Jon Rahm doma a la fiera

Rahm sujeta el driver tras la salida en el hoyo 7 que le llevó a firmar su segundo birdie del día. / Reuters

Se toma su tiempo y paciencia para hacerse con los greens y acaba la primera jornada del PGA Championship entre los mejores en un día marcado por el sofocante calor

JOSÉ MANUEL CORTIZASEnviado especial. St. Louis

Los 'Majors' hay que domarlos. Si dejas que se te suban a las barbas eres jugador muerto. Las pasaron canutas no pocos gallos en la primera jornada del PGA Championship. Entre la humedad y el calor que convertían el recorrido en un infierno y lo variable del campo entre las calles y los greens, la penitencia iba implícita en el juego. Afortunadamente, Jon Rahm no figuró en la lista de bajas, entre quienes iban pensando en mucho y se toparon con las alforjas raídas por las chicharras. El de Barrika supo jugar, tener paciencia, acoplarse a lo que pedía el momento. Desde su birdie al primer hoyo del día al doble bogey cuatro banderas después que retaba a su entereza, pasando por una soberbia traca final que le llevó a la antesala de la cabeza de la clasificación. Lástima que un bogey en el 18 le privara de compartir la cuarta posición.

Todo ello con su compromiso por el juego de ataque trufado con esa sensación que le persigue de que se deja muchas recompensas por el camino. No por su voluntad, claro, sino porque jugando de sobresaliente a calle y de notable al green no acaba de rematar la faena tantas veces como se antoja posible y por momentos ve a rivales con menos méritos en su forma de actuar que acaban igualando sus resultados. No se puede hablar de si es justo o no en un deporte de precisión con una barbaridad de variables entrando en juego. Es lo que hay y, a tenor de lo visto el vizcaíno convive bien con ello.

Inmerso en un partidazo y con una respuesta del público de menos a más -en la presentación del trío en el tee del 1 estalló el lector de decibelios en el turno de Jordan Spieth y poco se movieron las agujas al ser nombrado Rahm-, se tomó la venganza en ese mismo tramo, firmando un birdie tempranero que coincidió con doble bogey de la estrella texana y bogey del inglés Justin Rose. En el turno de mañana había quejas sobre lo escaso del vuelo de la bola, si bien los greens estaban más domables. En el turno vespertino cambió el panorama. Los pegadores pudieron lucir músculo y a la hora de llegar al tapete se encontraron con mucha más rapidez de la prevista.

Rahm no fue una excepción. Vio cómo buenos segundos golpes picaban en green en la distancia buscada y rodaban para dibujar un radio de alcance demasiado amplio para poder optar de manera constante a birdies. Pateó desde 14 y 15 metros muy cerca del hoyo y, sin embargo, se le atragantaron dos de metro y medio que ensuciaron mucho su tarjeta. Ocurrió en el 5 y nadie imaginaría un desenlace tal. Había cogido calle y en su búsqueda del trapo cayó en búnquer con la bola muy jugable y accesible para un approach y putt. La recuperación se quedó a cinco metros y aún así pudo relativizar el mal con un putt de un metro para aliviarse con el mal menor de un bogey. Le cayó ración doble y se vio en la lejana lista de los que suman en positivo.

Lo mejor de él

No le gustó un pelo y cuando eso sucede se puede esperar lo mejor de él. Salvó el 6 pese a no tocar green en un par 3 hasta el putt final y ensartó en la cuenta dos birdies en los que el gran acierto fue acercar la bola lo suficiente. Un par de metros en ambos casos y con visita previa a un búnquer en el 8. Había vuelto a la vida, a esos números rojos que sólo son sinónimo de riqueza en el golf.

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Era el momento de meter una marcha más, de arriesgar en la trazada, de coger el látigo para domar al Bellerive Country Club, un campo que en el turno de mañana había dejado a Rickie Fowler como referente con una tarjeta final de -5. Pero le cayó un segundo bogey que entró sin llamar. El ataque al green se quedó medio metro corto para que la bola se quedara en el plano del agujero. En vez de ello siguió el movimiento descendente de la ladera hasta alejarse 12 metros. No pasaba nada. Tenía dos putts para evitar curar ninguna herida. Dejó la pelota a metro y medio y volvió a fallar.

Entró así en un bucle de pares pese a completar el día con quince greens en regulación. Hasta que dijo basta y con putts de ocho y dos metros pasados se encaramó a la cuarta plaza que un bogey traicionero le arrebató en el hoyo final. García y Cabrera acabaron al par, Otaegui lo bordó hasta un bogey y doble bogey que le llevaron al +3 y Campillo se vino abajo con +8.

Clasif. provisional

1. Gary Woodland (EEUU) (64) -6

2. Rickie Fowler (EEUU) -5

3. Brian Stone (SUD) -4

4. Ian Poulter (ING) -3

.- Jason Day (AUS) -3

16.Jon Rahm (ESP) -2

49. Rafa Cabrera Bello (ESP) PAR

.- Sergio García (ESP) PAR

101. Adrián Otaegui (ESP) +3

153. Jorge Campillo (ESP) +8

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