Al-Attiyah, el jeque del Dakar

Al-Attiyah, en una etapa del Dakar en el que ha mandado desde el principio. /Efe
Al-Attiyah, en una etapa del Dakar en el que ha mandado desde el principio. / Efe

El qatarí logra su tercera victoria en coches en el rally más duro del mundo, seguido de Roma, y Price gana en motos por segunda vez

DANI MEABE

Nasser Al-Attiyah se consagró este jueves como el jeque del Dakar en coches al coronarse por tercera vez como campeón del rally más duro del mundo. Se hace un hueco por méritos propios entre la aristocracia de una carrera a la que llegó hace quince años por la puerta pequeña. El qatarí, que fuera del Dakar tiene el tratamiento de jeque por ser primo del emir Tamim ben Hamad Al Zani, es un romántico de las carreras de coches, un apasionado al que le cuesta pilotar manteniendo la cabeza fría, algo que tuvo que hacer más de la cuenta este año para lograr su tercera estatuilla del tuareg. Es la primero de Toyota, la marca japonesa a la que ha llevado a la gloria tras ocho años de presencia, a través de su filial sudafricana.

Antes de triunfar con esta marca lo consiguió en 2011 con Volkswagen y en 2015 con Mini. Sin embargo, Al-Attiyah comenzó a escribir su historia en el Dakar mucho antes. En 2004 participó por primera vez de manera particular al volante de un Mitsubishi Pajero con el que fue el mejor debutante. Después se puso al mando de las mejores escuderías e incluso llegó a crear un equipo propio con buggys donde estuvo acompañado por Carlos Sainz.

El árabe no defraudó en la edición que se cerró ayer cuyo terreno era en un 70 % dunas, su hábitat natural. Lideró la prueba de principio a fin, a excepción del segundo día, y sin cometer ningún error serio, al contrario que sus rivales, que fueron quedándose por el camino hasta dejarlo solo en cabeza. Aventajó por 46 minutos y 42 segundos a Nani Roma (Mini), que ocupó la segunda plaza y en cerca de dos horas al excampeón mundial en nueve rallys, el francés Sebastien Loeb, tercero.

Mena y Sanz

El australiano Toby Price, por su parte, se proclamó campeón en motos por segunda vez en su carrera, un éxito que demuestra su fortaleza al triunfar con una muñeca maltrecha. Ha mantenido la cabeza fría en los momentos clave para asestar el golpe. Oriol Mena y Laia Sanz ocuparon la novena y undécima posición, respectivamente.