Triatlón de Vitoria, debutantes sin complejos

El debut. Josu Txasko y Amaia López posan en el paseo de Fray Francisco antes de iniciar un entrenamiento. /Blanca Castillo
El debut. Josu Txasko y Amaia López posan en el paseo de Fray Francisco antes de iniciar un entrenamiento. / Blanca Castillo

Siete deportistas cuentan a EL CORREO sus sensaciones previas a su debú en la prueba alavesa tras casi un año de preparación. «Saldremos a disfrutar», repiten

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

Sólo de pensar en los 225,8 kilómetros que completan un triatlón full, el cuerpo y la cabeza se paralizan. Es una reacción lógica a semejante sobreesfuerzo donde el cuerpo se pone al límite y la cabeza es la que regula las nuevas sensaciones. La distancia ironman en su día, se refería a 'hombres de acero'. Los tiempos deberían sumar también el nombre de ironwoman, porque tanto ellos como ellas padecen el sufrimiento de un esfuerzo constante que les lleva a pasar de las ocho horas en constante movimiento en el agua, sobre una bicicleta y en carrera a pie. Quienes llegan a plantearse semejante hazaña asumen que es «el gran reto de sus vidas».

Lo es para Amaia López y Josu Txasko, dos triatletas de «nuevo cuño» desde hace cinco años, cuando esos caminos del destino se unieron para encontrarse en el club Dida y empezar a pergeñar lo que el domingo será su primera experiencia en la larga distancia. Lo que el triatlón une, que no lo separe ya nada. Es tanta la intensidad con la que se vive este deporte en sus meses previos de entrenamiento que el roce hizo el cariño hasta convertirse en pareja desde hace cuatro años. «El hecho de que seamos pareja ayuda porque muchos entrenamientos de bici que es donde más horas inviertes los hacemos juntos. Además, es lo que más nos gusta y lo disfrutamos mucho», comenta esta veterinaria de 30 años cuya vida siempre ha estado vinculada al deporte a través de la natación y del atletismo. Todo lo contrario que su chico, empleado en una empresa de metal. «Yo no nadaba ni 50 metros y correr, pues uno o dos kilómetros. Pero hace seis años, cuando vi el triatlón por las calles de Vitoria, le dije que alguna vez lo haría. Es un trabajo de hormiguita, empiezas con las distancias sprint u olímpicos y luego quieres más». Tras siete experiencias en la media distancia, tres de ellas en su ciudad, ya sueña con cruzar el arco de meta entre los vítores de sus paisanos. «Es un subidón. Lo de Vitoria es algo único», reconoce.

Como pareja compenetrada, la disciplina y el rigor en su preparación han sido fundamentales en un año de «triatlón a todas horas». Para ello, ha sido fundamental el asesoramiento del triatleta y entrenador Alberto Bravo. «Necesitas una planificación y recomendaciones deportivas, nutricionales. Lo principal es lo psicológico. Sabemos que habrá momentos que tendremos complicados, dolor de estómago, problemas musculares, pero hay que saber darle la vuelta».

Ante un bucle negativo de pensamientos, siempre está la opción del lenguaje. «Aquí lo importante es ir restando. En lugar de decir que aún me queda el maratón, es más positivo pensar que ya solo me queda el maratón», Amaia, quien se lleva el mejor consejo de su amiga, la triatleta profesional Nerea Gambra. «Ella me ha dicho que lo disfrute, porque nunca viviré otro ironman como el primero».

Los nervios suman

Josu asiente. Desde septiembre, los 8.000 metros a la semana de natación, las 24 salidas en bicicleta con la Sociedad Ciclista vitoriana y los tres días por semana de carrera a pie en el gélido invierno vitoriano están ya en la memoria de un cuerpo que pide ya acción. «Lo más importante es la bici y correr. En distancias más cortas la natación puede marcar más. Yo lo prefiero porque nadar es más técnico y lo que más me cuesta entrenar. Me manejo mejor en la bicicleta». Una 'cabra' semiprofesional puede costar alrededor de 2.000 euros. A eso hay que sumar un buen neopreno y unas buenas zapatillas. Todo suma en un deporte que rasca el bolsillo si quieres hacerte con un buen material.

En estos días previos, los nervios también suman. Y la imaginación vuela. Cada uno lleva en su cabeza el guión soñado. «Esperemos que no haga mucho calor». El Triathlon Vitoria ha dejado ya imágenes para el recuerdo y se nos adelantan en la pregunta. «Tranquilos, no habrá petición de mano en la meta. No está previsto», comentan entre risas.

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