Rahm, García y Cabrera-Bello juntos en el primer partido del US Open

Tres jugadores que siempre parten con opciones, cuyo juego y personalidades no son colindantes

J. M . CORTIZAS

Resulta divertida la espera. Mientras sale Jon Rahm de la carpa de vestuarios, su caddie Adam Hayes y su hombre de confianza en Lagardere (su agencia de representación), Jeff Koski, charlan, saludan a otros competidores y se divierten aprendiendo nuevas palabras. La de ayer era sirimiri porque el tiempo en este rincón de Long Island era una importación vasca en toda regla. El calabobos fue creciendo en intensidad y hubo, mientras el de Barrika ya practicaba por la tarde, un par de trombas de agua en toda regla. Pero no es algo que preocupe porque es pasajero y para cuando hoy arranque la competición el recorrido de Shinnecock Hills más que seco estará pétreo, tal como parece querer la USGA que como organizadora del US Open sueña con un resultado final con el ganador lo más cerca posible del par del campo.

El partido en el que saldrá el vizcaíno tiene mucho de musical. Los tres tenores españoles juntos. Hoy, desde las 19.14 (hora española). Más que tres voces ofertan un trío de afinaciones, según se desprende del tramo recorrido desde el Masters, primer 'major' del año. La tarjeta de Rahm -que no se creía la víspera el fichaje de Lopetegui por el Real Madrid ni ayer su destitución fulminante- es la más completa, ya que fue cuarto en Augusta, ganó en Madrid, no pasó el corte en el parejas de Nueva Orleans, acabó 63º el The Players y cerró con un quinto puesto el Fort Worth Invitational.

Rafa Cabrera-Bello llega a Long Island en línea ascendente. Del 38º puesto en Augusta fue al Open de España compartiendo jornadas iniciales con Rahm y no pudo pasar el corte tras llegar con el tiempo justo para ponerse en marcha el jueves. Como pareja de Sergio García también se quedó cortado en el Zurich Classic y a continuación fue limando asperezas en su juego hasta ser 17º en The Players, octavo en el BMW Wentworth, que puso en marcha las Rolex Series del año, y cuarto con muchas aspiraciones en Italia.

La cuenta más sencilla la pone, muy a su pesar, Sergio García. Inolvidable y dolorosa su autoexclusión en el Masters con la secuencia de bolas remojadas en el 15, un corte que se repitió consecutivamente en el Valero Texas y el Zurich. De hecho, desde que cedió su chaqueta verde, su mejor y único resultado en 72 hoyos fue la plaza 70 en The Players y volvió a quedarse sin jugar el fin de semana en el AT&T Byron Nelson.

Tres jugadores que siempre parten con opciones, cuyo juego y personalidades no son colindantes. Rahm, sorpresa, es el jugador de referencia en el análisis del torneo que realiza la PGA. Favorito número uno bajo unos planteamientos peculiares. Porque, por ejemplo, retrocede varios puestos Dustin Johnson por la leyenda urbana de que nunca gana un 'grande' un jugador que venga de imponerse en un torneo la semana anterior. El vizcaíno aprovechó el descanso previo al US Open para perderse como un turista más por Nueva York. Sergio García optó por viajar con su familia a Borriol e impregnarse de españolismo, mientras Cabrera-Bello daba cuenta en sus redes sociales de las olas que cabalgó en la playa balinesa de Canggy, a 14.000 kilómetros de casa. Estuvo 3,17 horas en el agua, remó cinco kilómetros sobre la tabla y acabó surfeando 28 crestas.

No va más. Desde hoy toca la verdad, el golf que cada cual lleva dentro. Jon Rahm ha mantenido un tono muy relajado estos días, concentrado como siempre cuando había que agachar el lomo y jugar. Aunque su empatía le lleva a protagonizar momentos divertidos, como el ataque de cosquillas que le quiso provocar al posar para EL CORREO James Dunne III, un importantísimo hombre de negocios modelado en Notre Dame y forjado en Wall Street, que abanderó la firma de capital Sandler O'Neill+Partners. En el ataque a las torres gemelas perdió a más de sesenta empleados y fue el guía para que nadie de los suyos se quedara atrás ni en lo personal ni en lo laboral.

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