Altuna y Martija tiran de instinto de supervivencia

Altuna III celebra un tanto en el ancho del frontón Labrit de Pamplona./a. calleja
Altuna III celebra un tanto en el ancho del frontón Labrit de Pamplona. / a. calleja

Llegarán con opciones a la última jornada de las semifinales del Parejas tras vencer a Víctor y Albisu en un duelo vibrante y bien jugado

JUAN PABLO MARTÍN

Altuna III y Martija alcanzaron ayer su objetivo de llegar con vida a la última jornada del Parejas. Los de Aspe están en semifinales después de una segunda vuelta al límite, y volvieron a tirar de su instinto de supervivencia para sacar adelante el duelo ante Víctor y Albisu, que pusieron toda la carne en el asador, pero no completaron la sorpresa. Fue un encuentro vibrante y bien jugado por parte de los cuatro protagonistas, que decidió el talento del delantero de Amezketa. Tiene un don, y cuando los encuentros se enfangan y la tensión sube varios decibelios casi siempre encuentra la fórmula para salir airoso. No hubiera podido hacerlo sin un zaguero que no presentó fisuras en su juego a pesar de la carga a la que fue sometido por sus rivales. Pero el de Etxeberri, como buen navarro, fue un muro que no decayó y se mantuvo firme.

Los de Baiko jugaron sus cartas y, aunque tuvieron una buena mano, no supieron rentabilizar sus bazas. Después de hacer lo más complicado y remontar un 11-5, aprovecharon una pelota con mucho recorrido para darle la vuelta a la situación, pero se atascaron en el momento cumbre. El zaguero de Ataun volvió a mostrar los galones que le correspondían en la combinación, pero desde atrás no se pueden terminar los tantos. El riojano estuvo más atrevido que en otras ocasiones y no se le encogió el brazo, pero le faltó poso en el momento más importante cuando las espadas estaban en todo lo alto.

Los colorados partieron como claros favoritos para la cátedra, pero desde los primeros compases se pudo comprobar que sus rivales estaban dispuestos a la brega y a cumplir el guion de cargar el juego atrás para evitarse problemas. Comenzaron bien, pero pronto encontraron resistencia. En el momento que Altuna III pudo tomar un respiro en defensa y dar un paso al frente en ataque todo empezó a cambiar y su diferencia en el marcador comenzó a incrementarse. Se pasó del empate a tres a un 9-3 con el de Amezketa de protagonista, y en el ecuador de la contienda la diferencia de seis tantos se mantuvo al inventarse el delantero de Aspe un dos paredes tras llegar forzado a una dejada larga de Víctor por pared.

Agirre y Salaverri

Pero los azules se revelaron y antes del primer descanso obligatorio redujeron la diferencia a tres. El paso por vestuarios les vino bien y se abrió con una gran dejada del riojano al ancho. El de Ezcaray se entonó y rentabilizó el dominio de su compañero. Hasta el punto de que, con un parcial de 4-9, se colocaron por delante en el luminoso cuando el choque encaraba la recta final (16-18).

Fue ahí cuando tocaron a rebato para los colorados. Sabían que era entonces o nunca, y Altuna III volvió a encontrar huecos y a buscar las cosquillas a sus rivales. Empataron el choque a 18. La tensión se mascaba. Y en semejante situación la claridad de ideas del amezketarra y la solidez de su compañero resultó determinante para que sumaran su primera victoria en unas semifinales del Parejas.

Agirre y Salaverri, por su parte, lograron el billete para la final de promoción tras superar (22-15) a Peio Etxeberria y Garmendia en el partido que abrió el festival. Se jugarán la txapela ante los vizcaínos Elordi y Oier Etxebarria.