Baiko reconoce el «despido improcedente» del que fuera su gerente, Rafa Echeverría

Rafa Echeverría muestra una pelota en su etapa de gerente de la entonces Asegarce./E. C.
Rafa Echeverría muestra una pelota en su etapa de gerente de la entonces Asegarce. / E. C.

Ambas partes alcanzaron un acuerdo antes del juicio por el que tendrá una indemnización, pero no se le readmite

JUAN PABLO MARTÍN

Baiko Pilota ha reconocido el «despido improcedente» del que fuera su gerente, Rafa Echeverría, tras el acuerdo alcanzado por ambas partes minutos antes de la celebración del juicio el pasado día 20 tras la demanda interpuesta por navarro. En dicha reunión también se consensuó que percibiría una indemnización económica, que no se dio a conocer, en la que se tuvo en cuenta la antigüedad del demandante en la promotora, «y el salario anual bruto establecido en el convenio colectivo del sector de locales y campos deportivos de Vizcaya, así como el bonus anual percibido», recoge el acuerdo.

Echeverría dio a conocer ayer los detalles en una improvisada rueda de prensa en el frontón Labrit. Explicó que a principios de septiembre se reunió con los responsables de la operadora para abordar el tema de su sueldo «y me dijeron que era correcto lo que cobraba y que se estaban pensando despedirme». Cerca de un mes después recibió un burofax de la empresa en el que se le anunciaba su cese «por motivos disciplinarios». Las razones que argumentaban desde la promotora eran que «había incurrido, de forma continuada, en un comportamiento desleal, como lo evidencia la constatación de determinados hechos y circunstancias acaecidas en su ámbito de decisión, que resultan absolutamente incompatibles con las obligaciones y principios básicos que deben inspirar toda relación laboral».

Ante esta situación, Echeverría decidió interponer una demanda en el juzgado. «Llevaba en Baiko Pilota desde 1993 después de que absorbiera la empresa Eskulari de la que fue socio fundador mi padre. Aporté desde el primer día toda la experiencia porque la consideraba mía», señaló.

La promotora argumentó «motivos disciplinarios» para prescindir de sus servicios en octubre

Baja por ansiedad

Desde 2014 ocupó el puesto de gerente tras enfermedad de Íñigo Salvidea, «que me obligaba a realizar todo tipo de funciones, desde la organización de campeonatos hasta las programaciones y la liquidación. Nunca me llamaron la atención ni pusieron un reproche», apuntó. Ante la incertidumbre de perder su puesto Echeverría cogió una «baja por ansiedad» a finales de septiembre. Poco más tarde llegó la notificación del despido por parte de la empresa. En un primer acto de conciliación no hubo acuerdo. En el segundo, «cedieron tras regatear, y me ofrecieron una cantidad ajustada a mi demanda, que se acerca al sueldo que nunca cobré y que en su día reclamé porque me pagaban un 30% menos de lo que me correspondía».

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