EL CORREO con Rahm en The Open

Rahm aspira a 'heredar' treinta años después el Open Británico de Ballesteros

Rahm./AFP
Rahm. / AFP

Ningún jugador español ha sido capaz de hacerse con este prestigioso torneo desde 1988

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Con un chip en el 18, para una tarjeta de 65 golpes, que puso patas arriba el Royal Lytham&St Annes, el mismo escenario en el que nueve años antes había comenzado a escribir su romance con las islas de ultramar al norte de su querida Pedreña. Aquel 17 de julio de 1988 quedó anclado en la historia de ese modo como el último hito de Severiano Ballesteros en el The Open, por entonces aún reconocido oficialmente como Open Británico. Era su tercera puya a un evento que lejos de reconocerle como un enemigo, por su procedencia continental, le adoptó y forjó como héroe. De hecho, en el sentir popular queda el poso de un trío de estrellas irrepetibles por lo que le dieron a este 'grande'. El cántabro, junto a Jack Nicklaus y Tom Watson, fueron sucediéndose como los jugadores de mayor calado en la cuna del golf. ¿El motivo de su empatía? Algo parecido al germen que acompaña a Jon Rahm. Eran capaces, con su imaginación en el juego, de sorprender al público. Y eso no tiene precio ni dobleces. Te entra directo al corazón o la flecha se desvía sin rozarte.

Han pasado treinta años sin que ningún español herede el duende para imponerse en Gran Bretaña. Mucho, demasiado tiempo si se tiene en cuenta que no han faltado jugadores capaces de conseguirlo. Ballesteros ya había sido subcampeón con 19 años antes de atinar en 1979 en Royal Lytham&St Annes, en el 84 en el templo de St Andrews y repetir cuatro años después en el centenario campo de Lancashire. A su paso, Sergio García acarició la herencia en 2007 en Carnoustie, con aquel maldito putt que desvió su trayectoria en la última brizna de césped para dejarle sin título, y en 2014 en Royal Liverpool viendo, empatado con Fowler, cómo era coronado Rory McIlroy.

El Circo del Sol del golf

Olazabal estaba llamado a ser el sucesor de 'Seve', pero a lo más que llegó fue a un tercer puesto en Muirfield, a dos golpes de Faldo en 1992, y en 2005 con seis de demora ante Tiger Woods en St Andrews. Tampoco se acercó más de esa medalla de bronce Miguel Ángel Jiménez (Royal Lytham), a cuatro toques de David Duval en 2001. La mejor secuencia española en el The Open es la más reciente, con el subcampeonato de García en 2014 que continuó con un sexto y quinto puestos, mejorados hasta la cuarta plaza de Cabrera Bello el pasado curso. Este puede ser el año para romper el maleficio, con Jon Rahm entrando también en las quinielas.

Lo que no alcanzará ninguno es el rango de mito de 'Seve', al que desde el propio torneo se le recuerda como «emocionante, extravagante, salvaje, impredecible y pasional». Sir Nick Faldo le recuerda como «el Circo del Sol del golf» por concentrar en su espectáculo «pasión, arte, habilidad y drama».