Jon Rahm progresa adecuadamente

Jon Rahm va teniendo más motivos para sonreír según avanza el Open de Irlanda./REUTERS
Jon Rahm va teniendo más motivos para sonreír según avanza el Open de Irlanda. / REUTERS

Evitó los problemas y los pocos que tuvo los resolvió bien con una estrategia de juego que le liberó de tensiones y le activa para meter hoy una marcha más

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

No sólo progresa adecuadamente Jon Rahm en el Open de Irlanda, sino que lo hace con trazas de meditación, de saber lo que se trae entre menos, de analizar cuál debe ser su hoja de ruta y obrar en consecuencia. La clave ayer era pasar el corte, alejarse de los problemas. En cuanto no carga su tarjeta con algún inoportuno doble bogey, lo lleva todo mucho más rodado. Recordó que Ballyliffin es un campo que engaña y atrapa, un recorrido en el que cumplir con el par equivale a birdies de otros escenarios. Plagó su tarjeta de cuatros y acertó las dianas que no se deben fallar. Así concluyó con el cuarto mejor puntaje del día y parte hoy hacia su verdadera defensa del título ya bajo par (-1) y a siete golpes de un trío de líderes (Fox, Pavon y Van Rooyen) sin pedigrí en forma de triunfos destacables, que el sentido común dice que tendrán muy difícil prolongar su estado de gracia durante 36 hoyos más.

La mejor lectura que hizo el de Barrika fue la de su propio feeling. Arriesgó en las salidas poniendo el driver por delante más que nunca y no le fue mal en el sentido de que los pocos problemas de tino que sufrió los solventó sin problemas e incluso con opciones de restarle al campo. El listón lo había colocado en el turno matinal Lagergren en -7, mientras el corte se barruntaba que rondaría el uno sobre par. Le pegó de lo lindo Rahm asumiendo la realidad de la joya escondida del golf irlandés. Si la bola impactaba en centro de calle tenía garantizados varias decenas de metros de rodada. Si se acerca a los roughs, los botes eran una lotería y lo mismo acababan en el 'fairway' que en las zonas sucias. Si los envíos se escapaban descaradamente, la maleza aquí es bastante maleable. Entorpece, pero no elimina. Que se lo pregunten a Harrington, que se pasó el día yendo a recoger la pelota a los confines más inhóspitos y aunque engordó su tarjeta con un +6 que le excluyó de seguir en liza, sus excursiones en cualquier otro escenario se habrían traducido en dobles dígitos.

Los hierros se mantienen como los palos que no acaban de darle al vizcaíno lo que les pide. Se mantuvo en el rango medio de putts de birdie en torno a los diez metros y aunque se manejó bien en los greens, la complejidad del firme -incluyendo zonas claramente resecas que alteran velocidad y dirección- plagó sus intentos de conclusiones a centímetros del objetivo.

Cazó la cuarta bandera como hizo el jueves en un claro indicio de apostar por los hoyos que la estadística dice son más asequibles. Siempre es por algo. El 4 es el más profanado en los dos días de torneo y Rahm se lo embolsó de nuevo. Fue madurando sus opciones y en el 11 firmó un segundo golpe fantástico que tradujo en su segundo birdie del día. Ese par 4 fue la excepción ya que es el sexto más difícil de Ballyliffin. En el siguiente llegó a tener otra opción de restar pese a coincidir con McDowell y Cabrera Bello yéndose por la derecha, llevadas las tres bolas por el viento en la salida.

Cabrera se queda en el corte

Y su esencia se extendió en el 13. Se fue al rough y en la recuperación la maleza le enganchó el palo escapándose al terreno del vecino hoyo 6. Desde una ladera sin visión directa hizo regresar la bola al green, picando a dos metros del agujero y alejándose tres pasos más, desde donde embocó para un birdie que le permitía llevar su tarjeta al bajo par. Se le fue la mano en el 14, pero corrigió la deriva en el 17 confirmando su -3 en el día. Y en el 16 hubo otro detalle que habló de sus intenciones, de que la precaución no está reñida con la ambición. Salió con el driver, mientras McDowell tiraba de madera 3 y Cabrera, sin fe, se limitó a un hierro. El canario volvió a ser el gran damnificado cuando había hecho lo más difícil. Llegó al 18 con +1, que le salvaba del corte, y firmó un doble bogey que le supuso hacer las maletas.

Campillo (-3), Gonzalo Fernández-Castaño (-2), Elvira y Otaegui (-1) y Larrazábal (+1) siguen en liza, como Jon Rahm que hoy jugará con el inglés David Horsey (10.45 horas) con la intención de meter una marcha más en el Open de Irlanda.

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