Rahm afila sus garras con un sexto puesto

Rahm se lamenta tras patear para eagle en el hoyo 5 ayer y quedarse la bola a medio paso./AFP
Rahm se lamenta tras patear para eagle en el hoyo 5 ayer y quedarse la bola a medio paso. / AFP

Llegó a acercarse a tres golpes del liderato en su defensa del título en la jornada final del Desert Classic en Palm Springs que ganó el 'rookie' Long

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Cerca. Le faltaron detalles, un par de putts por día embocados desde distancias cercanas, ese radio de acción en torno a los tres metros que es donde se ganan torneos. O no se pierden. Jon Rahm fue un notable defensor del título en Palm Springs, donde celebró su segundo Top 10 consecutivo. Octavo entre los campeones PGA citados en Kapalua recién estrenado el año, en la madrugada de ayer avanzaba hasta la sexta plaza en el Desert Classic que un año atrás ganó bajo la denominación CareerBuilder. Nada que reprocharle tras cuatro días acumulando méritos para sentirse uno de los elegidos. Siempre con cierta demora respecto al liderato que Phil Mickelson encareció desde su estratosférica tarjeta de 60 golpes el jueves.

Si en 2018 se impuso el vizcaíno con un global de -22, esta vez sólo se quedó un golpe bajo ese listón. Pero su benefactor Mickelson, junto al canadiense Hadwin y al 'rookie' Long, con idas y venidas -el maestro de San Diego llegó a ir cediendo, en pleno desinflado tres golpes antes de alcanzar la cabeza en el hoyo 16-, se las ingeniaron para abrir un hueco a la poste excesivo para Gooch, Bozzelli y el de Barrika en su condición de perseguidores. Rahm logró inquietar a los líderes en el arranque del domingo en el Stadium Course, otrora campo maldito y repudiado por los 'pros' por su máxima dificultad, merced cuatro birdies en las siete primeras banderas. Y pudo ser mayor aún su cosecha ya que en el hoyo 5 dispuso de una opción de eagle desde unos ocho metros quedándose la bola a medio paso del objetivo. Aún así mantuvo su ritmo de caza con otro trapo conquistado en el 10.

El punto de inflexión llegó en el hoyo 11 al no poder rematar otro birdie con un putt de menos de dos metros. Ese error le pasó una factura esperada. Trató de enmendarlo a golpe de máximo riesgo y el freno se lo llevó en el 13 con un bogey que definitivamente archivó sus opciones de ser el segundo jugador en los 60 años de historia de la cita californiana que lograba renovar el título. Con un total de 26 birdies y 5 bogeys, el propio jugador vasco se autoevaluaba con un notable alto. Destacó como el séptimo en distancia, noveno en greens en regulación y decimocuarto en calles logradas. Eso sí, echó en falta esos dos aciertos desde la corta distancia que se le fueron escurriendo entre sus manos cuando lo difícil parecía fallarlos.

El Desert Classic tuvo un desenlace inesperado. Con Mickelson, Hadwin y Long empatados hasta el hoyo final, el sociólogo por Duke llegaba con un puesto 63 como mejor actuación PGA en el Safeway del pasado año. En la pugna por la bandera final llegó a green con la peor bola colocada, pero se sacó de la manga un golpazo que canjeó por su séptimo birdie en un día carente de borrones en su tarjeta. Mickelson remó contra corriente en vano tras ser el mejor los tres primeros días y Hadwin vio cómo se evaporaron los tres golpes de renta de que llegó a disponer ayer.

Rahm se embolsa con este resultado 212.400 dólares (unos 187.000 euros) y afianza su posición entre los diez mejores jugadores del planeta antes de visitar esta semana otro campo en el que ganó, donde en concretó firmó su primera victoria profesional. Juega desde el jueves el Farmers Invitational en los dos campos de Torrey Pines en La Joya (San Diego, California), arropado ya in situ por sus padres y amama que viajaron ayer a Estados Unidos.