Jon Rahm regresa a sus raíces en Plentzia

Más de 80 jugadores de todas las categorías acudieron a conocer al famoso golfista de Barrika./IGNACIO PÉREZ
Más de 80 jugadores de todas las categorías acudieron a conocer al famoso golfista de Barrika. / IGNACIO PÉREZ

El golfista de Barrika se gana un baño de cariño de la directiva, niños y padres del club de la villa marinera

TXEMA IZAGIRRE

De vuelta a las raíces en el campo de fútbol del Plentzia. Así estuvo Jon Rahm, un gigante del golf que abandera una cercanía enorme con los niños, entre los que causó sensación en una visita en la que firmó decenas de fotos y de prendas. En esas mismas instalaciones arrancaron sus primeras experiencias deportivas. Con los blanquiazules de la villa marinera fue guardameta, pero pronto colgó los guantes para inclinarse por los palos de golf. «De pequeño mis aspiraciones eran ser portero del Athletic. Lo fui del Plentzia, pero la vida me llevó por otro camino». Eso dijo en la corta alocución que brindó a unas 200 personas -entre ellas 80 niños de categorías inferiores del club- que se dieron cita en un acto en el que Rahm se mostró cercano, directo y hasta muy buen consejero.

El deportista de Barrika echó la vista a atrás. «Recuerdo un poco mi paso por aquí, cuando todavía era un campo de arena», les dijo. Ahora luce una pequeña tribuna y un césped artificial en buenas condiciones. Al golfista le llovieron buenos recuerdos: «Me ha parecido cojonudo estar en el campo del Plentzia. Me trae recuerdos y me encanta este pueblo. Plentzia es muy bonito».

«Desgastar los codos»

En su breve discurso incidió en inculcar valores a los más pequeños; a lanzarles el mensaje de que lo importante es el esfuerzo diario y desgastar los codos. «Ojalá a algunos de los que estáis aquí se os dé bien el fútbol, no como a mí», admitió. Después prosiguió recordando que «lo importante es seguir estudiando, trabajar duro y que lo paséis bien».

En privado, preguntarle por el Athletic era obligado. «Claro que sufro con el Athletic. Estamos sufriendo todos. Pero siempre se sale del bache. Todavía queda mucho y nos vamos a recuperar».

La inyección de optimismo del golfista le salió de dentro y dejó patente su positivismo. «Yo puedo ver un partido más aquí. A ver si ganan y salen del bache cuanto antes».

Rahm llegó a la cita de Plentzia arropado por algunos familiares, que aprovecharon para hacerle fotos porque también ellos disfrutan poco tiempo de este joven que recorre los campos de golf de todo el mundo en busca de títulos. Su hermano Eriz era uno de ellos. A sus 30 años juega de portero en el Plentzia, donde empezó en benjamines. Aseguró que está «encantado por la cercanía» que se encuentra en el club de su vida, donde también ejerce de entrenador.

«Viene a descansar»

Pero Eriz también arropa a John, que en Barrika aprovecha para estar con la familia: «Aquí es donde está tranquilo. Viene a descansar. Estará en Nochebuena y en Navidades cenar con las amamas, que no perdonan. Ja, ja, ja..», soltó con humor.

Para el presidente de la entidad, Gorka Zuazo, fue un «honor contar con la visita de un deportista de élite de proyección internacional y que se acerque al club». Y Rahm no decepcionó. Firmos todos y cada uno de los autógrafos que le pidieron, se sacó una foto general y otras muchas con las personas que se lo pidieron. «Es muy cercano, muy humilde», dijeron dos madres que acudieron a una cita entrañable. Sus hijos, Jon y Ager, de seis años de edad, se llevaron una firma del golfista en la camiseta y otra en la bota de fútbol.