Kubica, un retorno milagroso

Robert Kubica sentado sobre el Williams FW42 con el que vuelve a las pistas. /E. C.
Robert Kubica sentado sobre el Williams FW42 con el que vuelve a las pistas. / E. C.

El piloto polaco regresa a la Fórmula 1 con Williams ocho años después del accidente en un rally que estuvo a punto de costarle el brazo derecho

A. BERNÁRDEZ | D. SÁNCHEZ DE CASTRO

«Seguiré la F1 por Kubica. Su historia es extraordinaria». Fernando Alonso ponía el foco hace apenas unas semanas sobre uno de los retornos más esperados: el del piloto polaco Robert Kubica, llamado a ser uno de los grandes del automovilismo y que vio cómo su carrera dio un giro terrible en 2011. Desde dos años antes simultaneaba el circuito de F1 con los rallies, una forma de alargar la temporada y quemar adrenalina. En Ancora (Italia) sufrió un terrible accidente que estuvo a punto de costarle la amputación del brazo derecho.

Los médicos lograron salvarle la mano, aunque perdió mucha movilidad y casi todo el mundo le descartó para un Fórmula 1 en el circuito profesional. Ferrari le rescindió, de hecho, el contrato que tenía firmado para coincidir con el asturiano Fernando Alonso, con quien mantiene una excelente relación.

Otra forma de conducir

Quien fuera el primer polaco en ganar un gran premio, no se dio por vencido. En 2013 volvió a ponerse a los mandos de un coche de rallies y en 2017 volvió a probar con un F1. La pasada temporada fue piloto de pruebas con Williams y esta temporada llevará uno de los volantes oficiales de esa escudería, el FW42. La presentación del equipo tuvo lugar el lunes.

Robert Kubica ha reconocido que ha tenido que variar su manera de conducir, porque ahora es su mano izquierda la que tiene que hacer la mayor parte del trabajo. «Un treinta por ciento del pilotaje recae en la derecha y el setenta restante en la izquierda», han confesado en su equipo. A sus 34 años, ocho después, Kubica retorna a las pistas, con la ilusión, asegura, «de un debutante». Lo hará ante la admiración de buena parte del circuito y de pilotos como Lewis Hamilton y Fernando Alonso, que ponen su caso como un claro ejemplo de «superación personal».

En su vuelta llevará uno de los coches en los que pocos creen. En su presentación dejó fríos a los fans de una de las escuderías más emblemáticas. Empezando por la entrada de un nuevo patrocinador principal, RoKit (que ya patrocina a los Houston Rockets de la NBA, por poner un ejemplo), una empresa de telecomunicaciones que presume de hacer móviles con tapa en pleno 2019.

También la combinación de azul turquesa con el tradicional blanco hizo levantar muchas cejas, pero muchos se agarran al viejo dicho de Enzo Ferrari: los coches más bellos son los que ganan. Y aunque ese objetivo está aún muy lejos de los sueños de Claire Williams, jefa del equipo e hija del fundador, sí tienen claro que no pueden permitirse otro año alejados de los puestos cercanos al podio.

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