Las raíces del deporte rural

Idoia Etxeberria levanta una piedra de 120 kilos./Lobo Altuna
Idoia Etxeberria levanta una piedra de 120 kilos. / Lobo Altuna

Algunos proceden de los oficios más duros, otros de las labores domésticas e incluso de expediciones prohibidas

MÁSTER EL CORREO

Fueron las pugnas, los desafíos entre los hombres y mujeres de los caseríos las que convirtieron los esfuerzos cotidianos en disciplinas deportiva. La tala de troncos para obtener la madera o la siega para mantener el terreno en buen estado son de las más destacadas, pero no todos los orígenes de las competiciones vascas son tan conocidos.

El nacimiento del levantamiento de yunque tiene lugar en las antiguas herrerías. Los trabajadores del metal acarreaban los pesados bloques de hierro sobre sus espaldas para realizar labores en otros lugares. Hoy en día se levantan yunques de hasta 18 kg. De muchos más kilos tiraban los pioneros vascos de la 'sokatira', originaria del mundo pesquero. Este deporte universal llegó a ser olímpico entre 1900 y 1920 y en Euskadi surgió de la mano de los marineros, que tiraban de una soga para atar los barcos que llegaban al puerto. No solo eso: cuando los arrantzales cazaban ballenas, la mejor forma de desembarcarlas era tirar de su cabeza y de su cola.

Los orígenes del 'juego de la cuerda' no se quedan ahí. Se remonta a antiguas veneraciones situadas a lo largo y ancho del mundo, desde Asturias hasta Corea, pasando por la India. Una de las más peculiares es la protagonizada por los esquimales de Canadá que, formados en dos grupos representando al otoño y al invierno, realizan la previsión del tiempo basándose en el ganador del 'tira y afloja'.

La siguiente competición tiene origen en la minería. Los barrenadores o 'harri zulatzaileak' agujereaban la piedra para insertar la dinamita y, después de hacerla explotar, podían extraer el hierro. Los martillos hidráulicos y toda la maquinaria surgida en el primer tercio del siglo XX terminaron extinguiendo la perforación manual y con ella, sus desafíos. Hubo que esperar hasta 1998 para ver recuperada esta competición de los antiguos mineros en Ortuella (Bizkaia).

Mientras los barrenadores agujereaban las piedras, el arduo trabajo de la cantería daba lugar a otro deporte vasco: las 'Idi probak' o el arrastre de piedras. Después de extraerlas y despiezarlas adecuadamente, eran los bueyes, caballos y burros los que arrastraban la materia prima hasta los carruajes de transporte. Hoy en día es una de las competiciones más variadas del deporte vasco, con sendas categorías para estos animales y para las personas. Comparte origen con el popular 'harrijasotzea' o levantamiento de piedra, procedente también de la colocación de las rocas para su transporte.

El transporte de los objetos ha derivado en muchas modalidades del deporte rural. Las carreras con chingas o 'txinga eramatea' surgieron de la carga de lingotes de hierro desde las fundiciones hasta el lugar de destino. Hoy en día desplazan hasta 50 kg en cada mano a lo largo de una plaza de 28 metros sin límite de tiempo, con posibilidad de parar, hasta que una de las 'txingas' toque el suelo.

Otras competiciones surgieron mucho más cerca del caserío. Las carreras de marmitas u 'ontzi eramatea' proceden del transporte de leche desde la cuadra hasta el almacén o la cocina. Muy cerca de ellas nacieron el lanzamiento y levantamiento de fardos, la recogida de mazorcas o el levantamiento de carro -cuando estos cargados vehículos quedaban estancados en el barro-.

Nada que ver con el origen clandestino de otras actividades como las carreras con sacos o 'zaku lasterketa'. Estas competiciones emulan las comprometidas y apresuradas correrías de los contrabandistas de la frontera entre España y Francia. Unas entradas y salidas protagonizadas por los hombres y mujeres de la muga y que derivaron en las populares carreras de hoy.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos