunbe pudo comenzar a realizar un mayor número de entrenamientos.

«No veía la salida»

Después de tanto tiempo «sin poder disfrutar de la pelota» lo ha pasado mal. «Ahora estoy mejor, pero durante los primeros tres o cuatro meses no veía la salida. Luego trabajas la cabeza y te haces un poco a la situación», destaca. La luz es cada vez más potente al final del túnel. «Creo que lo peor ya ha pasado. Quiero pensar eso. Y lo que venga a partir de ahora espero que, poco a poco, sea mejor. A ver si la mano vuelve a la normalidad al 100% y puedo disfrutar de nuevo».

Su objetivo más inmediato es tener buenas sensaciones vestido de blanco. Jugar el mayor número de partidos posible para tomar el pulso a la competición y coger confianza. «Tengo que quitar el miedo definitivamente. Ya he conseguido tener bastante menos, pero me faltan horas de frontón». El verano es una buena época para ello.

Derrotas de Ibarloza y Agirreamalloa en el torneo del Antiguo

El torneo del Antiguo de San Sebastián de pelota aficionada no ha comenzado bien para los vizcaínos Ibarloza y Agirreamalloa. El primero cayó en la jornada inaugural del martes (22-19) en compañía de Julen Alberdi contra Murua y Oliden. Arrancaron bien el zaguero de Markina y su compañero en un partido duro, y llegaron a ir por delante en el luminoso hasta con tres tantos de ventaja hasta el ecuador de la contienda (10-13). Sin embargo, los colorados estuvieron más sólidos en la segunda parte del choque. Consiguieron una importante tacada con la que se colocaron a dos tantos del final (20-14), y la reacción de los azules se quedó en el intento.

Ayer jugó Agirreamalloa acompañado de Uranga y perdió con bastante más claridad (7-22) contra Zabala y Gaskue. El choque se mantuvo equilibrado en sus primeros compases, en los que se registraron hasta tres empates, pero los ganadores colocaron mejor la pelota y rompieron el partido.