EL CORREO con Rahm en The Open

Rahm desvela el suceso que alteró su concentración el viernes en Carnoustie

El golfista español Jon Rahm golpea la bola en el Open Británico de golf que se disputa en Carnoustie. /EFE
El golfista español Jon Rahm golpea la bola en el Open Británico de golf que se disputa en Carnoustie. / EFE

Cuatro amigos que acudieron a seguirle en The Open sufrieron un accidente de tráfico y uno de ellos está hospitalizado

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Durante la segunda jornada del The Open algo no iba bien. Jon Rahm no fue el mismo que en otras ocasiones después de caer en barrera con los seis golpes perdidos entre los hoyos 7 y 9 de Carnoustie. Fueron fruto de malos golpes, de un fuera de límite y problemas con los approach y el putter. En ningún momento esgrimió nada como excusa y redujo la responsabilidad de quedarse fuera del corte a no haber hecho bien las cosas. Pero sí dejó caer ante los medios que un suceso «ajeno» a lo ocurrido en el campo incidió en su falta de concentración posterior. Ese apunte ambiguo disparó las teorías, rumores y conatos de historias de ciencia ficción a través de las redes sociales, por lo que decidió emitir un breve comunicado en el que se limita a explicar el motivo.

«Hice algunos comentarios ante los medios de comunicación en referencia a la falta de concentración en el campo de golf en determinados momentos a causa de unos problemas ajenos al golf. Quiero aclarar este asunto. Unos buenos amigos míos que vinieron a Carnoustie para verme jugar sufrieron un serio accidente de coche. Todos están bien ahora, aunque uno de ellos resultó gravemente herido. Me gustaría pedir respeto a la intimidad de mis amigos y sus familias en estos difíciles momentos».

En el accidente se vieron implicados cuatro amigos del jugador de Barrika, uno de los cuales tuvo que ser intervenido de urgencia en el centro hospitalario al que fue evacuado. La familia de Jon Rahm presente en Escocia y su agente se han desvivido para acompañar y arropar a sus amigos en todo momento, tratando de darles aliento y ayuda en el trámite del atestado.

Jon Rahm, que conoció en todo momento la existencia y consecuencias del siniestro, podía haber regresado a Estados Unidos tras no superar el corte en el Open Británico, pero decidió quedarse en Escocia el fin de semana para apurar al máximo el tiempo de que dispone junto a sus amigos en un momento tan complicado. Tanto él como su entorno han insistido en que se mantenga la privacidad de los implicados.

Mismo juego, distinto premio

En lo deportivo, el jugador vizcaíno no quiso enmascarar con excusas el fruto de un juego el viernes que poco tuvo que ver con el del jueves. Sí en cuanto al modus operandi, pero con un resultado final antagónico. Su decisión de convertir el driver en la razón de ser de su apuesta le llevó por dos caminos distintos, ya conocidos. La tarjeta de 69 golpes inicial la editó como la mejor primera vuelta en un 'major'. En el 78 del día siguiente incluyó su segundo peor registro con los 41 golpes correspondientes a los nueve primeros hoyos. Sólo en una ocasión había necesitado más actividad para cubrir media vuelta y fue en su debut en The Players, con un 42 también el 'front nine' fruto de dejarse siete golpes entre los hoyos 2 y 7. Aquí en Carnoustie la gran parte del daño llegó con el triple bogey al 7, el bogey del 8 y el doble bogey en el 9. De rodar a rebufo de los líderes con -3 se vio con la soga apretada del +3 que suponía el límite para superar el corte.

Con los datos en la mano parece razonable pensar que en los 'grandes' su hiperactividad sensorial puede cortocircuitar sus intenciones. No se trata de que el elenco crezca en calidad, ya que Rahm juega cada semana con los mejores del mundo en el Circuito Americano. Sí puede incidir que aumente la dificultad de los campos, o de la forma de presentarlos. Pero eso es algo casi limitado al US Open, donde la USGA sigue pretendiendo identificar al ganador de su torneo estrella con el rey de la supervivencia. Sucedió en Erin Hills y se ha repetido este curso en Shinnecock Hills con recorridos que provocaron mil y un lamentos entre los jugadores. El Masters no sorprende a nadie y en el The Open, al menos esta edición en Carnoustie, las condiciones que le correspondieron fueron, sencillamente, perfectas.

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